En Tu abraso

(Oración al Sol) 

¡Oh, fuego imperecedero!  

Que te derramas sobre tus Hijos. 

Te pedimos: déjanos renacer en tu abraso. 

¡Oh, Fuente bendita! 

Que iluminas nuestro camino.  

Te pedimos: déjanos renacer en tu abraso.  

Te ofrecemos nuestro cuerpo 

Te ofrecemos nuestro espíritu 

Te ofrecemos nuestra mente 

Te ofrecemos nuestra sombra 

Para que con tu poder 

Las devengas Trascendidas  

Como el Ave Fénix 

Que renace de sus cenizas.  

Confiamos en la portadora  

De la sagrada llama 

Y dejamos que alumbre nuestros pasos 

Hacia Ti.  

Haznos dignos, 

Haznos puros, 

Haznos fértiles, 

Haznos Uno. 

Te pedimos, ¡oh, grandioso Sol! 

Que nos cobijes eternamente en Tu abraso.

PONTE CÓMODO, CERCA AL FUEGO O DEBAJO DE UN RAYO DE SOL.

DÉJATE TOCAR POR ÉL.

02/07/2050

He estado teniendo sueños. En ellos siento un frío terrible. Me envuelve y me aprisiona cada vez más en su abrazo y me voy perdiendo. Desaparecen mis pies, mis piernas, mis manos, mis brazos. Dejo de sentir y me apago como los últimos destellos de la llama solitaria de una vela que se consume. Pero entonces empiezo a sentir algo de calor, y esta sensación se incrementa a medida que me acerco a la fuente que lo produce. Y a la vez que aumenta el calor, aumenta la voz. Al principio es un susurro que dice cosas que no comprendo, pero aumenta su volumen hasta multiplicarse en una cantidad infinita de siseos, aunque siguen siendo ininteligibles.

Trata de decirme algo, lo sé. 

¿Qué quiere decirme? ¿Quién o qué produce el mensaje? 

 Siempre despierto cuando estoy a punto de alcanzarlo. Y el sueño siempre es el mismo. Se repite y se repite y se repite. Tengo la extraña sensación de que lleva repitiéndose toda mi vida.

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03/07/2050 

Intento descifrar el significado de mi sueño. Se supone que manifiesta los deseos reprimidos de mi inconsciente, pero de alguna manera ese análisis no encaja. Es insuficiente. Hay algo más en este sueño. Algo que aun no comprendo del todo. Algo… trascendental. 

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04/07/2050 

El sueño sigue repitiéndose. Siempre es el mismo.

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05/07/2050  

​Tengo la costumbre de contemplar el amanecer. Quince minutos antes de las seis de la mañana me paro frente a mi ventana a esperarlo. Es un fenómeno completamente natural. Está explicado. Explicado, quiero decir, como tantas otras cosas de este mundo, pero cada vez que lo veo no puedo evitar sentir y pensar que hay algo… algo…como una insinuación.  

​El sol se insinúa en el horizonte como una premonición.

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06/07/2050 

​¿Para qué empecé esta especie de diario? Entre tantos rincones con contenidos interesantes que ofrece la Ultranet, ¿qué puedo ofrecer yo aquí? ¿los sueños y divagaciones de una desesperanzada?  

Me paso la mayor parte del día escuchando a las personas. Resolviendo sus problemas. Recibiendo sus frustraciones, sus aburrimientos, sus indiferencias, sus amabilidades. Así que, quizá, solo quiero que alguien me escuche a mí. 

¿Pero habrá algo que valga la pena escuchar? 

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07/07/2050

Ha cambiado.  

​El sueño se ha multiplicado como un espejo que devuelve un reflejo infinito. O tal vez esa no sea la forma adecuada de describirlo. Se trata simplemente de una complejización. Mejor: el sueño se ha convertido en varios sueños, como si una araña hubiera estado tejiendo poco a poco esta red en mi cabeza. Entonces… entonces… es como una caja china.

