Las dos de la tarde, emoción y expectativa inicia la primera toma veredal;  Marcela, Jonnier, Natalia, Eliana, y dos acompañantes de Medellín Solidaria se embarcan, en la misión, con destino a la Vereda La Palma de San Cristóbal.

Con las pilas puestas, los viajeros, suben al carro, cuatro canastas con más de cuarenta libros para el picnic literario, y recursos tecnológicos necesarios para dar rienda a la toma veredal.

Un desespero se apodera de Jonnier, quien se encuentra preocupado, por la ubicación geográfica del lugar de encuentro, la escuela Fabio Orozco Zuluaga, primer viaje al territorio. Prende la moto, mira el reloj son las dos y quince minutos,  en ese momento, junto con Natalia, salen primero a sorprender  a la profesora Martha Diony, contacto directo del territorio; Mientras, que en el carro, del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín salen Marcela, Eliana, y las dos  acompañantes.

Natalia, guía a Jonnier, en el recorrido, el día está fresco en menos de quince minutos, llegan a la escuela. El vigilante de la escuela cumpliendo el rol, observa detalladamente, la llegada “buenas tardes” – dice Natalia, “venimos del Parque Biblioteca Fernando Botero” el señor, vigilante formalmente responde, “buenas tardes”  “que se les ofrece”a lo que Jonnier, dice “caballero hoy es el encuentro cultural programado a la comunidad, a través de la iniciativa toma veredal. El vigilante se fija en su bitácora que el evento está programado verídicamente.

Como tradición y protocolo institucional, el señor vigilante, solicita previamente los carnet,  para  permitir el ingreso a las instalaciones; mira la información fijándose que no se  escape ningún detalle, por mas mínimo que pueda ser; abre la reja, y deja entrar con su mirada fija.

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El Parque se acuerda de La Palma

Natalia, saluda a la profesora, con un cálido abrazo, “buenas” responde la profesora Diony, Jonnier, le brinda un apretón de manos, asimismo se presenta buenas tardes soy Jonnier, es un gusto estar hoy en la escuela; La Profesora responde “que rico que el Parque se acuerde de nosotros”, con una gran sonrisa en su rostro;  Natalia y Jonnier conversan con la profesora, Mientras  llegan los demás compañeros.

Se observa un gato hermoso de color blanco y gris que decora la  oficina de  la profesora. Este gato, que a diferencia, del gato del Parque Biblioteca Fernando Botero, se rasca las pulgas; ya que, hasta en lo voluminoso son idénticos, como otra, obra del Maestro Botero.

La profesora ofrece algo de beber a Natalia y Jonnier, aunque  sugiere comprar las ricas paletas de la vecina, que están muy frías, para este calor tan tremendo que hace, enseguida se escucha un sonido desde fuera de la escuela,  entre risas y quejidos se observa la llegada de los demás viajeros, Marcela, arrima a la reja del colegio con el bolso de Jonnier, que  dejó en el carro en su afán por llegar a entablar base  en la escuela,

“Uuuuy “– dice Marcela, “hay ese carro esta malo”, se ríe Jonnier entre goces;  El vigilante deja entrar a los demás – a lo que explica Marcela  “el carro en medio de una loma se detuvo, se bajaron hasta, que el vehículo subiera sin pasajeros” detrás de Marcela viene Eliana, con una expresión que se traduce como llegamos, ella con sus  recursos tecnológicos entra enseguida a la escuela a instalarse,  mientras bajan  las dos acompañantes de Medellín Solidaria.

En ese  momento se observan habitantes de la vereda, ellos se detienen,  miran, con sorpresa,  la llegada, entre miradas de impresión y confusión  por el advenimiento que acaban de percibir, otros, también se acercan y en las mallas descansan a observar los movimientos y  conversaciones del grupo, tratando así  de predecir el motivo de la visita.

La profesora saluda a los demás, “buenas” a lo que responden todos “buenas tardes”.

