La Cocina que Llevamos Puesta

Cocina y Carreta es una experiencia que convoca la memoria desde el lugar más cotidiano y profundo: la cocina. Allí donde se aprende a mirar, a esperar, a compartir, y donde el alimento ha sido históricamente una forma de cuidado. En este ejercicio, el encuentro abrió un espacio para detenernos a recordar qué comíamos, qué olores se nos quedaron grabados, cómo eran esas cocinas de infancia y cuál era nuestro lugar en ellas cuando éramos niñas y niños.

A partir de esas preguntas, la experiencia propuso un recorrido por la memoria gastronómica de Antioquia, atravesando veredas, corregimientos y municipios, hasta llegar a Medellín y a sus barrios. La conversación permitió reconocer cómo el alimento se ha transformado con el tiempo, cómo cambiaron los ingredientes, los ritmos y las formas de cocinar, y cómo hoy nos relacionamos con ese lugar que para muchas personas sigue siendo sagrado: la cocina, entendida como espacio de encuentro, aprendizaje y transmisión de saberes.

Este ejercicio tomó forma en un conversatorio realizado en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, donde se reunieron estudiantes, docentes y público diverso, dentro y fuera de la universidad, para escuchar a las doñas hablar de cocina desde la experiencia. No se trató de una clase ni de una charla académica, sino de un espacio de escucha atenta, donde la palabra cotidiana permitió poner en valor saberes construidos en la práctica, en la vida diaria y en el seno de las familias.

La experiencia estuvo liderada por las propias participantes, mujeres que compartieron recetas que atesoran o disfrutan preparar, no como demostración culinaria, sino como una forma de narrar su historia. Cada preparación llegó acompañada de recuerdos familiares, aprendizajes heredados y gestos de cuidado, y fue ofrecida al público como parte del encuentro, confirmando que comer juntas y juntos también es una manera de conversar y de hacer memoria.

En un momento previo al encuentro público, mientras el grupo de cocina se organizaba para iniciar la preparación, Blanca Vélez, participante de Cocina y Carreta, compartió con sus compañeras la receta que había elegido y la historia que la acompaña. En esa intimidad, dijo…

—“A mí me da pena hablar, pero con ustedes he aprendido tanto y siento tanta confianza que hablar desde el amor y de la cocina es diferente, y hoy lo haré.”—

Cocina y Carreta es una experiencia que se ha sostenido y transformado a lo largo de más de quince años, recorriendo distintos territorios y espacios de la ciudad. En esta ocasión, lo que se hizo necesario fue llevar el formato de cartografía gastronómica, liderado por las propias mujeres, a otros escenarios de conversación y escucha. Este ejercicio específico ha transitado por lugares como La UVA La Armonía, en el barrio Manrique, así como por Santo Domingo y Aranjuez, adaptándose a cada contexto y manteniendo su sentido.

Las mujeres que alguna vez se sentaron a escuchar, hoy son quienes conducen estos espacios con su voz y su experiencia. Cocina y Carreta continúa creciendo como una práctica viva, donde se reconoce que en la cocina se sigue produciendo conocimiento, se tejen memorias y se construye comunidad. Aquí, todos los días, se cocina la mente, el corazón y el paladar.

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