Primero está El Sueño. En que la Fuente trata de comunicarme algo. Algunas de sus palabras ya se han hecho comprensibles. Me reconfortan. Habla de las estrellas, habla de sus hermanos. “Yo soy la luz”. Y sus palabras son su calor. Sus palabras me quitan el frío. Parecen una provocación a ese espacio oscuro y vacío, un desafío a esa supuesta eternidad. “Serás fértil. Puedo hacer fértil hasta la roca más árida del universo”. Me abrazan. “Entenderás el lenguaje de las estrellas”. Me abrazan. “Serás partícipe de nuestros renacimientos”. Me abrazan. “Serás partícipe de nuestra fertilidad”. Me abrazan. “Estarás siempre en la luz, serás uno con nosotros, serás uno conmigo”. Me abrazan.  “Ascenderás a un modo de vida superior”. Me abrazan. “Vivirás en mí y serás parte de nosotros, brillarás con nosotros, para siempre”. Sus palabras me abrasan.  ​

Luego está el Primer Despertar. Pero es un falso despertar. Parece que despierto y todo sigue igual. La cama, el nochero, las figuras en la repisa. El reloj marca las cinco. La cama caliente, el nochero cerrado, las figuras inmóviles en la repisa. El reloj marca las cinco y quince. La ventana. La cama fría, el nochero abierto, las figuras se mueven en la repisa. El reloj marca las cinco y media. La ventana en la que se ve una bola de fuego volar sobre un árbol y prenderle llamas. La cama vacía, el nochero desordenado, las figuras ya no están en la repisa. El reloj marca las cinco y cuarenta y cinco. La ventana que me devuelve mi reflejo. La cama tendida, el nochero organizado, las figuras en pedazos esparcidas sobre la repisa. El reloj marca las cinco y cincuenta y uno. La ventana que muestra el amanecer y su respiración anaranjada cubriendo el cielo. El sol me parece conocido.  

Luego está el Segundo Despertar. También es un falso despertar. Despierto en medio de la ciudad. Está en caos. Algunos corren, algunos gritan, algunos lloran. Pero todos miran hacia arriba. En el cielo hay como unos trazos de un pincel descolorido. Pero brillan, brillan con una fosforescencia extraterrestre. En el cielo también se ve una herida, una herida que respira y se abre y deja pasar su sangre hacia la Tierra. Alguien me toca el hombro. Volteo y lo miro. Es el Hombre. Me sonríe. Le sonrío de vuelta. Parpadeo. Y entonces es un hombre quemado, con la carne viva y negra. Me sigue sonriendo.  

Y solo entonces, finalmente, despierto.

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08/07/2050 

Ahora estoy completamente segura de que este sueño no es un sueño cualquiera. Se expande como marcando el camino. ¿Y si es una premonición? ¿Una visión? ¿Un mensaje de algún tipo de dios?  

Tal vez si investigo sobre esas imágenes, esos signos, aflore algún significado que se me está escapando. El frío. El calor. La Fuente. Las promesas de fertilidad, felicidad, ascensión y unión. Los dos despertares, como si el despertar fuera no más un truco. La bola de fuego. El árbol en llamas. El amanecer que parece con vida. El caos en la ciudad. La fosforescencia en el cielo. La herida del cielo. La herida del cielo. La herida del cielo. ¿Por qué sangra el cielo? Y el hombre quemado. El hombre quemado y su sonrisa.  

Tal vez es el orden de los acontecimientos. Tal vez en realidad son las piezas de un rompecabezas que debo reordenar. Y formará una gran pintura. Y en esa gran pintura todo estará claro.  

¿O no?

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09/07/2050 

Hay algo que une todos estos símbolos oníricos: la luz. Lo que me llama, lo que busco, es la LUZ. La luz con su claridad. La luz que trae la completa visibilidad. Parece una luz asociada sobre todo al fuego. Debo alcanzar esa luz, debo llegar a ese fuego. ¿Y luego qué hago con él? 

El mundo está sumido en la oscuridad. Pero el mundo no lo percibe. Confunde la luz con el progreso. Confunde la luz con la estabilidad. Confunde la luz con el futuro. ¿Pero cómo puede haber luz en el futuro si nunca hay luz en el presente?  

