Actualidad

La memoria, un puente maravilloso a otro mundo

Imagínese pues que yo, con siete u ocho añitos, me tenía que levantar a las once de la noche, con ese frío tan berraco, y salir al bosque, descalzo, a buscar las bestias para cargarlas con los cultivos, pues anteriormente nos acostábamos muy temprano, cuando anochecía o antes, porque el transporte de los cultivos a [...]