Escapar para leer

Los clubes de lectura están diseñados para todas aquellas personas que aman leer, que aman las buenas conversaciones en torno a la literatura; los lectores van y vienen, poniéndose una cita en determiando día y hora, consigo traen una lectura que nutrirá la tertulia.

Nada fuera de lo común… pero si se hablara del Club de Lectura Piedad Bonnett, donde las personas están condicionadas a las salidas, permisos, cantidad de libros que pueden prestar y lo más impresionante al tiempo. Estas son algunas de las situaciones  que enfrentan para poder llegar al encuentro con los libros, ¡estamos hablando de otro club de lectura!, uno muy particular, el desarrollado en la “penitenciaria”.

 

Los integrantes de este club, desarrollado en el Centro Penitenciario El Pedregal (COPED) van llegando con sus rostros muy bien peinados, con rostros pálidos y las pocas páginas leídas (porque un solo libro se debe ser prestado para todos). Bastante puntuales toman una silla que desde el silencio queda reservada encuentro tras encuentro, algunos de ellos nisiquiera habían leído una página en su vida, pero el solo hecho de escapar de la celda fue motivo suficiente para arriesgarse a leer, sin saber que quedarían atrapados de por vida en la literatura, las buenas conversaciones y por qué no, empezar a escribir.

 

ClubLectura

El Club de lectura Piedad Bonnett lleva un año, nombre en honor a la escritora y a su libro “Lo que no tiene nombre”, del que cada línea que se leía iba rasgando los sentimientos mas profundos de quienes participaron, volviéndose entonces complices. En un año se han acercado a otros y otras escritoras, dejando una huella en el alma de los lectores tras cada encuentro, haciendo hasta lo imposible para escapar y encontrar en este club la libertad en la lectura.