Impacto cultural de la prisa digital

“Ay profe, tan rico aprender esto para hacerlo sola y dejar de molestar a mi nieto”
Usuaria de Alfabetización Digital

¿Qué haces cuando no sabes cómo realizar algo desde tu celular? ¿Buscas ayuda en alguien cercano, consultas en internet un paso a paso o simplemente lo intentas con los conocimientos que tienes, aunque debas equivocarte varias veces antes de lograrlo?

Ahora imagina cómo ha sido ese proceso para las personas adultas mayores. ¿Cómo han vivido la transformación digital? ¿Qué retos, aprendizajes y experiencias han encontrado en un mundo que cada día parece avanzar más rápido?

Bien llegadas y bien llegados a un pedacito de las experiencias que nos gustaría compartirles de lo que se vive en un espacio donde habita el arte, la cultura, la lectura, la escritura, la memoria, el encuentro, el barrio, la comunidad, la sabiduría, la enseñanza y el aprendizaje.  En el Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana, los procesos de alfabetización digital han estado dirigidos principalmente a mujeres adultas y adultas mayores de la comuna 7, entre ellas amas de casa, viudas, mujeres cabeza de familia y emprendedoras.

 

A través de dos ciclos de formación, básico e intermedio, cada uno con una duración de cuatro meses, se abordan conocimientos y habilidades para el manejo cotidiano del computador y los dispositivos móviles. Más allá de aprender a utilizar herramientas tecnológicas, el propósito fundamental es fortalecer la autonomía de las participantes, brindándoles confianza y recursos para desenvolverse en un entorno cada vez más digital.

Pero ¿qué significan realmente estos aprendizajes en sus vidas? ¿Cómo se transforman sus rutinas, sus posibilidades de comunicación y sus maneras de relacionarse con el mundo a partir de estos nuevos conocimientos?

Pues bien, te contamos que, para nuestras usuarias, la actividad de Alfabetización Digital se ha convertido en mucho más que un espacio de aprendizaje tecnológico. Es un lugar para compartir, relacionarse, socializar, crear vínculos y fortalecer el sentido de pertenencia y el reconocimiento de la comunidad y del barrio que habitan.

 

También ha sido un espacio de libertad y confianza, donde pueden preguntar sin temor aquello que desconocen sobre el uso de los dispositivos digitales y expresar cómo la tecnología ha transformado sus vidas. Desde sus experiencias como madres, tías y abuelas, muchas han compartido cómo han dependido de la ayuda de familiares o personas cercanas para realizar acciones tan cotidianas como enviar un documento por WhatsApp, ingresar a una cita médica virtual o enviar un correo electrónico.

Aunque hoy estas acciones hacen parte de nuestra cotidianidad, para las personas adultas mayores han representado grandes desafíos. Han tenido que enfrentarse a una transformación digital acelerada, adaptarse a nuevas formas de comunicación y realizar trámites y actividades que, en muchos casos, comenzaron a digitalizarse sin que existiera una preparación previa para acompañar ese proceso.

Es precisamente a partir de estas experiencias que nos hemos planteado una pregunta fundamental: ¿de qué manera aprenden las personas adultas mayores y cómo podemos acompañar sus procesos de aprendizaje desde la confianza, la paciencia y el reconocimiento de sus propias experiencias?

Tú, que estás leyendo, ¿qué piensas? ¿Cómo funcionaba el mundo hace 20 años?

Te contamos que, desde el Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana, creemos que, si nuestros abuelos y abuelas no hubieran desarmado un radio, difícilmente habrían aprendido a repararlo. Si no hubieran explorado las piezas de una bicicleta, el motor de un carro o una moto, una nevera o una lavadora, quizá no habrían adquirido las habilidades necesarias para realizar muchos de los arreglos que hacían en casa. Y es que, cuando algo se nos daña, muchas veces seguimos acudiendo a ellos para encontrar una solución.

Todas estas experiencias tienen algo en común: aprender haciendo. Una práctica que requiere tiempo, exploración y paciencia, pero que permite construir conocimientos a través del cuerpo y la experiencia. En términos pedagógicos, hablamos del aprendizaje kinestésico, una forma de aprender en la que el movimiento, la manipulación y la experimentación tienen un papel fundamental.

Desde esta perspectiva, hemos comprendido que, para muchas personas adultas mayores, tocar, explorar, ensayar, equivocarse y volver a intentarlo son acciones fundamentales en sus procesos de aprendizaje.

