


Afuera de la Biblioteca Pública Ávila, María Agudelo Mejía, un mural nos da la bienvenida y nos invita a mirar más allá de las paredes del edificio. Esta obra, concebida por su autor, Sergio Andrés Alzate Isaza, como una metáfora visual del conocimiento y la imaginación, se convierte en un símbolo de identidad para la biblioteca y su comunidad.
En el mural, un niño pequeño se eleva sobre una torre de libros de distintos colores y tamaños. Cada libro representa un paso en su crecimiento personal, un reto superado, una idea explorada. La torre, ligeramente inclinada, añade un elemento de aventura: aprender es caminar por senderos inestables, pero emocionantes. Desde allí, el niño observa con asombro un objeto celeste hecho también de libros, que representa los sueños y aspiraciones que nos guían, incluso cuando parecen inalcanzables.
Esta imagen poderosa nos recuerda que la búsqueda de conocimiento no es lineal, sino una travesía que alimenta nuestra curiosidad y nos impulsa hacia nuevas alturas. Así, el mural no solo adorna el espacio, sino que comunica la esencia misma de lo que significa una biblioteca pública: un lugar donde los libros no solo se leen, sino que transforman, inspiran y conectan.
Ubicado en el exterior de la biblioteca, el mural se convierte en una declaración visual que fortalece el vínculo entre la biblioteca y su entorno. Alimenta los imaginarios colectivos, reafirma el papel de la biblioteca como espacio de aprendizaje compartido, y motiva a quienes lo observan a iniciar o continuar su propio viaje educativo.
Este mural no solo es arte: es identidad, es pertenencia y es una invitación permanente a soñar, aprender y crecer.
El mural fue entregado a la biblioteca el 9 de noviembre de 2024, gracias a la gestión de Johnatan Marín, líder comunitario y coordinador de la Corporación Interactuando con la 9.
Referencias
Alzate Isaza, S. A. (2024). Propuesta mural Biblioteca Ávila