El cielo está despejado. Sobre un mantel tendido bajo la sombra que dan los árboles, se reflejan algunos rayos de sol. Y bajo los árboles, poetas entusiastas comparten los recuerdos de sus primeras veces: la primera vez que morí, que vi el mar, que escuché el cielo caer. La primera vez de alguna vez.

Es sábado, día en que una liebre atrae a un grupo de jóvenes hasta el Parque Biblioteca San Javier en la comuna 13 para hacerle un paréntesis a la tarde. Llegó el momento de recordar, contemplar, preguntar, conversar, escribir.

“¿Han visto ustedes alguna vez, por la mañana, una liebre salir de los surcos recién abiertos por el arado, correr algunos instantes sobre la escarcha de plata, detenerse en el silencio, sentarse sobre sus patas traseras, levantar las orejas y contemplar el horizonte? Parece que su mirada apacigua el Universo. La liebre inmóvil que, en una tregua de su perpetua inquietud, contempla la campiña humeante. No podríamos imaginar un indicio más seguro de paz profunda en los contornos. En ese momento es un animal sagrado al que hay que adorar.”

D´Annunzio

(citado por Bachelard en el libro La poética del espacio).

Mientras algunos se mueven entre ocupaciones y preocupaciones, Manuela se detiene. Mira de cerca, escucha todos los sonidos que pueden ser perceptibles o siente con su piel aquello que la rodea. Así es su alma: sosegada, contemplativa. Como la liebre inmóvil.

Para Manuela Gómez, orientadora de este taller y autora del libro, La vida como era, “la contemplación es un gesto fundamental en la creación. Es encontrarse en lo que se mira”. Por eso, cada reunión con el grupo de poetas es una excusa para invitarlos a contemplar y para escuchar con detenimiento lo que cada uno quiere compartir con los demás.

Encuentro del taller de poesía La liebre inmóvil. Fotografías: Alejandro Alfeiran.

Ningún integrante se parece al otro. Y tal vez sea eso lo que más motiva a Manuela. “Me gusta ver ese momento en el que aparece una imagen de la nada, pero en realidad no es de la nada, sino desde el fondo de cada uno. Amo deleitarme con esas revelaciones o cuando los chicos son tocados por la poesía”, dice esta periodista y filósofa, que siempre ha sentido curiosidad por la forma como se presenta la escritura en los seres humanos.

No es la primera vez que Sebastián Tobón está en un taller de poesía. Él disfruta de la lectura y casi siempre, la complementa corriendo el riesgo de escribir. Para él, estar aquí es darse un regalo cada semana. En cambio, sí es la primera vez que Endy Hoyos se arriesga a compartir sus textos. “A mí no me va muy bien con la poesía, pero me encanta. Y este parche me fascina. Escribir no depende solamente de mí, sino del momento y quiero encontrar muchos momentos”, dice… Aquí la lectura, la escritura y la oralidad son para la vida y la ciudadanía, pues se promueve la palabra dentro de un vasto universo contemporáneo de textos y lenguajes para que cada uno vaya encontrando la forma de poner a funcionar las palabras.

Encuentro con el escritor Ignacio Piedrahíta. Fotografías: Juliana Gómez

¿Es un tatuaje o un sello?

El rojo siempre fue medio pálido

aunque él repasó dos veces la tinta

y esa estrellita que está en la gorra,

apenas alcanzó a ser un espacio vacío.

A veces olvido que está ahí

en todo el centro de mi muñeca

–que es pequeña–  

Y vuelvo a verlo solamente

cuando alguien se acerca y dice:

¿Es un tatuaje o un sello?

Es un tatuaje,

aunque parece un sello, digo

y lo tapo con los dedos.

 Manuela Gómez

Fragmento del poema ¿Es un tatuaje o es sello?

El paréntesis de este sábado estuvo lleno de preguntas. ¿Se sentirá la luna desnuda en el día? ¿Qué piensa el viento cuando desmenuza las nubes en el cielo? “Porque de una pregunta cualquiera surge un poema, porque de las preguntas de los otros, puedo llegar a las mías y porque más allá de las certezas, la poesía siempre será una pregunta”, dice Manuela. Así que con un fondo de montañas, que se ven entre color verde y adobe, esta sesión de La liebre inmóvil que va llegando a su fin, nos deja con más preguntas que certezas:

¿Te has dado cuenta cómo la vida se hace recuerdo mientras caminas? ¿Cuántas cometas desaparecen al día? ¿Me recordará el pájaro que vi hace días? ¿A qué sabe la noche? ¿Desearán los árboles caminar, o ya lo hacen? ¿Quién decidió que los besos detuvieran el tiempo? ¿Cómo el rio sabe que al danzar incesantemente en medio de la montaña llegará al mar? ¿Para dónde se va la memoria perdida?

Manuela y La liebre inmóvil en pocas palabras

Un poema

La lambersiana de Alejandro Crotto

Un poeta o una poetisa

Mary Oliver

Un poema consentido de los que has escrito

Ningún poema

El poema que aún no escribes

Uno sobre cómo encontré el nombre de Dante para mi primer hijo. Se trata de un sueño que tuve con él. Los dos estábamos sumergidos en mar y estábamos sobre una ballena que nos llevaba. Él me decía: “Mamá, soy Dante”. Yo pregunté quién era la ballena y me decía: “Soy la vida y yo te llevo”.

Un lugar para escribir

Mi balcón

Un recuerdo

Una vez que cogí un colibrí entre las manos y me pareció muy liviano.

¿Quieres saber más de La liebre inmóvil?

Este fue un proyecto ganador de la convocatoria pública del Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad en el 2018, que se estará desarrollando en la Comuna 13, en el Parque Biblioteca San Javier.

Todos los sábados a las 2:00 de la tarde y hasta el 27 de octubre, Manuela Gómez dictará este taller a quienes quieran afinar sus plumas o simplemente, quieran encontrar un momento para escribir. Si te animas a participar, ya sabes dónde encontrarla. Si quieres contactarla, puedes escribirle a través de su página de Facebook, @laliebreinmóvil.

Encuentro del grupo de poetas en el Parque Biblioteca. Fotografía: Juliana Gómez.

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