El planeta tierra y todo lo que en él habita tienen una armonía especial. La humanidad es parte de él y por eso, cuando miras hacia arriba, ese es tu cielo, cuando miras hacia abajo, esa es tu tierra, cuando miras hacia afuera, alrededor, esos son tus hermanos y cuando miras hacia adentro, ese es tu universo.

Todo es un ciclo armónico que complementa la vida y da sustento al planeta. El agua se evapora en los océanos, viaja en las nubes en donde llueve llegando a las montañas, y creando ríos que, en su trayectoria para volver de nuevo al océano, se unen con otras vertientes hídricas y alimentan de vida el verde del ecosistema; grandes cúmulos de tierra que sumados a las hojas y los microorganismos del suelo, nutren las plantas y los árboles que se encuentran alrededor de la ciudad.

Es un ciclo en el que la vida fluye con la ayuda de otros componentes naturales y, precisamente, ese es el consejo que nos trae el día de hoy Ángel Álvarez, integrante de la actividad Sembrando a Futuro. Él nos comparte la aplicación de un ciclo importante para mantener bien nutridas nuestras plantas, ciclo que se da con la preparación del abono en donde todos aquellos residuos orgánicos como: cáscaras de banano, frutas en general, huevos y sobras de diferentes productos orgánicos que utilizamos en la preparación de nuestros alimentos, servirán para retomar el ciclo de vida y nutrir nuevas plantas que sembremos.

Por su parte y desde su huerta casera, Bélida García y su hija Eva María nos recuerdan que el cuidado del jardín y de la huerta comienza con la limpieza, nombramiento y clasificación de las plantas que se encuentran allí, de manera que haya forma de identificarlas para su riego, mantenimiento, cosecha y uso, en este tiempo de cuarentena en familia.

Juan Fernando David y Yuliana Tabares / Mediadores de Biblioteca