La Sala Mi Barrio del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla – La Quintana es un recordatorio permanente de que el barrio no existe sin su gente y sin los tejidos sociales que se construyen en ese pedacito de ciudad que las personas hacen propio, llenan de significado y embellecen cada día.
En la Galería Quintana, la memoria colectiva cobra vida a través de fotografías de eventos, personajes y actores locales que han dejado una huella imborrable en nuestra comunidad. Cada imagen es testimonio de cómo la historia se teje a partir de sus protagonistas y de sus momentos más significativos.
Si alguna vez te has preguntado cómo se construye un barrio, esta galería te invita a descubrirlo a través de las miradas y los instantes que han definido nuestro hogar.
Te invitamos a recorrer la historia y el alma de la zona noroccidental de Medellín reflejadas en cada fotografía. Más que un viaje visual, esta exposición es un homenaje a la gente que ha construido el barrio que conocemos y amamos.
¡Tú también haces parte de esta historia!
Erdulfo Cabrera (tomada de: Archivo PB Quintana)
Don Erdulfo Cabrera es un caleño que hace más de 29 años llegó a la ciudad de Medellín con el propósito de empezar una nueva vida. Es habitante de la comuna 7, en el barrio El Diamante, donde vive junto a su esposa Eucaris Serna. Desde muy temprano él llega a este punto del territorio, la 80 con 80, para vender su mango picado. Su horario de trabajo es de lunes a sábado de 7:30 a. m. a 5:30 p. m.; el domingo lo dedica a descansar y compartir con su esposa. Al terminar su jornada, todos los días lleva su carrito a una de las casas vecinas, donde se lo guardan. Además, cuatro veces por semana madruga a las 5:00 a. m. para ir a la plaza de mercado La Minorista a comprar la fruta, de manera que a las 7:30 a. m. ya está ubicando su carrito, como todos los días, para iniciar la jornada.
Él cuenta que desde hace 25 años trabaja en este punto del territorio y ha sido testigo de la transformación del sector. Don Erdulfo recuerda cuando estaban construyendo el Parque Biblioteca La Quintana, la Casa de la Justicia, el Rompoy de la 80 con 80 y el lugar donde hoy está ubicado Dollarcity. También ha sido testigo de los accidentes de tránsito que han ocurrido en este sector de la comuna 7.
Casa museo Salsipuedes (tomada de: Periódico Habitante Siete
https://www.habitantesiete.com/casa-salsipuedes/)
Salsipuedes fue polo de atracción para artistas, músicos e intelectuales nacionales e internacionales. Sus tertulias atrajeron a personajes como los poetas León de Greiff y Pablo Neruda, artistas como Alejandro Obregón y Enrique Grau, mientras que músicos de la talla de Gabriel Uribe y Luis Uribe amenizaban la casa con toques y ensayos de orquesta.
El compositor Lucho Bermúdez, que por ese tiempo vivía en Salsipuedes con su esposa, la cantante Matilde Díaz, se reía mientras les decía a los tertuliantes: “Salí si podés… yo llevo un año tratando de salir y no he podido”. También, por lo agradable del ambiente y la hospitalidad de la familia, los visitantes decían que no provocaba irse. No obstante, sería el porro Salsipuedes, compuesto por Lucho Bermúdez y Matilde Díaz, el que daría más fuerza al nombre de la propiedad.
La finca 369 (Tomada de: archivo La finca 369)
La Finca 369 nace de la iniciativa de Yeferson Restrepo y sus vecinos, interesados en la recuperación de un espacio público en Aures 1. Se trata de un separador verde, en torno al cual las personas han aprendido la importancia de tener espacios verdes, de cuidar la naturaleza, de compostar, de sembrar, pero, sobre todo, de encontrarse con otros para crear y trabajar por el bien común. En la Finca 369 puedes parchar a aprender, a hacer un sancochito o simplemente a ver pasar la tarde; lo importante es aprovechar y habitar este espacio que es de todos.
Corporación Teatro Colonial de Robledo – José de los Santos Álvarez
(Tomada de: Página web de la Corporación Teatro Colonial de Robledo – José de los Santos Álvarez https://teatrocolonialderobledo.org/quienes-somos/#page-content)
El proyecto “Escuela Mayor del Tango” nace a partir de la necesidad de un espacio para el estudio, la práctica, el fomento y la difusión de las artes escénicas en la zona II de Medellín. La sala inicia labores de diseño y construcción en el año 2000, en un predio ubicado en el barrio Pilarica, de la comuna 7 de Robledo. Este lugar, destinado a lavadero y taller de buses, presentaba unas condiciones topográficas que permitieron un diseño arquitectónico con varios niveles o plateas, lo que facilitaría la comodidad y visibilidad de los futuros espectadores de las funciones venideras.
