Experiencias en el Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre.
El 19 de agosto del 2025 el Parque Biblioteca cumplió 12 años de estar en funcionamiento. Los 12 años del Doce de Octubre.Esta cifra nos propuso preguntas, nos invitó a recapitular -virtud que simbólicamente se le atribuye a este número-, a contemplar lo vivido con ánimo de comprender de qué forma estábamos tocando el alma de este territorio y sus habitantes.
Detener el presente para conversar, para iluminar el pasado y soñar el futuro. Es así como activamos diversos dispositivos de conversación como encuestas, un círculo de la palabra y un concurso de relatos. De todas las estrategias ésta última es la más íntima, ya que interpela la experiencia personal. La intención era indagar por el impacto que ha tenido el Parque biblioteca en la vida de sus usuarios, por eso debían ser anécdotas, recuerdos, experiencias de la vida real, que podían ser contadas como cuentos, crónicas, cartas, o como eligiera el participante. Se generaron 3 categorías para concursar: niños, jóvenes y adultos. Se premió el primer lugar de cada categoría con una interpretación pictórica creada por el artista plástico Diego Echeverri.
Ésos y los demás relatos se incluyen en la presente publicación digital. Se presentaron un total de 62 textos para todas las categorías, 15 de ellos cumplieron con las condiciones del concurso y se seleccionaron 3 ganadores, uno por categoría.
Los textos del concurso «Relatos del Doce» revelan una rica matriz semántica sobre el significado profundo que el Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre, tiene para sus participantes. Los principales temas emergentes giran en torno a la transformación personal y social, la creación de un espacio seguro y la activación de la imaginación y el descubrimiento.
El Parque Biblioteca no es visto meramente como un repositorio de libros, sino como un catalizador de cambio de vida, especialmente para los jóvenes que perciben su entorno como limitado, para ellos la biblioteca representa una ruptura con un pasado o un entorno percibido como problemático, ofreciendo un camino hacia un futuro diferente y digno. El relato de Sergio Ramírez Guerra (categoría juvenil) es el ejemplo más explícito de esta función. El autor creció escuchando historias de violencia, calles peligrosas y pocas oportunidades en su barrio, pero la biblioteca fue inaugurada como un «proyecto que cambiaría la vida de muchas sociedades», y en especial la suya. Este espacio se convirtió en su «segundo hogar», proporcionándole herramientas «para soñar» y «para las buenas prácticas, para escribir, compartir». La biblioteca le brindó la «primera oportunidad de ver a un futuro diferente lejos de las tentaciones de la calle», lo que resultó en una mentalidad clara y el deseo de «estudiar, trabajar y devolver a mi barrio
un poco de lo que me ha dado». Este emergente establece a la biblioteca como una institución clave para la movilidad social y la esperanza.
Otro hallazgo importante es la asociación de la biblioteca con sentimientos de intensa felicidad, emoción y la sensación de ser un espacio de refugio y aceptación. El Parque Biblioteca funciona como un ambiente psicológicamente seguro, donde la expresión personal es valorada y donde las emociones positivas son la norma, contrastando quizás con la rigidez de otros entornos. La llegada a la biblioteca se describe con gran entusiasmo: los niños expresan que estaban «saltando de la felicidad», que se sentían «feliz, emocionado», o que la experiencia era equivalente a ganarse la lotería. Incluso el acto de entrar generaba tal emoción que algunos subían las escaleras corriendo.
Además de la alegría, la biblioteca es un lugar de crecimiento emocional:
• Superación de miedos: Un participante creía que no se podía opinar allí, pero al atreverse a compartir su idea, descubrió que la biblioteca era «un lugar seguro y confiable para hablar y opinar» y superó su miedo a expresarse.
• Conexión humana: La biblioteca enseña el valor del respeto y permite «conocer a personas nuevas que me inspiren». Incluso en situaciones de conflicto, como la pelea entre dos niños, el desenlace es la reconciliación y el abrazo, sugiriendo que la biblioteca facilita el aprendizaje de la resolución pacífica.
• Acogida: Los participantes destacan que fueron «recibidos calurosamente» y que el personal es «amable y cariñoso con los niños, muy especial e inteligente», y «súper amables y buenas».
La experiencia literaria y espacial en la biblioteca se describe constantemente con metáforas de viaje, magia y mundos alternativos, lo que subraya su impacto intelectual y creativo. La biblioteca es un espacio que trasciende lo físico; es una entrada simbólica a la creatividad, la fantasía y el conocimiento ilimitado, lo que la convierte en una entidad «viva» para el usuario.
La lectura tiene el poder de transportar al lector, haciendo que se sienta «alucinando» e incluso que se vea a sí mismo «metido en la historia como protagonista». El simple hecho de escuchar un cuento provoca una identificación inmediata, llevando al niño a preguntarse: «¿ese niño del cuento seré yo?».
La biblioteca misma es descrita con lenguaje místico o grandioso, como «majestuosa, imponente», con un «cuerpo encantado» y un «corazón luminoso» que es «alimento para
mi ser». La imaginación que allí despierta y «desborda las apariencias» hace que un niño pregunte si pueden «quedarnos a vivir en esta casa».
La analogía más directa de este tema es la percepción de que el espacio es «como estar habitando otro universo, pero eso si lleno de aprendizajes y enseñanzas». Sentían que viajaban «por el mundo de las letras y los libros»
El análisis semántico aplicado a los relatos que conforman este artículo revela que el Parque Biblioteca Gabriel García Márquez significa, ante todo, un espacio integral de realización personal. Va más allá de su función educativa (leer, dibujar, participar en actividades), ya que provee una fundación emocional (seguridad y felicidad) y social (oportunidad y transformación) que afecta directamente la identidad y las aspiraciones de sus usuarios. Los participantes lo experimentan como un ser vivo que nutre el alma («alimento para mi ser») y empodera al individuo para cambiar tanto su destino como el de su comunidad («si yo cambio, también todos pueden cambiar la historia de otras personas»).
Elaborado por: Natalia Andrea Espejo. Gestora coordinadora de parques biblioteca.