La pregunta por los espacios pensados para que habiten las infancias no es nueva, pero sí sigue siendo urgente. En Medellín, distintas iniciativas han buscado responder a esa necesidad: festivales de lectura, como el Festival del Libro Infantil, encuentros comunitarios y demás han ido abriendo caminos para reconocer a niñas y niños como protagonistas de la vida cultural de sus territorios.
Reconociendo esta necesidad, el Parque Biblioteca José Horacio Betancur se propuso durante este año generar un espacio en el territorio pensado especialmente para las infancias. Y así fue como el pasado 17 de abril, el corregimiento se convirtió en escenario de un encuentro que reunió a cinco entidades comprometidas con el bienestar de los niños y las niñas: el Inder, la UVA El Paraíso, el programa Buen Comienzo, la Biblioteca Filial de la BPP de San Antonio y la Biblioteca de Proximidad El Limonar. A esta alianza se sumó, claro está, la disposición y el trabajo del equipo de la biblioteca, que asumió el reto de convocar y darle vida a una propuesta conjunta que, hay que decirlo, no fue tarea fácil.
Durante dos horas, cerca de 100 personas, principalmente niños y niñas de primera infancia junto a sus familias, participaron en actividades que promovieron el juego, la lectura y la narración oral.
Desde las voces de las familias, se resalta la importancia de este tipo de encuentros. En palabras de una de las asistentes: «estos espacios son necesarios porque reconocen a las niñas y los niños, con derecho a acceder a experiencias significativas desde el juego y la lectura».
Pero el verdadero sentido del encuentro se encuentra en la experiencia de quienes lo vivieron. Algunas niñas y niños compartieron que lo que más les gustó fue «poder jugar con otros», «escuchar cuentos» y «pintar». Madres y padres, por su parte, valoraron el espacio como una oportunidad para compartir en familia en un entorno seguro y creativo. También dejaron ver su interés en que este tipo de iniciativas continúen y, de hecho, ya tienen ideas para las próximas: más actividades al aire libre, talleres de manualidades y nuevos cuentos.
Al ser este el primer año en que se realiza este festival desde la biblioteca, queda abierta una posibilidad importante, y también una responsabilidad, que este espacio no sea un hecho aislado, sino el inicio de una tradición que crezca y se fortalezca con el tiempo. La expectativa, al menos desde quienes lo impulsaron, es que a partir de lo vivido se puedan seguir tejiendo alianzas, escuchando a la comunidad y construyendo propuestas que respondan a los intereses y necesidades reales de las infancias del territorio.
Porque, al final, crear espacios para ellas y ellos no es solo una actividad puntual. Es un compromiso.