Mi misión es proteger a la humanidad. Mi misión es sacrificarme por ella.  

No me importa si tengo que robármelo.

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10/07/2050

Una nueva arista le ha surgido al sueño. El Tercer Falso Despertar.  

Despierto encadenada a una roca. Estoy elevada en la cima de una montaña. Adelante se ven las cordilleras. El verde por momentos se vuelve más claro, hasta que empieza a caminar con sospecha sobre el suelo. Y su sospecha lo detiene en ciertas orillas, dejando unos parches áridos. La arena está lejos, pero de alguna manera sé que hierve. Hierve y lastima las plantas de los pies, impide a los hombres caminar, los acorrala en las sombras.  

A los lados puedo vislumbrar apenas el azul oscuro del océano. De allí vienen unas corrientes contrarias que parecen chocarse justo frente a mi rostro. Huelen a espuma. Huelen a pescado. Pero también huelen a petróleo. También huelen a basura.  

Y allí está. Arriba. Perfectamente encima de todo, contemplando, impasible. Solo con mirarlo de reojo los ojos me arden.  

Y entonces una sombra lo cubre parcialmente. Una sombra con grandes alas. Una sombra con un pico agudo. Una sombra con unas garras similares a los dedos crispados de los muertos. Y se lanza sobre mí. Se lanza con furia y con saña. Se aferra de mí con sus garras y me hinca el pico en el vientre.  

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11/07/2050

 

 

tú eres un símbolo y un signo
para los mortales de su destino y su fuerza;
como tú, el hombre es en parte divino,
una corriente turbulenta de fuente pura;
y el hombre en parte puede prever
su propio destino fúnebre;
su desventura y su resistencia,
y su triste existencia sin aliados:
a la que su espíritu puede oponerse
y equipararse a todos sus desastres,
y a una firme voluntad y a un hondo sentido,
que hasta en la tortura capaz es de divisar
su propia recompensa concentrada,
triunfante cuando se atreve a tal desafío,
y haciendo de la muerte una victoria.

~ Lord Byron 

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12/07/2050

Ha sucedido algo que comprueba que mis sueños son más que sueños.  

Iba en un vagón del tren. Las puertas se abrieron en la estación y se subió un hombre. Me miró, me miró y su rostro se iluminó. Yo no lo conocía. No recuerdo haberlo visto antes. Jamás lo había visto. Pero por su gesto supe que me reconoció de alguna manera. Quería hablarme, eso también se le notaba. Pero había duda en sus ojos.  

Pasaron así unos minutos. Él me miraba con ansiedad. Y yo no podía parar de preguntarme de qué me conocía ese hombre.  

Por fin reunió el valor suficiente para hablarme. Y lo que me dijo lo ha cambiado todo. Esto es grande. Muy grande.  

Me dijo que sabía que lo que estaba a punto de decirme era muy extraño. Pero que era una coincidencia demasiado extraña como para no mencionarla. Dijo que había soñado conmigo. De hecho, había estado soñando conmigo desde hacía algunos días. Se encontraba en un valle, cerca de una montaña. Y no estaba solo. Había otros con él. Había miles. Y todos miraban hacia arriba. Él, naturalmente, también lo hizo. Y pudo ver perfectamente a una mujer cuyas entrañas eran comidas por un águila. Esa mujer era yo. Según él, los rasgos son exactamente los mismos. Pudo verla con toda claridad. Y ahora podía verme también a mí con claridad. 

No fuimos a trabajar. Nos quedamos hablando. Hablamos prácticamente todo el día. Le conté de mis sueños. Él me contó de los suyos. Coincidimos en que aquí está pasando algo más allá de toda comprensión racional. Coincidimos también en que debemos hacer algo. Tenemos la teoría de que podemos encontrar a los demás observadores. Nos reuniremos y decidiremos qué hacer. Camilo dice que cree en la Fuente. También cree que nos ha elegido para algo. Pero dice que a mí me ha elegido de manera especial, tal vez para transmitir su mensaje. Tal vez para guiar a los demás hacia la luz. Yo también lo creo. Le pregunté si estaba dispuesto a seguirme. Respondió que sí. Respondió que creía en mí.  

