Mi nombre es María Andrea Parra Vélez, colombiana y bogotana. Soy egresada de Artes Visuales, y decidí enfocar mi trabajo en la fotografía documental desde hace unos años. Para empezar, debo decir que soy una fanática de mi país. Empecé a trabajarlo y documentarlo desde hace varios años, cuando me interesé en viajar por Colombia y descubrir su biodiversidad. La fotografía de paisaje fue mi primer aporte al patrimonio colombiano, inmortalizar los lugares tan mágicos que tenemos en nuestro país a través de imágenes e historias de travesías.⠀

Más adelante y por un afortunado trabajo, entendí que documentar mi país iba más allá de documentar lugares. Necesitaba a las personas que los habitan, que los conocen y que muestran la cultura tan diversa que tenemos en Colombia. En ese momento cambié a los paisajes por las personas.

Hace dos años comencé a trabajar para una ONG que se dedica a hacer restauración en la Amazonía y mi labor inicial fue viajar al Vaupés con la idea de sacar fotografías documentales para la fundación. Esa experiencia cambió por completo mi vida y mi mirada, me enamoré de las personas y sus historias, así que decidí hacer esto como mi proyecto y trabajo personal.

Comencé a buscar espacios de viajes para encontrar diversidad de culturas a lo largo y ancho del país, y abrirme a conocer nuevas caras y escuchar sus historias de vida.

Viajé a la Guajira donde conocí a una comunidad Wayuu. Acompañé a Graciela (madre de una ranchería) a sacar agua al pozo, y ver ante mis ojos la problemática de la escasez en el norte del país. Viajé al Amazonas, comunidad Ticuna San Pedro de los Lagos. Allí me acogió la familia Parente, y al compartir junto a ellos durante una semana pude retratar su cotidianidad, y también su mística y creencias que aún prevalecen a pesar de la “occidentalización”. Recuerdo perfectamente la caminata a la que me invitó Nayibe, junto a su hijo Rafael. Fuimos por entre selva y matorrales hasta un pequeño estanque, ellos lo llaman caño. Allí Nayibe encendió un tabaco y realizó un ritual de limpieza a Rafael.

Viajé a Nueva Venecia, un pueblo Palafito en la Ciénaga Grande de Santa Marta, un pueblo habitado por pescadores y con rezagos de violencia de épocas pasadas, épocas que sin duda dejaron cicatrices en la cultura y el patrimonio colombiano. Y ahí voy, con esa firme intención de recorrer territorios rurales y colectivos del país con la finalidad de traer a la luz historias y formas de vida diferentes a las que acostumbramos en las ciudades.

Antonio Bolívar - Indígena Ocaina y protagonista de "El abrazo de la serpiente" 1945-2020

Tejedoras, artesanos, agricultores, pescadores. Todos estos oficios, estos rostros y estos ecosistemas que se habitan hacen parte de lo que para mí es la Colombia documental. Aunque la coyuntura actual frenó un año más de viajes y fotografías, no dejo de mirar a quienes habitan el país y de qué manera lo hacen. Para mí el patrimonio está en la gente, sus formas de vida, tradiciones y sus legados a lo largo de los años.

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