Museo El Castillo, una forma de leer los objetos

El Castillo, lugar icónico de Medellín, se esconde entre un frondoso bosque como era habitual hace unos años en la ciudad, antes de que los altos edificios y los centros comerciales poblaran este valle. En un principio, el Castillo fue el hogar de la familia Echavarría Zur Nieden comformada por Don Diego, Doña Benedikta e Isolda, la hija de este matrimonio colombo alemán. Su historia ha logrado permanecer en el tiempo y convertirse en un centro de desarrollo artístico para Medellín.

 

Desde el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad siempre buscamos leer todas las formas de expresión y las historias que hay detrás de ellas. El Museo el Castillo, la casa de cientos de objetos decorativos, narra cómo se vivía en nuestra ciudad hace algunos años y cómo ahora se reinventa para fomentar el arte y la cultura sin perder su esencia. Conversamos con Marta Ligia Jaramillo, Directora del Museo y esto fue lo que nos dijo:

¿Cómo un castillo se convierte en un museo?

El Museo El Castillo es una fundación privada sin ánimo de lucro que busca promover el arte y la cultura, a través de todas sus manifestaciones. Fue una donación de Don Diego Echavarría Misas y de su esposa Benedikta Zur Nieden para la ciudad de Medellín. El Castillo es el referente de una época de la ciudad. Las personas que viajaban fuera de Colombia, adoptaron tendencias arquitectónicas y de mobiliarios para mostrarle a la ciudad lo que se veía en Europa y en Estados Unidos. Hoy, como fundación y museo, las preservamos todas.

¿Qué puede ofrecer el Museo para la formación de una ciudadanía crítica en cuanto a cultura?

El Museo el Castillo es el hogar de miles de objetos, vajillas, copas de cristal, muebles de cierta época y es por eso que lo que alberga es patrimonio no solo material sino de memoria, de cómo vivían las familias en Medellín.

El Museo ofrece una lectura de un momento histórico de la ciudad, de la transformación de este barrio, de las anécdotas e historias de una familia. Aquí se encuentran artes decorativas y plásticas, además el estilo gótico medieval de la construcción permite a los visitantes apreciar una arquitectura que no es común en las edificaciones nuestras. Es un lugar para preservar tradiciones y construir memoria.

¿Cómo el Castillo se mantiene vigente?

Desde que Don Diego se lo compró al Señor José Tobón Uribe (el Castillo) fue pensado para convertirse en patrimonio de Medellín. Hoy en día somos un polo de desarrollo cultural. Aquí promovemos el arte y las manifestaciones artísticas. Ofrecemos talleres donde participan más de 300 niños en pintura, escultura, cerámica, cómic, baile. Y para los adultos también tenemos cursos de historia del arte, piano, danza, yoga. Este es un espacio democrático: el Museo está abierto todos los días, se puede hacer picnic en los jardines, visitas guiadas, disfrutar de las exposiciones que tenemos. Es un legado de una familia para todas las generaciones, y eso propone un diálogo intergeneracional. La ciudad cambia, se mueve, pero el Castillo está intacto y lleno de vida gracias a su colección.

¿Cómo se diferencia de otros museos?

Este es un Museo diferente en cuanto a que alberga artes decorativas y tendencias de épocas, la narrativa del Castillo te cuenta qué es una copa de cristal Baccarat qué es la Royal Copenhagen, qué son las camas momposinas. Tenemos el piano más antiguo de Medellín que lo trajo Don Diego de Alemania y está recién restaurado. Ahora tenemos un convenio con la Orquesta Sinfónica de Antioquia que fue fundada por Sofia Echavarría (hermana de Don Diego) Entonces la música, la danza y todas esas artes escénicas también tienen presencia en el Castillo, y lo convierten en un espacio de aulas abiertas.

Si deseas conocer más información sobre este lugar, horarios y tarifas ingresa a:

www.museoelcastillo.org