 

Se inicia la toma cultural

Martha Diony indica, los espacios para instalar las bases de las actividades programadas a niños; Por otro lado Eliana, revisa los recursos tecnológicos que todo funcione perfectamente. Asimismo Marcela y Jonnier enseguida marchan a empalmar su nicho literario en un espacio cómodo para la ejecución del picnic  programado desde servicios bibliotecarios.

Ya ajustados los detalles y bases de las actividades, enseguida una ola  roja con un rostro  muy pero muy alegre, se aproxima a la base del picnic literario ¡son los niños corriendo! con ayuda de profesores los dividen por conjuntos “tres para ser exactos” procede a las bases instaladas empezando uno de ellos en esta.

Los niños con  sus rostros sorprendido y alborotados se acercan con rapidez a los libros exhibidos, algunos con timidez otros con osadía como pedro por su casa, con valor doman la colección, en menos de cinco minutos la mayoría de los libros se encuentra leídos “eso dicen ellos – ya los leímos- no tienen masss” mientras que los más tímidos leen aquellos pocos que aún se encuentran expuestos como diciendo ¡cógeme que falto yo! en  solo algunos cuantos  minutos los niños actúan,  se expresan y  juguetean con libertad la timidez se esfuma como la luz en la oscuridad.

Natalia en su base, desarrolla la actividad programada desde el área social y cultural, enseñando a los infantes el territorio a través del mapa del Corregimiento de San Cristóbal, sus veredas con sus previas descripciones topográficas, etnográficas, geográficas.

Marcela y Jonnier con la mejor práctica  calman la marea roja con lecturas en voz alta de cuentos y temas generales, así pues  logran la atención del 90% de los infantes de los tres grupos que pasaron por las  bases propuestas.

Marcela aprovecha  momentos de sosiego para brindar información  del Parque Biblioteca Fernando Botero a niños, adolescentes, jóvenes, adultos, profesores y demás expectantes presentes sobre los beneficios de registrarse para acceder a servicios de préstamo de material bibliográfico, conocer la agenda cultural de la unidad de información.

Jonnier se une a los avisos institucionales pero por infortunio no se lograron registrar usuarios, queda el sedante de la descentralización de la información, Natalia en su base culmina de forma sublime su sesión territorial con los chicos.

Eliana, en su misión de master digital, se mueve con la cámara digital, la grabadora periodística y la cámara de video, realizando sus labores de retrato sonoro y generando fotos que observamos  en esta presente crónica.

Una misión  exitosa  que culmina, el primer encuentro que genera información pertinente, valiosa y oportuna teniéndola presente sea para repetir o mejorar en las próximas visitas con nuevas expectativas  Marcela, Natalia, Eliana, las dos acompañantes y Jonnier organizan todo como se encontró en la escuela, nuevamente se enrolan de regreso a sus aposentos institucionales.

Las 4: 40 p.m. Un gran saludo de despedida,  más de cuarenta personas atendidas entre niños, adolescentes, jóvenes  y adultos;  salen todos de retorno a La Negra.  

Jueves 04 Junio 2015

 

Vereda La Palma

Se caracteriza por producir flores y productos agrícolas. Esta vereda se ha visto afectada por el desarrollo de megaproyectos y proyectos que modifican la espacialidad rural. “En el uso de la tierra, la actividad agrícola ha sido su fuerte como vocación y como estrategia económica y de subsistencias, pese a que ha decaído fuertemente se logran mantener los cultivos de legumbres sobre todo los de cebolla, cilantro y flores. En el ámbito organizativo, la vereda cuenta con una Junta de Acción Comunal, con un total de 140 socios de los que, aproximadamente, sólo 90 participan activamente de los procesos comunitarios. Esta Junta se reúne, habitualmente, en asamblea general de socios cada tres meses. Igualmente, existen en La Palma grupos de la tercera edad, “caicitos”de la policía, semilleros de niños, la Asociación de Padres de Familia, algunos artesanos y un grupo de jóvenes de aproximadamente 30 adolescentes, que se reúnen esporádicamente a planear actividades de proyección social o actividades de carácter lúdico para sus mismos integrante”.