Se ha paralizado el mundo, el transporte y el comercio; nuestra vida misma se ha tomado una pausa para darnos la posibilidad de revisar-nos, hurgar en lo más profundo de sí, mirarnos como un contenedor de sueños, de construcciones inacabadas que merecen ser retomadas, escarbar nuestras raíces para volver a florecer e impartir vida desde un lugar llamado hogar, ese, que hoy se convierte en el escenario más público para compartir y conectarnos con nuestros familiares, amigos y compañeros de camino.  Sin embargo, la tele sigue encendida, cada anuncio emitido al otro lado de la pantalla pareciera que nos llevara más a la duda, a esa futuro desconocido y nebuloso casi imposible de divisar.

Ante ello, nuestras bibliotecas también toman un pare y se trasladan al mundo de la virtualidad para acompañarnos en este viaje interno, a explorar-nos y a explorar esos saberes y experiencias que nos habitan y que ignorábamos por el afán del mundo.  A pensarnos otras maneras de relacionarnos ante la imposibilidad del contacto físico. Nos empuja a leernos y leer para otros y así comprender el valor de la palabra y la compañía. A aferrarnos a la poesía, como esa única hoja seca que puede trastocar nuestros cuerpos de la manera más sutil. O escribir para dejar por sentado a nuestras futuras generaciones que el papel y el lápiz fueron nuestra mejor compañía en tiempos de soledades. A contar cuentos como en los viejos tiempos cuando las abuelas y abuelos nos hacían viajar a esos pasados no-vividos pero que nos lo inventábamos para carcajear, llorar o temblar de miedo.

Pero también, nos invita a otros viajes más externos, terrenales y aventureros a través de la literatura, sólo es cuestión de tomar nuestros libros, esos, que están guardados en nuestras hogares o que se encuentran de fácil acceso en plataformas digitales, como, por ejemplo, un viaje al centro de la tierra, al centro del globo, un lugar desconocido de criaturas extrañas, poblado de animales antediluvianos, de momentos emocionantes, llenos de adrenalina y tempestades terribles. Un viaje, que nos invita a la exploración sin tener que movernos de casa y quizá, sin tener que pararnos de cama.

¿Con que nos encontraremos en ese viaje a sí mismos? ¿Qué podemos descubrir en ese viaje interno? ¿Qué otros mundos no-explorados podemos conocer de nosotros?  Ahora bien, ¿Qué podremos descubrir en ese viaje al centro del globo?

¡Que el viaje siempre sea de adentro hacia fuera! ¡De adentro hacia el centro de nosotros mismos! ¡De adentro hacia el centro de la tierra!

 

Texto por: Fernanda Lopera Restrepo

 

Viaje al centro de la tierra – Julio Verne

 

Viaje al Centro de la Tierra

Viaje al Centro de la Tierra