“Algunas personas dicen que las caras consisten en paredes. Yo digo que las caras consisten en ventanas…” 

Manifiesto de Hundertwasser.
Dictados de la ventana y derecho a la ventana. 

Las motivaciones que sustentan la realización de este trabajo están asociadas a un interés por la cultura popular, por documentar por medio de la experiencia artística la relación sujeto-territorio, registrando la manera en que el ser humano habita y transforma el entrono que lo rodea, en una acción condicionada siempre por las particularidades del espacio que ocupa. En esta propuesta el eje que articula la investigación es la casa en Antioquia, delimitada en formas de uso y representación simbólica a través de la ventana. En suma, se trata de visibilizar las múltiples dimensiones narrativas del lugar íntimo que habitamos de ver las ventanas al interior. 

En las fotografías de reflejos al interior, el espacio – tiempo parece durar cien años.  No es asusto de cazar el instante ni acechar lo extraordinario del personaje y del espacio. Se trata más bien de una ciudad abierta, permeable y tranquila, que deja fluir el significado, la intimidad, de las personas y la textura de sus escenarios vitales. 

Una vez establecido el contacto, el fotógrafo recorre habitaciones, pasillos y a veces extraños recovecos mientras escucha con calma las narraciones espontaneas de sus personajes, en el curso de la conversación, recupera sentidos que lugares, objetos y recuerdos aportan a escenarios y personas. Su mirada fotográfica escucha y observa. Percibe la luz, las texturas, registra colores, líneas y volúmenes. 

Comienza entonces una singular escisión en el tiempo y el espacio: la cámara captura sucesivas instantáneas de objetos y personas iluminadas por ventanas. Imágenes que difieren en pequeña cualidad unas de otras: en un proceso que dura un par de horas el tiempo se transforma, se estira y se condensa; a través de la interacción con los personajes se logra su presencia intima en la imagen. A veces las personas están ausentes, no se animan a existir frente a la cámara; entonces los objetos y el espacio toman la vocería de las cosas y se adueñan de la luz para captarlo todo con gran intensidad, la cámara, como el fotógrafo, también se toma su tiempo. Sus exposiciones son largas, sus personajes ensimismados no se mueven y el obturador dura abierto un largo octavo de segundo. 

Esta propuesta fotográfica refiere un tiempo no –instantáneo. Un tiempo quizás apartado del reportaje que capta instantes brillantes; idea que si bien esta ya lejos de ser el motivo único de la fotografía, todavía se juega en algunos escenarios. Es un tiempo que resulta de la exposición repetida con los mismos personajes y objetos hasta que –a fuerza de repetido se detiene. Es quizás la escritura con luz propiamente dicha. Aunque miran hacia afuera, paradójicamente, los personajes se sienten intimidados neologismos que quizás signifique el estar inmersos en sí mismos, aunque miren por la ventana; pero tal vez para esta propuesta la ventana sea más que el punto de entrada de la luz y el aire, tal vez sea el pretexto para mirar –se uno mismo. 

Juan Franco
Asesor Formal del proyecto
Marlon Vásquez
Fotografías

Proyecto ganador VIII Convocatoria de becas para la creación Artística y Cultural, Secretaria de Cultura ciudadana –Medellín 2011. 

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