Si se mira con cuidado, puede verse cómo el alma de este sector de la ciudad tiene mucho que ver con las magnolias. Es un territorio joven, conformado hace un poco más de 20 años y delineado por la estética, las historias y las formas de vida de personas que llegaron desde otros lugares de la ciudad. Los primeros habitantes fueron familias que vivían en el sector de Moravia y que la Administración Municipal reubicó en apartamentos de varias unidades residenciales, como Las Flores y La Huerta. Otras personas llegaron aquí a través de créditos de bajo costo para acceder a viviendas de interés social. Otras llegaron por su cuenta, con sus gallinas, maletas y ollas; crearon hogares con sus manos y sueños, ocupando espacio y sosteniendo la vida, al igual que la magnolia, con sus propios materiales para resistir los malos tiempos.
La magnolia es una especie de planta que evolucionó antes de que aparecieran las abejas, por lo que sus flores se desarrollaron de tal manera que pueden ser polinizadas por escarabajos. En consecuencia, poseen duros carpelos para evitar su deterioro. Se tiene noticia de ella desde hace más de 125 millones de años; es de lo más cercano que aún nos queda a los dinosaurios. Existen más de 120 especies y, para los japoneses, las magnolias representan la dignidad, la perseverancia y el amor por la naturaleza.
La entrada del Parque Biblioteca Nuevo Occidente, Lusitania, está custodiada por dos magnolias de flores blancas. Son dos árboles pequeños que, por su crecimiento, deben tener algo más de diez años. Su presencia aquí es también un signo que nos recuerda que en lo nuevo se carga lo ancestral y que cada paso que damos está acompañado por rituales, historias, mitos, creencias, símbolos y experiencias de tantos y tantos que nos constituyen y que nos traen a todos hasta aquí, a un encuentro diverso y sagrado.
Nuevo Occidente tiene hoy más de 60.000 habitantes, en su mayoría jóvenes y niños. Es un territorio urbano con alma rural. Múltiples edificios de colores lo hacen ver como un lego entre las montañas. Los nombres de las unidades residenciales evocan la naturaleza: La Montaña, La Cascada, Las Flores, La Huerta, etc. Sus muros son coloridos, en su mayoría, y sus habitantes expresan la diversidad de varias regiones del país: algunos del Pacífico, otros del Atlántico; unos con sus gallinas y otros con sus trenzas; unos dentro y otros fuera de los edificios. Juntos configuran otra forma de habitar esta ciudad, tan prometedora y dura para la mayoría.
El Parque Biblioteca Nuevo Occidente va a cumplir cinco años en el territorio y tiene como reto ser testigo y escribano de la historia de esta comunidad, documentar sus recuerdos, acompañar sus conversaciones y apalancar sus sueños. Agradecemos que las magnolias, sabias y nuevas, nos acompañen en el camino.
Escrito por: Natalia Andrea Espejo Pérez – Gestora coordinadora del Parque Biblioteca Nuevo Occidente, Lusitania.