Pensemos en el equipaje de un migrante como en el anaquel de una biblioteca donde cada objeto contiene una historia: las llaves de la casa que dejó atrás, la fotografía de un amor que espera noticias, la herramienta de un oficio que abrirá nuevos caminos, el diploma de una profesión que buscará oportunidades, la receta de una comida que le recordará el hogar, el libro o la canción a la que volverá para mantener viva una lengua, un dialecto, un mundo…
Ese mundo propio, ahora portátil, llevado en la espalda, está lleno de historias cuyas voces guardan oportunidades para imaginar y narrar desde otros horizontes. Si el nuevo destino le recibe y acoge con respeto, entonces, el viajero podrá desempacar sus narraciones, símbolos, recuerdos, tradiciones, saberes, y así enriquecer la vida de ese lugar, ampliando la mirada de las personas que le observen, escuchen y estén dispuestas a dialogar y compartir también sus experiencias.
¿Y si las bibliotecas públicas, populares, comunitarias les abren un lugar a esos anaqueles portátiles?, ¿deberían ofrecer servicios, programas, procesos pensados para los que migran?, ¿por qué o para qué?
Como declara el Manifiesto por las Bibliotecas de la UNESCO: “Las bibliotecas públicas prestan sus servicios basándose en la igualdad en el acceso a la información para todas las personas, independientemente de su edad, raza, género, religión, nacionalidad, idioma, condición social o cualquier otra característica”. Así mismo, este documento dice que una de las misiones de las bibliotecas debe ser: “fomentar el diálogo intercultural y favorecer la diversidad cultural”.
Es decir que las bibliotecas, sin importar su ubicación, deben proteger los derechos humanos, deben ser pensadas y planeadas tanto para quien es su vecino como para quien llega de lejos; espacios donde las personas encuentren un lugar para sus relatos, preguntas, aprendizajes, creaciones; donde haya un bibliotecario, un mediador, un puente que le haga sentirse parte, bienvenido.
Durante este año, el programa Mirar Distinto – Colaboratorio LEO ha estado dedicado a las narrativas expandidas, para comprender el territorio como un espacio en continua transformación, un cuerpo colectivo moldeado por sus habitantes, un verbo en movimiento. Por todo lo anterior, en el cuarto encuentro profundizaremos en el rol que las bibliotecas y los mediadores tenemos frente a las migraciones.
La charla y taller estará orientada por Adriana María Betancur, que nos invita a partir de “la premisa de que todos y todas somos migrantes”. Y a pensar este asunto desde la perspectiva de quienes migran contra su voluntad, debido a situaciones políticas y económicas en sus lugares de origen, lo cual, en la mayoría de los casos, les deja en una situación de vulnerabilidad. Estas personas, dice Adriana: “traen un equipaje en el que expresan su trayectoria vital que nutre y dinamiza las comunidades receptoras, generando transformaciones y, por tanto, nuevas territorialidades”.
También será la oportunidad para presentar Bitácora de un migrante, una obra de Yor Mary Taborda (investigadora, educadora y escritora), invitada por Adriana a uno de los segmentos del taller. La publicación se entregará a los asistentes al final del encuentro, como una herramienta clave para sus bibliotecas y espacios de fomento de LEO.
Este encuentro es una invitación para que las bibliotecas y los procesos de mediación participen en la construcción de nuevas territorialidades, más humanas, respetuosas y universales.
Conoce a la invitada
Adriana María Betancur Betancur
Bibliotecóloga y especialista en Gestión Pública. Fue creadora y coordinadora de los Servicios de Información Local, jefa del Departamento de Cultura y Bibliotecas, y gerente de Educación, Cultura y Bibliotecas de la Caja de Compensación Familiar Comfenalco Antioquia. Se desempeñó como presidenta (Chair) de la Sección de América Latina y el Caribe de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA, por sus siglas en inglés) y coordinó los eventos académicos del Sistema de Bibliotecas de Medellín. Su trayectoria profesional la ha llevado a escribir libros y artículos especializados, dictar conferencias, diseñar e impartir programas de formación, asesorar políticas públicas e investigaciones, y participar como jurado en convocatorias del ámbito cultural. Es autora del libro Servicios de información local para personas migrantes. Una ruta de atención desde las bibliotecas (2025), publicado por el CERLALC y la Biblioteca Nacional de Colombia.
Recomendados previos al taller
El libro Servicios de información local para personas migrantes. Una ruta de atención desde las bibliotecas (2025)
Esta guía práctica, elaborada por el Cerlalc, en alianza con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia y la Biblioteca Nacional de Colombia, ofrece una hoja de ruta para que las bibliotecas públicas desarrollen estrategias que fomenten la inclusión y el ejercicio de derechos ciudadanos de las personas migrantes.
En un contexto de creciente movilidad humana y complejidad migratoria, esta publicación reconoce el papel transformador de las bibliotecas como espacios de acogida, inclusión y defensa de los derechos humanos.
El documento se divide en tres partes principales: una contextualización sobre la migración y el rol de las bibliotecas, un repaso por los marcos normativos internacionales que sustentan los derechos de las personas migrantes, y una sección metodológica que brinda herramientas para el diseño, implementación y evaluación de programas y servicios de información local; a la vez que se enfatiza en la importancia de una intervención bibliotecaria con enfoque de derechos, perspectiva intercultural de género e interseccional, así como en la relevancia del trabajo conjunto con la comunidad.
Esta guía surge del proyecto «Rutas de la palabra y la vida», que busca mejorar las condiciones de vida de las personas migrantes a través de la lectura, la escritura y la oralidad, con experiencias piloto en Brasil, Chile, Colombia y México.