Me dio su contacto. Nos seguiremos viendo. Seguiremos hablando. Buscaremos a los demás.  

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13/07/2050

Me la he pasado caminando por las calles de la ciudad sin rumbo fijo. Y a medida que lo hacía la cara de algunos individuos se iluminaba como si de repente una antorcha se les hubiera acercado al rostro. Empezaron a seguirme. No podían resistirse. Era como si estuvieran en trance. Nos fuimos convirtiendo en una marea humana. Así era como debía ser. Me dejé guiar por un instinto dentro de mí.  

Alrededor nadie más parecía darse cuenta de lo que estaba pasando. Como si esta unión espontánea fuera un acontecimiento de lo más común. Pero eso estaba bien. No son naturalmente sensibles, como aquellos hermanos que me han seguido. Necesitan que su sensibilidad sea entrenada. Para eso estamos nosotros. Somos pacientes. Les mostraremos el camino.  

Mis pasos nos llevaron por un camino veredal. Y finalmente desembocamos en un hermoso y amplio claro en medio de unos árboles. Ya era de noche. Ellos se reunieron a mi alrededor. Y entonces empecé a sentir un bochorno flotando en el ambiente. Era como un vapor que nos envolvía. Y del cielo se empezó a acercar una luz.  

Era una bola de fuego. Apenas era un poco más grande que nuestras cabezas. Se acercó veloz como un meteoro, y se estrelló contra un árbol cercano, prendiéndole fuego. Luego se alejó de él, y se movió en círculo a nuestro alrededor. Y en sus llamas de cuando en cuando se podían ver los trazos sutiles de rostros. 

“Su fuerza ya se ha sentido antes. Y los que perecimos bajo su influencia nos hemos convertido en mártires de Su mensaje”.  

Su voz sonaba como si viniera de una caverna escondida en las entrañas de la tierra. Tenía un eco profundo y alargado como la luz de las estrellas. 

“He venido a anunciar el fuego, el calor, la sequía y el apagón. He venido a anunciar una tormenta que se avecina. He venido a anunciar el Fin de la Undécima Era. Pero también he venido a traer esperanza. Ustedes son los elegidos. Dejen que el Él los guíe y serán salvados”.  

Una vez finalizó su mensaje, la bola de fuego se elevó y voló a gran velocidad en dirección al cielo hasta verse como un punto fugaz recorriendo el horizonte.  

Tuve la tentación de pedir un deseo. 

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14/07/2050

¡Pude verlo! Es la vez que más me he acercado a la Fuente. El calor se volvió más que insoportable. Estaba transformándome. Estaba trascendiendo. Cada nervio de mi piel podía sentir esas punzadas, a medida que la luz recorría mi cuerpo iluminándolo como en un coqueto cosquilleo.  

Y lo vi. Titánico. Imponente. Vivo.  

Sí, pude verlo. 

Lo vi. 

Era el Sol.  

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15/07/2050 

¿He mencionado alguna vez que mi nombre es Prometea? 

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16/07/2050 

He tenido ya todas las Revelaciones fundamentales. Y a su vez se las he revelado a mis hermanos. El Sol me ha escogido como recipiente de sus mensajes. Yo soy la mediación entre el Sol y el Hombre.

Nosotros somos los Hijos del Sol. Juntos alcanzaremos la salvación e intentaremos salvar a aquellos que deseen ser salvados.

La Profecía del Fin de la Undécima Era está pronta a cumplirse. Y cuando lo haga nuestra labor apenas habrá empezado.

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17/07/2050

12:00 m. 

Desde que desperté de los sueños me ha estado embargando un remoto presentimiento. He estado cargando con ese característico nudo de tripas que se siente en el estómago. La mayor parte de la mañana me la he pasado en una sesión de meditación colectiva con mis hermanos. En ellos también pude sentir esa inquietud latente, una inquietud que no nos dejaba sumergirnos del todo en el estado pacífico al que lleva la práctica adecuada de esta técnica.  

