¿A qué huele la trova? ¿De qué color es la poesía? ¿A qué sabe un libro? Las buenas prácticas son eso: despertar la imaginación, observar y leer el mundo de una manera diferente a la habitual, volver a lo simple mediante el juego, la risa y los sentidos. Fomentar la creatividad en los niños que, a veces, olvidan que lo son.

Ramón Delacruz en una de las sesiones de Buenas Prácticas - 2017

Kamila y Ramón son una pareja de esposos que aman el arte, y lo que genera en los otros: “Dejamos nuestra semillita donde sea que vamos”. Hace once años se dedican a dictar charlas y talleres, a hacer teatro, contar historias, pintar cuadros y a jugar con niños, jóvenes y adultos para enamorarlos de estas manifestaciones artísticas, pero también de la vida. No alfabetizan. Fomentan. ¿Qué? La lectura, la escritura y la oralidad. Pero no del modo tradicional. En las sesiones que realizan con los niños de la Fundación Pan de Vida los motivan a ser libres, a ser lo que ellos quieran, a pensar el mundo y a moldearlo con sus propias palabras, voces y gestos.

Kamila Delacruz en una de las sesiones de Buenas Prácticas - 2017

Y lo más importante, cada uno lo hace a su propio ritmo. “No llegamos a darles una clase, ni a enseñarles ortografía ni a obligarlos a leer. Les preguntamos ¿qué quieren hacer? Y los guiamos”. Algunos niños pintan, otros bailan e incluso unos cumplen su sueño de convertirse en youtuber, como Camila, una niña de 10 años que en un principio se sentía apenada porque creía que no tenía mucho qué aportarles a sus compañeros, pero descubrió en ella el talento de trovar y se animó a grabar un vídeo. O como Jesenia quien, a pesar de ser un poco tímida y callada, terminó sorprendiéndolos a todos con sus dotes de improvisación. Es que las buenas prácticas son esas, dejar que las personas tomen las iniciativas y activen sus sentidos. Que no se sientan excluidas en un mundo que es cada vez más estandarizado y medido. Las buenas prácticas también nos enseñan que leer no se reduce solo a los libros, que hablar no es la única manera de expresarnos y que el diálogo desenvuelto y sin formato es a veces la mejor conversación.

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