Ver, afortunadamente, no se reduce únicamente a los ojos. Hay un espacio en Medellín que se llena de colores y palabras cada vez que los asistentes al taller de Mónica Tatiana Giraldo participan con su imaginación, sus conversaciones y su buen sentido del humor. El taller, pensado para personas que padecen ceguera o visibilidad reducida, demuestra cómo todos los otros sentidos cobran vida ante la imposibilidad de observar con los ojos.

En un primer momento las personas que participan de este taller de fomento de lectura, escritura y oralidad se acercan lentamente cada uno con su bastón blanco y buscan la voz de Mónica, quien pacientemente espera por todos: “El taller siempre comienza unos minutos tarde, tú entenderás que como todos tenemos visibilidad reducida, nuestra movilidad es más lenta de lo normal”, dice con esa voz dulce que la caracteriza.

Ese día, la biblioteca Comfenalco de La Playa recibió a este grupo de personas para contarles sobre esas herramientas que tienen para promover la lectura accesible. Gurmecindo Montoya, Auxiliar de la Biblioteca, les explica cómo la máquina Allreader está al alcance de todos para que les lea cualquier libro. La máquina, una especie de escáner con parlantes es la mejor herramienta que ofrece la biblioteca para las personas ciegas. Los más curiosos se acercan a tocarla y preguntan cómo funciona. Para usar la máquina se debe hacer una capacitación con algún técnico de la biblioteca y listo. Todos quisieran llevarse una de esas para su casa, sin embargo, saben que el estudio del braille es lo que más facilitará su lectura.

Por eso, en un segundo momento el taller se traslada a un salón de la Casa de la Lectura Infantil, es hora de que Mónica Tatiana entre en acción. Los asistentes se sientan en los cojines que están dispuestos en el salón. En las paredes hay carteles de gatos en la literatura, fotos y apartes de libros que tienen historias de gatos como protagonistas. Uno a uno se van presentando, y explican cómo llegaron al taller de Mónica. La mayoría están ansiosos por saber más sobre el braille pues, curiosamente, muchos de ellos no están familiarizados con el sistema de lectura y escritura táctil.

Leer con los dedos

“Estamos aquí para saber de qué se trata el sistema braille. Para aprender a escribirlo y leerlo” explica Mónica mientras saca un objeto metálico muy parecido a una regla, de su cartera. “Esto es una pizarra, los huequitos se llaman cajetines y cada uno de ellos tiene seis puntos”. Se la van rotando y la tocan, la sienten, la comprenden haciendo movimientos con sus manos. Es un momento de silencio, de concentración, donde Renato, Antonio, Camilo, Daniel y Mónica se conectan con ese sistema que se inventó el francés Louis Braille en el Siglo XIX.

Luego, Mónica saca un punzón y unas fichas bibliográficas que se deben insertar en la pizarra para comenzar a hacer esos huequitos famosos que todos vemos en los ascensores, pero que, por supuesto no reconocemos. “El braille es un alfabaeto, no un idioma” explica Mónica.

“Con este representamos letras, números y hasta signos de puntuación. La pizarra está dividida en celdas o cajetines de seis puntos y se numeran de arriba abajo y de izquierda a derecha”. Las personas con visibilidad reducida tienen, además, un alfabeto táctil y Mónica les enseña a reconocer los caracteres. La escritura en braille es un ejercicio de paciencia, de calma, de mucha concentración. Uno a uno van escribiendo su nombre y después empiezan a leer palabras. La alegría es colectiva cuando alguno entiende lo que Mónica escribió previamente: “Pájaro” grita Renato, “Puente” grita Daniel. Y así, poco a poco, van descubriendo ese mundo de letras que tienen ante sus manos, que aunque nublado, cobra vida y luz con el tacto.

Más allá de un taller de lectura y escritura, este encuentro es una excusa para reflexionar qué hacemos a diario como sociedad para generar contenidos incluyentes, mejorar la accesibilidad a la información y a los lugares; para recordarnos que todos tenemos condiciones distintas de aprendizaje y que como sociedad tenemos un reto enorme de inclusión y diversidad. Leer y escribir no se reducen únicamente a un ejercicio con los ojos: explorar los demás sentidos, experimentar con la tecnología y las nuevas formas de lectura son actividades que hacen parte del fomento LEO y ya están ocurriendo.

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Este es un proyecto ganador de los estímulos del Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad que se lleva a cabo en diferentes lugares de la ciudad. Estas actividades son gratuitas y no requieren de inscripción previa. Para conocer fechas y horarios puedes contactar a Mónica Tatiana Giraldo al correo: tgiraldo1989@gmail.com y a su celular: 3146870678.

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