Antes de ser escritor, Juan Diego Mejía fue un ávido lector. Encontró en los libros una manera de escapar de las frustraciones que de niño y joven lo agobiaban: “En mi casa pasábamos dificultades económicas, me costaba relacionarme con las mujeres, era muy introvertido, pero todo eso se me olvidaba cuando tenía un libro en la mano”.

Lector voraz, escritor, docente, ex director de la Fiesta del Libro y la Cultura y ex Secretario de Cultura de la Alcaldía de Medellín Juan Diego considera que la lectura no es una obligación, y nunca debe serlo: “Yo quisiera que la gente leyera más, porque yo he sido feliz leyendo. Y para mí no es más que eso. Aterricemos la lectura a momentos de felicidad”.

Y quién mejor que él que conoce la ciudad, sus problemas, y es consciente de que la lectura, la escritura y el poder de las palabras pueden eliminar fronteras, las propias y las de la sociedad: “Leer y conocer otros mundos me llevaron a querer contar historias en las que ocurrieran cosas que yo deseaba, pero que en la vida real no podía obtener. Escribir y leer me comunican con un universo en el que todo es posible”.

Desde el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad nos preocupamos por llegarles a las personas y empoderarlos del uso de la palabra, por eso no es gratuito que nuestro lema sea “En Medellín tenemos la palabra”, para concientizar cada vez más a los niños, niñas, jóvenes, y adultos de esas posibilidades que tiene el lenguaje en sus múltiples expresiones. A Juan Diego también le preguntamos sobre cómo hacer que más gente se acerque a la literatura: “Generar acciones que motiven a los otros a escribir: enriquecer las conversaciones. ¿Qué ocurre cuando mucha gente lee? Se eliminan fronteras”.

Juan Diego, amigo de la casa, gestor cultural para Medellín, un hombre tranquilo en apariencia, pero aguerrido y apasionado por su oficio y sobre todo, por el arte y por su ciudad, nos invita a recordar que la cultura es un derecho y que como ciudadanos podemos acceder a él cuando queramos, sin olvidar que disfrutar de un buen libro, escribir una anécdota o conversar con un vecino enriquecen la vida y nos hacen felices.

Imagen destacada de Juan Diego tomada de archivo El Colombiano http://www.elcolombiano.com/cultura/juan-diego-mejia-renuncio-a-la-fiesta-del-libro-EG5923336 
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