Llega la tarde de viernes. Adolescentes y jóvenes entre los 13 y los 20 años se preparan para iniciar, como es de costumbre, la actividad de calentamiento. El tallerista marca el “¿Listos?” y ellos se disponen:
Tallerista: caminemos en el espacio, siempre cuidándonos. Ahora vamos a caminar en 1 (van lento), Vamos en 2 (un poco más rápido) Listos… Vamos en 3 (todos caminan lo más rápido posible). Dispongan el cuerpo, identifiquen cómo están nuestros movimientos, cómo nos sentimos hoy, saquemos todo lo de la semana en este encuentro.
Y así inicia, sin mayores pretensiones, Arlequines del Teatro, este espacio pensado desde el Parque Biblioteca Nuevo Occidente, Lusitania para que las adolescencias y las juventudes se encuentren, una vez cada quince días, a pensarse el mundo desde las artes escénicas. A través de juegos, ejercicios corporales, improvisaciones y escenas construidas colectivamente, aprendemos a mirar nuestra realidad con otros ojos y a reconocer las situaciones de opresión que atraviesan nuestras vidas cotidianas.

Este proceso no solo nos ha permitido fortalecer habilidades expresivas y comunicativas, sino también consolidar un verdadero espacio de aprendizaje colectivo, donde cada voz es escuchada y cada experiencia tiene valor. Como lo expresa Sara García (14 años) “Lo que a mí más me ha gustado es que tuvimos una experiencia con el grupo nómada, explorar varios tipos de arte y la expresión corporal, además que hemos podido experimentar algunos monólogos sobre el dolor, el sufrimiento y así expresar cómo nos sentimos”.

El aula taller del parque biblioteca se convierte en un escenario, un lugar donde podemos cuestionar, dialogar y proponer alternativas, convirtiéndonos en protagonistas de nuestras propias historias. “He aprendido en el encuentro que no hay que tenerle miedo al espacio, ni al público y que también debemos interactuar con las escenas” expresa Sofía Correa (15 años), participante de los encuentros.

Este es un taller que busca la apropiación de los adolescentes. Lleva tres años caminando con el fin de seguir explorando las técnicas teatrales, pero también de tener la oportunidad de conocer experiencias de ciudad alrededor del teatro. No se han construido obras completas, solo se ha explorado, porque la intención de este espacio no es que sea un grupo de teatro (a no ser que los participantes quieran de manera voluntaria), sino un momento a la semana donde poder hablar de temas con la confianza y la complicidad necesaria, pero, además, pasar eso que hablamos por el cuerpo, para cuestionarlo, para transformarlo, para hacer de la biblioteca, un espacio seguro para el encuentro de las adolescencias y las juventudes.
