70 actividades gratuitas en 15 comunas y 5 corregimientos para conmemorar la Semana del Internet

  • Del 12 al 18 de mayo de 2025, el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, celebrará la Semana del Internet con una oferta de 70 actividades gratuitas para fortalecer el acceso y la apropiación tecnológica, contribuyendo al cierre de las brechas digitales en el Distrito, las actividades están dirigida a niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores.

 

  • Entre 2024 y 2025, 38.829 personas de todas las edades se han beneficiado de 3.920 actividades que fortalecen la cultura digital.

Medellín conmemora 350 años de historia donde la tecnología ha sido uno de los hilos conductores de su transformación. En la Semana del Internet, el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, propone una reflexión integrada sobre cómo los desarrollos técnicos han modelado la identidad de la ciudad, articulando pasado, presente y futuro en una narrativa continua que reconoce las bibliotecas públicas como espacios privilegiados para esta exploración.

La evolución tecnológica de Medellín no es simple cronología de inventos, sino huella indeleble en su ADN urbano. El ferrocarril no solo conectó mercados, sino que reconfiguró la percepción del espacio-tiempo en la región. La industrialización textil transformó lo social tanto como lo económico, creando nuevos imaginarios laborales.

El Metro, más que sistema de transporte, se convirtió en símbolo de modernidad y equidad espacial. Estos hitos muestran cómo cada innovación trascendió su función práctica para convertirse en marcador cultural, modificando hábitos, expectativas y la misma noción de progreso. Las bibliotecas, como custodias de esta memoria, tienen el desafío de hacer tangible esta relación entre artefactos y transformación social.

Los sistemas de comunicación han reescrito repetidamente las formas de interactuar en la ciudad. Del telégrafo que acortó distancias a la radio, que creó identidad sonora colectiva; de la televisión local, que configuró imaginarios visuales hasta el internet que redefinió la participación ciudadana. Cada salto tecnológico generó nuevas gramáticas de lo colectivo, modificando desde los ritmos cotidianos hasta las formas de ejercicio político. Hoy, cuando el 98.5% de la población

colombiana usa teléfonos inteligentes, las bibliotecas enfrentan el reto de mediar entre lo analógico y lo digital, preservando la riqueza de lenguajes previos mientras facilitan la apropiación crítica de los emergentes y da paso a las nuevas formas de comunicación y divulgación de la información.

El espacio urbano es testigo de aplicaciones técnicas. El tranvía delineó los primeros ejes de expansión, las escaleras eléctricas de la comuna 13 simbolizaron innovación social, y los parques biblioteca redefinieron la relación entre equipamiento cultural y desarrollo comunitario. Esta dimensión espacial revela cómo la tecnología no solo ocurre en el territorio, sino que literalmente lo produce. Las bibliotecas, como nodos de este entramado, encarnan la metamorfosis: de depósitos de libros a plataformas de creación digital donde convergen Makerspaces, archivos históricos y laboratorios ciudadanos. Su distribución geográfica misma cuenta la historia de una ciudad que usa la tecnología como herramienta de equidad espacial.

Como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación, Medellín enfrenta paradojas reveladoras: es pionera en urbanismo digital, pero persisten brechas de acceso; lidera en educación STEM mientras comunidades reclaman apropiación contextualizada; atrae inversión tecnológica global mientras se revaloran saberes locales. Las bibliotecas, en este contexto, emergen como espacios clave para humanizar la innovación, vinculándola con necesidades concretas, facilitar diálogos intergeneracionales sobre transformación tecnológica, democratizar la capacidad de imaginar y crear futuros digitales, conmemorar es también proyectar. El verdadero legado de estos 350 años estará en cómo usamos la tecnología para preservar la memoria sin fosilizar el progreso, reducir asimetrías en lugar de profundizarlas, construir soberanía tecnológica con identidad local.

Las bibliotecas públicas como pocos espacios pueden catalizar esta visión integradora donde pasado, presente y futuro dialoguen en clave de tecnología humanizada.

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