Este año celebramos 27 años de presencia activa en el territorio. Han sido casi tres décadas llenas de historias, aprendizajes y encuentros. Durante este tiempo, hemos sido testigos de importantes transformaciones y protagonistas de múltiples avances en la comunidad, acompañando procesos culturales, educativos y sociales que han dejado huella. Cada año ha fortalecido nuestro vínculo con el entorno y con las personas que hacen parte de esta historia compartida.
El 31 de octubre de 1998, el barrio se vistió de fiesta para dar la bienvenida a un nuevo espacio de encuentro: la Biblioteca El Limonar. Entre palabras solemnes y miradas llenas de ilusión, la comunidad, junto a representantes de la Secretaría de Educación de Medellín y CORVIDE, celebró su inauguración. En medio de este momento histórico, fue nombrado oficialmente don José Isidro Montaña, cariñosamente conocido como “Montaño”, quien asumió con orgullo y dedicación el papel de primer bibliotecario, convirtiéndose desde entonces en una figura entrañable para la comunidad.
Isidro Montaña ya tenía un lazo profundo con los libros. En el pasado, había tenido una librería en el corazón de Medellín, en la esquina de Junín con Pichincha. Sin embargo, tras atravesar tiempos difíciles, se trasladó junto a su familia a Villatina. Poco después, fueron víctimas del derrumbe y, como muchos otros, llegaron en volquetas al Limonar en 1991, buscando un nuevo comienzo.
“Su sueño era que hubiera una biblioteca en el barrio”, recuerda María Evidalia Álzate, fundadora del Limonar, líder comunitaria, esposa del señor Montaña. Ella misma se convertiría con el tiempo en una visitante frecuente de la biblioteca, hasta transformarse en una de las voces más queridas del programa Abuelos Cuenta Cuentos, llevando historias y memorias a generaciones enteras.
La biblioteca se transformó en el segundo hogar de muchos niños y niñas que crecieron entre libros, talleres y agendas artísticas traídas por grupos de distintos lugares. Para muchos, fue allí donde tuvieron su primer encuentro con la tecnología: en la sala de cómputo aprendieron a crear blogs, a usar herramientas ofimáticas y a explorar un nuevo universo con la llegada del internet, las redes sociales y los juegos en línea.
Cada funcionario que ha pasado por la biblioteca ha dejado huellas imborrables en la comunidad, aportando historias y anécdotas que aún hoy se recuerdan con cariño. Nombres como Camilo Giraldo, Shirley Ortiz, Jhonatan George y Yessica Peña, evocan momentos significativos y cercanía. A través de su labor bibliotecaria, supieron escuchar a la comunidad y hacerla parte activa de cada proceso, fortaleciendo el lazo que une a la biblioteca con su territorio.
Hoy en día, la biblioteca continúa siendo un lugar donde se cultivan sueños. A pesar de las adversidades del territorio, ha sido testigo de procesos de crecimiento, resistencia y
esperanza, convirtiéndose en un escenario donde se defienden y construyen espacios para la paz, el encuentro y la transformación colectiva.






Las fotografías son tomadas de: https://fundacionferrocarrildeantioquia.com/biblioteca-el-limonar/