Durante 10 días Medellín vivirá su emblemática Fiesta del Libro y la Cultura, en la Zona Norte de Medellín: el Jardín Botánico y sus alrededores. El país invitado este año es México que traerá más de 50 escritores, editores, libreros y artistas. Bajo el lema “Las formas de la memoria”, la Fiesta busca seguir consolidándose como un espacio de apropiación ciudadana, donde lectores y no lectores, gocen al ritmo de las letras, el diálogo y las manifestaciones artísticas.

Conversamos con Diego Aristizábal, director de los Eventos del Libro y nos contó que son para él las formas de la memoria y cómo se relacionan este año con la Fiesta del Libro y la Cultura.

Esto fue lo que nos dijo:

¿De dónde nace “Las formas de la memoria”?

Cada año se elige una temática como un pretexto para hablar de algo. El año pasado abordamos el tema de identidades, y este año a raíz de todo lo que estamos viviendo como país, se nos ocurrió que era importante hablar de la memoria, pero no queríamos quedarnos solamente con ese asunto de la memoria al que nos remitimos siempre: el conflicto o el posconflicto, sino que quisimos hacerlo mucho más amplio y explorar otras formas de la memoria: desde la ciencia, desde el arte, la antropología, la arqueología, desde otro montón de aristas que nos van dando elementos distintos para entender qué es eso de la memoria. Y es algo que hemos venido haciendo todo el año con las “Charlas de la tarde”, porque la intención es que la Fiesta esté presente durante todo el año, y en muchos espacios de ciudad para ir logrando esa ambientación y esa apropiación más concreta sobre la memoria.

¿Cuál es una forma de memoria para vos, Diego?

 Para mí una forma de la memoria es el olvido, por ejemplo. Lo digo de manera personal, porque mi memoria es muy mala. Hace poco escribí una columna sobre ese tema, de cómo me atormentaba a veces no tener una buena memoria y cómo a veces también no tenerla es una posibilidad, a veces, para estar tranquilo. Puede ser un privilegio. Siempre me han parecido fascinante las personas que lo recuerdan todo, como Funes el Memorioso de Borges, que prácticamente su memoria prodigiosa es una enfermedad. Entonces la memoria también nos ofrece el olvido como una gran posibilidad y eso también es válido con los eventos del libro. Además la memoria es algo muy relativo, y eso tiene que ver con la literatura, pues no hay una memoria fiel, todo termina alterándose con el tamiz del segundo que pasa. Y es una discusión aún vigente que se da entre escritores, libreros y editores: qué de lo que escribo es real o no, cómo desde la ficción recreamos mundos imaginarios, y a la vez recordamos situaciones propias.

En esa línea, hoy en día se habla de un género literario poco explorado, la autoficción… ¿es tal vez este una forma de memoria?

Por supuesto. La autoficción parte de unas preguntas metafísicas, quiénes somos, de dónde venimos. ¿Somos una invención de qué? Y ahí entra el papel de la literatura, de la ficción, que es maravilloso: podernos pensar como no somos, explorar otros mundos, imaginar otras realidades diferentes a las nuestras. Muchos autores, aunque los atraviesa su memoria, parten muchas veces de una suposición: qué pasaría si… de ahí nacen la mayoría de relatos.

Y en esa medida entra también el lector porque se sumerge en esos mundos de posibilidades, de historias, de vidas, que otros crean.

Volviendo a la Fiesta… ¿cómo se reinventa cada año para atraer a más personas, y que esas personas entiendan que esto no se trata únicamente de vender libros?

La Fiesta tiene un proceso tan bien hecho, gracias a su equipo de trabajo que permite llegarles a muchos públicos. Sin embargo, sí pensamos la Fiesta para ese público no lector, por eso el componente de formación de lectores es tan importante para nosotros: niños, jóvenes y adultos que aún no han llegado a la lectura. Pues quienes ya son lectores llegan de manera natural a este espacio de ciudad. Pero hay algo para destacar, la Fiesta del Libro y la Cultura es pensada para que todos vean que se puede llegar a la lectura de diversas maneras: por eso el espacio público es tan importante, que sea en un lugar donde hay plantas; los conversatorios, las charlas, las actividades musicales, el bibliocirco donde las artes escénicas son fundamentales, y todas las manifestaciones culturales que se dan en fiesta son una manera no convencional para que las personas se interesen por los libros.

¿Qué recomendaciones les damos a los ciudadanos para que vivan a plenitud la 12ª Fiesta del Libro?

Lo más importante es que lleguen sin afán, que se dejen sorprender por los libros, por ese libro que quiere ser leído. A los libros no les gusta el afán, entonces cuando la gente va de prisa, el libro se esconde, no se deja ver, no se da ese encuentro entre lectores y libro entendido como ese objeto de páginas. Es igual que en las relaciones humanas, cuando tú no conoces a alguien hay timidez, hay dudas, hay miedos, pero en la medida en que nos conocemos, al igual que con los libros, se abre un universo de posibilidades, de diálogo, de conversaciones. Vayan y oigan las historias de los invitados que traemos, esa también es una forma de leer el entorno, la Fiesta. Y ¡disfrútenla!

Te invitamos a conocer la programación de la 12ª Fiesta del Libro y la Cultura

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