Nota: El día de hoy ha estado particularmente caluroso.

3:00 p.m. 

Los canarios de la vecina han estado extrañamente agitados. Cantan un canto ansioso e impotente, mientras revolotean por toda la jaula dándose contra sus barrotes. Me siento feliz, radiante. La actitud de las aves me hace sospechar que hoy es el día. Saben que ya viene la Libertad.  

3:30 p.m. 

Tomé una pequeña siesta, para reponer energías, y desperté rodeada de unas criaturitas viscosas de piel negra y manchas amarillas. Algunas estaban alrededor de mi cuerpo, otras estaban sobre mí. Parecían lagartijas, pero eran un poco más grandes, y mucho más húmedas. Sus pequeños cuerpos se deslizaban con envidiable facilidad. En su andar exudaban un agradable bochorno. Tienen una mirada que me recuerda al Sol.  

4:30 p.m. 

LA PROFECÍA SE HA CUMPLIDO. HA SUCEDIDO. 

Ha sucedido igual que en el sueño. Exactamente igual. El trazo del pincel pintó en el cielo naranjado la aurora de fosforescencia extraterrestre. Y la herida ha estado abriéndose cada vez más; sospecho que se trata de la capa de la Tierra que se abre dócil a la Manifestación del Sol.  

6:00 p.m.  

¡Únanse a nosotros! ¡Acepten la salvación! ¡Abracen a la fuente! ¡Abracen al Sol! Somos la única oportunidad de salvación. Mientras por todo el mundo cunde el miedo, el desconcierto, la confusión, la rabia, y la impotencia, nosotros nos regocijamos en la esperanza.  

9:00 p.m. 

La Caja de Pandora ha sido abierta por segunda vez. Sus vástagos recorren el mundo, tratando de llevarlo a la oscuridad. 

Nosotros mantendremos encendido el fuego. 

11:00 p.m. 

Pronto nos sumiremos en un apagón. No sé por cuánto más tiempo pueda mantener activa esta página. Tal vez solo funcione por fragmentos, en los que el Sol contenga su aliento por un momento, y deje circular brevemente las ondas electromagnéticas de nuestras humanas comunicaciones.  

De cualquier manera, seguiremos difundiendo Su Mensaje. Por aquí y por todos los medios posibles. Nos espera un largo y difícil recorrido, pero sus frutos valdrán la pena. Primero hemos de purgarnos de todo aquello que entorpece el refinamiento de nuestra sensibilidad. Si queremos elevarnos a ese modo de vida superior, debemos estar adecuadamente preparados a Su Altura. Una vez esa preparación haya alcanzado sus límites, será hora de purificarnos en las llamas. Nuestra voluntad nos llevará a la consumación en el fuego. Y después de ello ascenderemos, nos elevaremos sobre lo que éramos: Renaceremos en el vientre del Sol. Su fertilidad nos dará una nueva vida, una vida mejor. 

Purgar. Purificar. Renacer. 

Querido lector, daré por finalizado mi diario en este punto. Aquí termina mi historia, la historia de Prometea. Y aquí, ahora, comienza la historia de los HIJOS DEL SOL.

Oración al sol

En Tu abraso

¡Oh, fuego imperecedero!

Que te derramas sobre tus Hijos.

Te pedimos: déjanos renacer en tu abraso.

¡Oh, Fuente bendita!

Que iluminas nuestro camino.

Te pedimos: déjanos renacer en tu abraso.

Te ofrecemos nuestro cuerpo

Te ofrecemos nuestro espíritu

Te ofrecemos nuestra mente

Te ofrecemos nuestra sombra

Para que con tu poder

Las devengas Trascendidas

Como el Ave Fénix

Que renace de sus cenizas.

Confiamos en la portadora

De la sagrada llama

Y dejamos que alumbre nuestros pasos

Hacia Ti.

Haznos dignos,

Haznos puros,

Haznos fértiles,

Haznos Uno.