El desarrollo de la sala y la implementación de sus diversas actividades hicieron que, en el año 2000, se inscribiera en la Cámara de Comercio de Medellín el nombre de la organización, que en ese entonces era “Solo Tango”, la cual tenía entre sus objetivos contar con un salón social para actividades culturales. En ese momento también se iniciaron las labores de diseño y construcción de las instalaciones.
En el año 2001, la sala comenzó sus actividades en unas instalaciones con una dotación muy mínima; solo se contaba con el piso y unas cuantas sillas. Estas actividades iniciales consistían en talleres de formación en danza, presentaciones de danza y algunos conciertos musicales de grupos de amigos del sector.
Fernando Morales Cuartas (Tomada de: archivo PB Quintana)
Fernando Morales Cuartas es un caleño que llegó desde muy joven a la ciudad de Medellín buscando mejores oportunidades para él y su familia. Desde hace 30 años vive en la comuna 7, actualmente en el barrio Altamira. Con su oficio de panadero llegó a pedir trabajo al antiguo dueño de la panadería La 80 con la 80, donde trabajó varios años como empleado. Con el paso del tiempo se convirtió en el dueño de este lugar y, desde entonces, lo fue transformando y adecuando para prestar un mejor servicio.
Como testigo de la transformación del sector de la 80 con la 80, don Fernando cuenta que cuando llegó al territorio había mucha zona verde. Él recuerda cuando se estaba construyendo el Parque Biblioteca La Quintana; de hecho, lo contrataron para que vendiera los algos desde su negocio para los trabajadores. Todos los días, mientras iban levantando los muros y avanzando en la obra, él despachaba las onces. Para él, el proceso de transformación del territorio ha sido muy positivo, pues como comerciante considera que esto hace parte del progreso de la comuna.
Francisco Solano Cifuentes Urrego – Fundador del barrio Kennedy (Tomada de: archivo PB Quintana)
Francisco Solano Cifuentes Urrego, uno de los fundadores del barrio Kennedy, recuerda que un amigo muy cercano lo invitó a la finca cuando iniciaron el proceso de lotear el terreno (actualmente donde está ubicado el barrio Kennedy) y logró obtener su propio lote, donde construiría la primera casa del barrio, un espacio para él y su familia. Empezó con “un salón para tres camas y una media agua para cocina”. Al tiempo llegaron otras tres familias desde el municipio de Titiribí, Antioquia, a este mismo lugar a construir sus casas; con ellas vivieron y compartieron un año largo, y así fue como empezaron a llegar más personas al territorio y poco a poco fue creciendo la población. Para este tiempo el sector no contaba con servicios públicos y, por necesidad, estos fueron adquiridos de manera fraudulenta. Solo hasta el año de 1967 inició el proceso de su instalación gracias a la gestión de sus habitantes. A partir de allí, decidieron por iniciativa propia formar la Junta de Acción Comunal y realizar convites para apoyarse entre sí.
Según cuenta don Francisco, el nombre del barrio Kennedy surgió cuando se construyeron las primeras viviendas. Al acudir a Planeación para registrar los datos del barrio, aún no sabían qué nombre ponerle. Finalmente, en diálogo con el funcionario que los atendió, decidieron bautizarlo con el nombre Kennedy, en memoria del presidente John F. Kennedy, asesinado en aquella época.
Corporación Educativa y Cultural Simón Bolívar (Tomada de: archivo Corporación Simón Bolívar)
Alba, Josefa, Edilberto, Elkin, Mónica, Miguel, don Oscar… la lista sigue y sigue. No son únicamente nombres, son las personas que han acompañado el caminar de la Corporación Educativa y Cultural Simón Bolívar, y con él también el caminar del barrio Kennedy. La Corpo inició en 1980 como un comité proeducación, en el que varias voluntades se unieron para lograr la construcción de las instituciones educativas del sector. De esa manera, durante más de 40 años han promovido la unión y construcción colectiva para arreglar las calles, recrear a los niños y niñas, ofrecer actividades para los jóvenes, promover los derechos humanos, entre otras acciones. También fueron pioneros en el sector en el desarrollo de iniciativas de comunicación comunitaria, con la creación de escuelas de comunicación popular, y cuentan con una emisora comunitaria llamada Zona Radio, que funciona en la FM.
Resistencias. La vida en la noroccidental tiene vida (Tomada de: archivo Corporación Simón Bolívar)
Durante las décadas de los 80’s y 90’s, Medellín atravesó una intensa oleada de violencia, producto del narcotráfico y el sicariato, que permearon fuertemente la periferia de la ciudad, teniendo como principales afectados a los y las jóvenes, de allí el apelativo de «la generación del no futuro». Pese a esto, el miedo no fue obstáculo para juntarse, reír, bailar, cantar, unirse en chirimías, zancos, arengas y caminar por la vida.
