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José Gutierrez Gómez, don Guti

Quienes llevan toda la vida en El Tesoro La Virgen y rondan los 60, 70 años o más, recuerdan con entraña las necesidades que pasaron y aquellos que hicieron más agradables sus días con demostraciones de bondad, fraternidad y apertura al pueblo. Uno de los sujetos más recordados es José Gutiérrez Gómez: “Don Guti”.

Para reconstruir el camino recorrido por Don Guti necesitaríamos una biografía completa. Su huella es grande en múltiples sectores de la economía colombiana y el desarrollo cultural no solo de la ciudad, si no de Colombia entera. Más allá de su faceta de abogado, alcalde de Medellín, embajador y otros cargos del sector público y privado, quienes lo conocieron en las lomas de El Poblado recuerdan al dueño de la finca Villa Maggie.

Dicen que le puso ese nombre a la finca en demostración del profundo amor que sentía por su esposa Maggie Restrepo. Los lomeños también recuerdan las discusiones con Juan, el mayordomo de don Guti, porque nos les permitía coger mandarinas de los árboles que crecían en las mangas de la finca: “Juan, no pelee con los muchachos, déjelos coger las mandarinas” le decía don Guti al mayordomo. 

Los 24 de diciembre a las 3 de la tarde esperaban con ansias la entrada a la casa del Mercedes negro de don Guti porque era el anuncio de que se avecinaba el aguinaldo para todo el mundo, chicos y grandes recibían de él su generosidad manifestada en pesos y otros regalos que dejaron una huella imborrable en todos.

El paso de José Gutiérrez Gómez ha quedado en la memoria de los habitantes de un pequeño barrio que fue su vecino y de la ciudad a la que legó grandes gestiones sociales, económicas y culturales. 

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