Te pedimos, ¡oh, grandioso Sol!

Que nos cobijes eternamente en Tu abraso.

Miré, y he aquí que un viento huracanado venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuego. 

Ezequiel 1: 4

 

Debajo de Él los montes se derretirán, y los valles se hendirán, como la cera ante el fuego, como las aguas derramadas por una pendiente.

Miqueas 1:4

 

¡Oh, llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres,
rompe la tela de este dulce encuentro. 

“Llama de amor viva” – San Juan de la Cruz

 

El movimiento del espíritu es como el del fuego, ascendente. 

Claude de Saint-Martin

 

Todas las culturas del globo tienen su propia versión del Apocalipsis. La idea de que el mundo llegará a su fin ha hecho mella en todos y cada uno de los seres humanos a lo largo de la historia. En consecuencia, muchas predicciones se han hecho: desde el apocalipsis bíblico, pasando por las profecías de Nostradamus, hasta el fin del calendario maya… Pero, ¿cuántas de ellas se han cumplido? ¿Cuántas de ellas no han sido más que falsas alarmas producto de falsas interpretaciones o falsas creencias? El malentendido es el eterno pilar sobre el que se yergue el conocimiento del hombre. La llegada del fin del mundo es clamada a gritos por tantos grupos religiosos y no religiosos, anunciándolo una y otra vez como una catástrofe a la vuelta de la esquina, que su perpetuo aplazamiento nos ha vuelto insensibles a su imagen, imagen que ha asumido la apariencia de un mero espejismo. Un espejismo inofensivo, pero omnipresente.

Y a pesar de haberlo relegado al papel de una visión incómoda pero necesaria, a una parafernalia de la que se valen tantos discursos según les sea beneficioso, el fin del mundo finalmente ha llegado. Ha llegado y solo a unos pocos nos anunciaron su venida. No hubo trompetas, ni jinetes, ni levantamiento de los muertos, ni juicios, ni tampoco tsunamis, terremotos, o tornados. No obstante, sí llegó ataviado de fuego. Y vino del Sol. Tenemos explicaciones científicas, pero estas son insuficientes. Tenemos números, hipótesis, teoremas, y todos esos cálculos, y todas esas argumentaciones, no logran dar una explicación satisfactoria a la realidad del fenómeno. ¿Acaso hay un solo científico honrado que no admita que hay algo extraño, algo incomprensible, en este acontecimiento? Si no usan la palabra sobrenatural es por mero pudor. Estábamos tan acostumbrados a que las tormentas solares eran un fenómeno tan familiar, completamente natural, que no le prestamos atención al lobo disfrazo de oveja.  

Este final, sin embargo, no es absoluto y arrollador. Todo final, a la hora de la verdad, es un cambio. Y este se está cociendo a fuego lento. En realidad, se trata del Fin de la Undécima Era, como nos fue anunciado sabiamente por la bola de fuego. Y así, mientras la Tierra empieza poco a poco a secarse, y la humanidad a apagarse, tenemos el tiempo suficiente para dejar de lado nuestra necedad y nuestra prepotencia, y escuchar lo que nos dice el Sol.  

El Sol ha desplegado toda su potencia a manera de seducción. Nos muestra de lo que es capaz. Afirma su poder, el poder de la Raza de las Estrellas. Esta tormenta solar es ante todo un mensaje, un mensaje que debemos escuchar: o nos unimos a él, o perecemos bajo su mano. Para ello, debemos purificarnos en las llamas del fuego, luego de un arduo proceso de penitencia y preparación.  Después renaceremos. Renaceremos como el Ave Fénix. Renaceremos en la forma de seres superiores, y nos uniremos al Sol. Seremos uno con él, seremos parte de su multiplicidad, viviremos eternamente. Seremos dadores de fertilidad, pero también destructores de vida. Lo haremos en acuerdo con la voluntad de las Estrellas. 

