Dador de sombra: el Urapán

Este collage fue realizado por el equipo a cargo de la exposición Árboles que cuentan historias, en el 2019.
Este collage fue realizado por el equipo a cargo de la exposición Árboles que cuentan historias, en el 2019.

Por: Jessika Cano Uribe

Arturo Tobón de 73 años y Heriberto Alzate de 90, no se conocen, pero ambos se desplazan hasta el parque Cristo Rey, todos los días, buscando la sombra del Urapán, el gigante y – a veces – frondoso árbol que crece al lado del gimnasio al aire libre que está en el lugar.

“Hay una parte del año en la que está cambiando de hojas y su sombra se prolonga en todo el centro del parque, incluyendo estas bancas en las que suelo sentarme”, menciona don Arturo, quien camina una hora y cuarto desde su casa en Itagüí, ingresa a la Parroquia Cristo Rey para la misa de la mañana y después se queda hasta las cuatro de la tarde, la hora en que retorna a su municipio, lugar en el que para su poca suerte, el parque principal no tiene los árboles suficientes para brindar la frescura que sí encuentra en Guayabal.

Aunque don Heriberto sí vive en la Comuna 15, le gusta desplazarse desde el barrio La Colina hasta el parque, porque es su tradición desde los años 50’s de este siglo. Él, junto al Urapán, han sido testigos de las transformaciones que ha tenido esta zona de Cristo Rey: actualmente es más visitada, más comercial; la iglesia fue mucho más pequeña al igual que sus árboles.

Pese a que ni don Arturo, ni don Heriberto podrían precisar que Fraxinus Chinensis es el nombre científico del árbol, no existen más personas, ni científicos expertos en árboles urbanos, que lo hayan observado tantas veces como ellos y sus otros compañeros de tertulias en el parque. Les basta con mirarlo para estar seguros de que es una de las especies más altas que hay en la ciudad y que sus frutos se esparcen, convirtiendo gran parte del parque en su pista de aterrizaje.

Ambos se sientan en soledad y pareciera que el árbol los abrazara con su sombra y les susurrara con el sonido de las ramas moviéndose. Por un momento los tres se ven allí intactos y es el barrio el que se mueve rápidamente a su alrededor.