Entonces, ¿cómo hemos pensado enseñarles a utilizar los dispositivos digitales?

A partir de estas reflexiones, nos hemos preguntado cómo abordar el proceso de enseñanza desde diferentes momentos: comenzando por el diseño de planeaciones pensadas para un público adulto mayor; pasando por la ejecución de las actividades, en la que debemos encontrar maneras de acompañar tanto a quienes tienen un ritmo de aprendizaje más pausado como a quienes avanzan con mayor rapidez; y reconociendo, además, que durante el desarrollo de cada encuentro pueden surgir situaciones y necesidades que nos invitan a transformar lo planeado.

Pero ¿cómo podemos abarcar todo esto? ¿Buscamos únicamente enseñar y cumplir con los contenidos propuestos? ¿Qué sucede con las personas que, al finalizar el ciclo, todavía no han adquirido la autonomía que buscamos fortalecer?

A partir de la experiencia, hemos identificado algunos hallazgos y reflexiones sobre el desarrollo de la actividad y el cumplimiento de su propósito:

  • Aprender desde la exploración: Consideramos pertinente utilizar un computador que ya no esté en funcionamiento como recurso pedagógico. La idea es orientar las primeras clases hacia el reconocimiento del dispositivo a través del tacto, la exploración de sus componentes y la comprensión de su funcionamiento, apoyándonos en videos y en un equipo físico que pueda desarmarse. Así, buscamos acercar a las personas participantes a la tecnología desde la experimentación y el descubrimiento.

  • La autonomía como motivación: Hemos identificado que una de las principales motivaciones de nuestras usuarias, especialmente de las mujeres, es dejar de depender de sus esposos, hijos o nietos para realizar trámites y actividades de su vida cotidiana, relacionados con la salud, el transporte, la economía, el entretenimiento, entre otros aspectos.

  • Más allá del cumplimiento de las actividades: Como sistema, cumplimos con la programación y ejecución semanal de los encuentros. Sin embargo, esto nos lleva a plantearnos otras preguntas: ¿estamos cumpliendo realmente con el propósito de la actividad? ¿Por qué tantas personas repiten los ciclos o regresan después de un tiempo? ¿Cómo podemos fomentar y acompañar la práctica para evitar que los aprendizajes se olviden? ¿A qué se debe la deserción durante las primeras semanas?

  • Estas preguntas nos invitan a pensar en propuestas pedagógicas cada vez más cercanas a las características, los intereses y las necesidades de nuestra comunidad, sin perder de vista que el propósito va mucho más allá de cumplir con una programación institucional.

  • Un espacio que también se disfruta: Para nuestra comunidad de Alfabetización Digital, esta actividad se ha convertido en un encuentro importante dentro de su semana. Así lo expresan algunas de nuestras usuarias:

«Profe, póngame en la clase que quiera, que desde que yo tenga el cupo, asisto a la que sea».

«Ay, profe, una se distrae mucho, pasa rico y además aprende un montón».

La Alfabetización Digital ha tenido una gran acogida en la comunidad de La Quintana, tanto entre las personas que participan actualmente como entre quienes hacen parte de las listas de espera y manifiestan su interés en vincularse.

De cara al 2027, nos proyectamos continuar fortaleciendo este servicio, sosteniendo el compromiso con nuestra comunidad y explorando nuevas posibilidades pedagógicas para comprender y acompañar los procesos de aprendizaje relacionados con el uso de los dispositivos digitales.

Porque, al final, no se trata solamente de enseñar a utilizar un dispositivo, sino de brindar herramientas para que cada persona pueda desenvolverse con mayor confianza, independencia y autonomía en el mundo digital.

Te invitamos a visitarnos en el Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana, y a conocer nuestra actividad de Alfabetización Digital. También queremos invitarte a cuestionar aquello que damos por sentado y a conversar sobre los desafíos, las inquietudes y las incomodidades que nos ha traído esta era de transformación digital.

Porque, en medio de tantos avances tecnológicos, a veces olvidamos que aprender también es tocar, explorar, equivocarse y volver a intentarlo. Que los conocimientos construidos a través del cuerpo y la experiencia dejan huellas en nuestra memoria y nos acompañan a lo largo de la vida.

Al final, aprender no es solo adquirir conocimientos, sino descubrir nuevas maneras de relacionarnos con el mundo, a nuestro propio ritmo y desde nuestras propias experiencias.

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