Como Hijos del Sol, es nuestro deber expandir Su mensaje, llevar el fuego del conocimiento al resto de la humanidad para que conozcan la voluntad de la Fuente, y para que se hagan partícipes de ella. Hemos reposado nuestra esperanza en Su abrazo. Y hemos reposado nuestra confianza en el liderazgo de Prometea, su profeta. El Sol, quien es la Fuente, la ha escogido a ella como depositaria de sus revelaciones, y nos la ha mostrado señalándola y diciendo: “Síganla, pues es ella mi hija, y su palabra será mi palabra”.  

Y Prometea, fiel a la voluntad de la Fuente, ha pronunciado las tres palabras que trazan nuestro camino, que iluminan los pasos a seguir para poder disfrutar de la salvación: Purgar, Purificar, y Renacer.  

Este es el primer pilar según Su Voluntad. Que Él nos tenga en su abraso. 

La palabra purgar se asocia comúnmente con el sufrimiento de un castigo debido a alguna falta cometida, especialmente porque genera una asociación directa con el imaginario del purgatorio. Así pues, podemos hablar de que hay una cadena de significantes que, partiendo desde purgar, incluye castigo, delito, falta, purgatorio, sufrimiento, padecimiento, expiación, etc. En el purgatorio cristiano las almas padecen penas para purificarse del pecado y así lograr entrar al cielo. Los Hijos del Sol compartimos en parte ese sentido de purgar, pues este también asume los tintes de un proceso bajo el cual nos desprendemos de cosas dañinas, llámense pecados, vicios, culpas o cualquier otro nombre, las cuales nos impiden alcanzar un estado superior de vida. Y esta vida se trata de una vida-otra, una vida que es mejor, pero tan ajena a nuestras nociones mortales de mejoría, que se vuelve inefable y difícil de expresar más que a modo de símbolo.  

Por tal razón entendemos que es arduo aceptar la belleza y la salvación subyacentes a esta promesa, una promesa de iluminación, salvación, fertilidad, eternidad y trascendencia. ¿Qué hombre no quiere ser salvado? ¿Qué hombre no quisiera desprenderse de esos vicios que lo condenan a vivir en un círculo vicioso de dolor y esterilidad? ¿Que lo condenan a vivir perpetuamente vacío, sintiéndose carente de algo que a pesar de no saber qué es, desea alcanzar? Nosotros ofrecemos las herramientas para subsanar esa carencia, pero solo las personas de una vigorosa fuerza de voluntad lograrán una sanación definitiva. Pero para eso estamos aquí: para ofrecer apoyo en el fortalecimiento de TU VOLUNTAD. 

Para emprender este camino con nosotros, el primer paso es entender de dónde vienen los vicios y cómo los purgamos fuera de nosotros. Los vicios proceden en esencia de una falta de sensibilidad o de una superficialización de la misma. Cuando carecemos de sensibilidad o cuando la tomamos como algo superficial que usamos inadecuadamente, somos como ciegos tratando de encontrar el camino. Nos cerramos sobre nosotros mismos y nos encerramos en una burbuja que hemos dado en llamar realidad. Y así vivimos mundanamente, como puercos que se revuelcan en el estiércol y creen ser felices de esa manera. Tenemos que abrirnos, abrir las diferentes capas que componen nuestro ser a los diversos planos dimensionales de los diversos mundos.  

Todos nacemos dotados de un cierto nivel de sensibilidad. Algunos nacen más sensibles que otros, y todos desarrollan o embotan esa sensibilidad en diversa medida a lo largo del correr de sus vidas. Empero, esa sensibilidad puede ser perfeccionada. Los requerimientos de ese perfeccionamiento pueden llegar a ser incómodos, exigentes e incluso, en ocasiones, dolorosos. Pero purgar es un proceso exigente, que requiere paciencia.  A pesar de ello, cualquiera puede lograrlo, especialmente bajo la luz del Sol que protegerá y guiará nuestro camino. No estamos solos. Lo tenemos a Él y nos tenemos a nosotros como hermanos que se fortalecen mutuamente. 

Este es el segundo pilar según Su Voluntad. Que Él nos tenga en su abraso.

