Es cierto que muchos escritores prefieren escribir sobre gatos sin tener, sin embargo, la aspiración de acompañarse de alguno; en cambio hay otros que, además de poner su mano en el pelaje de su propio gato, escriben sobre ellos para homenajear el lugar que ocupan en sus vidas.

Cortázar, Twain, Walsh, Arciniegas, y Poniatowska son sus apellidos, y Teodoro, Apollinaris, Pantera, y Antonio Montaña, los nombres de algunos de sus gatos.