Han sido muchas las campañas de resistencia a la violencia en la zona noroccidental: Campaña Kiko (1994); La vida en la Noroccidental tiene vida (1995); Juventud y vida Noroccidental (1997); Por la vida toque de salida, entre otras iniciativas que fueron un canto de esperanza en medio de una ciudad en conflicto.
Scouts en Kennedy (Tomada de: Archivo de la familia Grajales Cardozo)
Los grupos Scout son una forma de organización social que ha acompañado el desarrollo de los barrios de la zona. En ocasiones surgieron como posibilidad de resguardar a los niños, niñas y jóvenes, «para arrebatárselos a la guerra», como menciona uno de los jefes del Grupo Scout 114 de Kennedy, pero también para formarlos y acompañarlos en su relación con la selva que es el mundo.
Los Scouts acompañan las festividades de los barrios, aprenden desde el juego y la relación con la naturaleza, promoviendo la idea de dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontraron.
«Tú y yo somos de la misma sangre», enseñanza de Baloo a Mowgli en El libro de la selva, de Rudyard Kipling.
La Manada Teatro (Tomada de: Archivo La Manada Teatro)
La Manada Teatro es fuerza, es juntanza y resistencia. Es creatividad en expansión. Es jugar, con la seriedad y disciplina que ello amerita. Son un grupo de teatro joven, dispuesto a crear y compartir sus saberes. Los recoge la Casa Cultural El Taller, un lugar en el que todos y todas son bienvenidos.
Robledo Venga Parchemos (Tomada de: Archivo Yambra)
Todo empieza con unos grandes zapatos, rojas narices y todas las ganas de procurar, desde el arte, transformaciones en el territorio. Robledo Venga Parchemos nace en el año 2012 como una forma de resistencia de los y las jóvenes, quienes, debido a las situaciones de violencia ocasionadas por las bandas criminales, no podían desplazarse con tranquilidad por sus barrios.
Inicia con el deseo de hacer arte circense y luego incorpora todos los elementos necesarios para incidir en la formación ciudadana, incluso desde los más peques. Promoviendo el reconocimiento y apropiación del barrio, la juntanza y el arte, recorren las laderas de Robledo realizando talleres y actividades artísticas, invitando a todos y todas a parchar.
Arte para existir, resistir y re-existir.
Soraya Cataño (Tomado de: Archivo Natalia Marín)
“La historia de Soraya es la historia de la juventud del 80, que soñó con la revolución, que encontró en el hacer artístico la forma de comprometerse con el cambio; la misma que vio en el arte y la lúdica el camino para transformar las realidades de los barrios empobrecidos, y no solo los de ladera de Medellín; también los de las demás ciudades del país. Es cierto que muchos jóvenes fueron desaparecidos, exiliados, asesinados o solo desertaron, pero la mayoría supo regar los territorios periféricos con sus granos”.
Sebastián Pérez – Sociólogo
La historia y legado de Soraya Cataño es la base de la existencia de la Corporación Ramiriquí e Iraca, antes Luna Sol, y de gran parte del movimiento cultural y artístico de la comuna 6.
Paula Tamayo – Biblioteca Ilusiones Aures (Tomado de: Archivo Paula Tamayo)
La Biblioteca Popular Ilusiones funcionó en Aures 2 entre 1994 y 1999. Las bibliotecas populares y comunitarias fueron escenarios de participación y encuentro para niños y niñas, principalmente, porque permitían el acceso a la información y el acompañamiento en la elaboración de tareas o en el aprovechamiento del tiempo libre. Pero, en el caso de Paula Tamayo, también ha generado un aporte importante en la narración y recuperación de la memoria de la parte alta de la comuna 7.
Vicente Mejía (Tomado de: Periódico Universo Centro
https://www.universocentro.com/NUMERO57/VicenteMejia.aspx)
“Vicente Mejía fue un cura de armas tomar y desarmado. Predicó en los tiempos en que Domingo Laín, Manuel Pérez y Camilo Torres dejaron los hábitos para ir al monte en busca de soluciones heroicas y cruentas. Trabajó con los basuriegos y los tugurianos de la ciudad, levantó la hostia en la tierra más profana y defendió los ranchos de lata y cartón con el “Dios te salve María”.”*
“Sacerdote, predicador del dios de la basura, protagonista de las jornadas disidentes de Medellín en 1968, fundador de asentamientos ilegales, organizador de movimientos de base y agitador revolucionario, Vicente Mejía Espinosa fue uno de los más destacados dirigentes de las luchas populares urbanas en Colombia entre 1960 y 1980.”*
*Apartes tomados de: Periódico Universo Centro
https://www.universocentro.com/NUMERO57/VicenteMejia.aspx