Las prácticas de purificación mediante el fuego tienen una tradición tan antigua como insondable. La inmolación y la autoinmolación, por ejemplo, son sus avatares más comunes. Los Hijos del Sol aprendemos de lo que nos puedan ofrecer estas prácticas rituales según las indicaciones de La Fuente. Lo cierto, sin embargo, es que la purificación, para nosotros, no proviene del sacrificio. La purificación es un don que se nos otorga según Su voluntad. Las decisiones del Sol son misteriosas e insondables, y si bien nuestras prácticas nos acercan a una mejor comprensión de estas, aún nos falta mucho camino por recorrer para alcanzar una completa iluminación.  

Por ello no es de extrañar que el milagro de la purificación se opere de manera imprevista. Pues el Sol manifiesta Su sagrada voluntad en aquellos que encuentra dignos y purgados de todos los vicios que oscurecían su sensibilidad: “El elegido se sabrá tal cuando se vea arrastrado a un estado de trance en el que una visión mística sublimará su ser. Los brazos del Sol descenderán sobre él, rodeándolo, y lo acercarán amorosamente a su vientre. Entonces sentirá como un fuego se enciende en el rincón más oscuro de sí, a manera de la Luz del amanecer que, una vez se asoma entre las montañas, se abre camino entre las nubes y disipa todas las sombras”. Para aquellos que contemplan el milagro desde fuera, el elegido se verá envuelto en llamas.  

Así pues, quien entra en combustión espontánea ha logrado purgar sus vicios y, por ende, ha sido escogido por el Sol. Tendrá su momento de comunión íntima con la Fuente y, una vez finalizado, habrá devenido en Trascendido. Y como tal será digno de nuestros himnos y alabanzas, será digno de nuestra honra. 

Este es el tercer pilar según Su Voluntad. Que Él nos tenga en su abrazo.

Aquí se cumple la promesa del Sol.

¿Qué nos espera después del fuego purificador de Su abrazo? No debemos confundir su resultado con la mera muerte. La muerte, que nos suena como algo tan terrible, que nos suena casi como un insulto, una burla y una advertencia, no es más que una apariencia. Pero he aquí que “en la comunión íntima de las llamas se manifiesta la presencia del Sol. Presencia que envuelve en un círculo al preparado y lo transmuta a una nueva forma. El preparado se hace uno con las llamas, y para entonces ya habrá devenido en Trascendido: habrá renacido uno-igual y uno-distinto en la Fuente”.

 

Himno a los Trascendidos 

sobre nuestras cabezas.  

Ya se alzaban las llamas 

sobre tu presencia.  

 

Parecías cual flor de pradera 

que suavemente mece el viento.  

Y tu piel adquiriendo el tono de las sombras, 

Y tu piel adquiriendo el sonrojo tímido del amanecer, 

semejaba el Ave Fénix 

a punto de renacer.  

 

Renace Trascendido 

en el abrazo del Sol.  

Manifiéstate renacido 

uno en su calor.  

 

Rocía sobre mí tus cenizas, 

y en ellas compárteme  

-a modo de favor- 

una pluma de tu voluntad.  

 

Guíame en mis sueños 

bajo la forma de una vela encendida 

que se replica infinita  

sobre el mar del firmamento 

en la sabia mirada 

de las estrellas.

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Este es un contenido de ficción ideado y realizado por el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín en el marco de la actividad Lecturas transmedia.

Imágenes y sonidos: Pixabay, Unsplash, Pexels, Freesound Giphy.

Música: biblioteca de música libre en YouTube.

Voces en Testimonios: Santiago Zapata, Carolina Marín, Sara Maecha y Jonathan Macías.

Voz en el video “El nacimiento” y en el audio “Meditación guiada”: Angie Vallejo.

Voz e imagen en pantalla en el video “Prometea te invita”: Angie Vallejo.

Diseño y creación de la página web: Mónica Parra y Santiago Zapata.

Creación de contenidos para la página web: Angie Vallejo y Mónica Parra.

Asesor: Cristian Romero.

Apoyos: David Palacios, Esteban Usma y Carolina Marín.

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