Bogotá, Cali y Medellín:

Ciudades que se piensan más allá de la lectura y la escritura

¿ Cómo medimos los indicadores de los sistemas bibliotecarios públicos?

  • Bogotá, Cali y Medellín, forman parte de la Red de Ciudades Lectoras, una iniciativa que impacta de manera positiva la calidad de vida de los ciudadanos y que busca ser ejemplo para otros municipios del país.
  • Por primera vez en Colombia se unen tres ciudades a pensar criterios de medición de indicadores de impacto, ellas son Bogotá, Cali y Medellín.
  • Este ejercicio de unificación de criterios es importante y estratégico para el país, porque son las tres ciudades pioneras en plantear un ejercicio de este tipo.
  • Medirse y observarse con otros es fundamental para el desarrollo y fortalecimiento de los sistemas bibliotecarios en las ciudades. Esto generará mayores alianzas e intercambios, donde se podrán compartir saberes, recursos y procesos.
  • El viernes 12 de junio, a las 10:30 a.m., se reunieron las Secretarias de Cultura de las Ciudades Lectoras del país en el Parque Biblioteca Belén, en una mesa de trabajo donde compartieron sus experiencias.

Uno de los desafíos importantes a los que se enfrentan los sistemas bibliotecarios es construir formas de medir el impacto de la intervención de la biblioteca pública. Los indicadores más conocidos en el mundo bibliotecario miden las acciones, las coberturas y los recursos con que cuentan las bibliotecas, estos se conocen como indicadores de producto, que se centran más en lo que “hacen”, y mucho menos, o casi nada, en lo que “transforman” las bibliotecas en sus usuarios y en sus entornos.

Los equipos de trabajo de las Secretarías de Cultura de las ciudades de Bogotá, Cali y Medellín, desarrollan desde el segundo semestre de 2014 un proceso de reflexión conjunta en el marco de un proceso que se ha denominado “Red de Ciudades Lectoras”. En este ejercicio se ha abordado el desafío de construir indicadores que incluyan los de impacto y los de producto, conscientes de que en el sector bibliotecario es un reto de gran magnitud atreverse a formular los primeros.

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Ciudades Lectoras

El primer encuentro de la Red de Ciudades Lectoras se realizó para promover la articulación de los Planes de Lectura y Escritura de estos municipios, en el marco de la 6° Fiesta del Libro y de la Cultura de Medellín, en 2012.

En 2013 se firmó el convenio para formalizar el trabajo de la Red y se definió una agenda de trabajo con reuniones periódicas. En 2014, las tres ciudades presentaron a Iberbibliotecas el proyecto: “Construcción Participativa de Herramientas de Planeación y Evaluación de la Red de Ciudades Lectoras de Bogotá, Cali y Medellín en Colombia”. Los recursos para financiar este proyecto surgen de las ciudades involucradas y cuentan con un estímulo por parte de Iberbibliotecas, el Programa Iberoamericano de Cooperación en Materia de Bibliotecas Públicas.

Fue así como en febrero de 2015 se hizo un primer encuentro en Bogotá para presentar y reflexionar acerca de avances, logros y desaciertos con respecto al seguimiento y la evaluación, y se construyó una agenda de trabajo para este año. En mayo pasado se hizo un segundo encuentro, también en Bogotá, en el marco de la Feria Internacional del Libro. Allí se trabajó sobre conceptos claves implicados en el objeto de trabajo de la Red de Ciudades Lectoras: cultura escrita, cultura oral, cultura digital, lector, escritor, entre otros.

Los sistemas bibliotecarios públicos de Medellín, Cali y Bogotá tendrán unos criterios claros de medición como: áreas de impacto, áreas misionales y áreas de gestión. Se podrán evaluar los impactos por ciudad en la construcción de capital social y cultural, también se realizará seguimiento a los sistemas de biblioteca de cada ciudad en los procesos de Gestión de Información y Conocimiento; y de Animación y Promoción de la Lectura y de la Escritura.

2015-0612 Red de Ciudades lectoras (18)

Se espera que del trabajo y resultados alcanzados e identificados se puedan construir referentes de gestión para las otras ciudades de Colombia y así establecer instrumentos unificadores de medición en el país. Estos indicadores se compartirán y el análisis de los resultados y las propuestas podrán servir de referente para otras ciudades, una vez el proceso sea validado.

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