El Proyecto Parte alta / Parte baja es ganador de la categoría Becas para la creación de contenidos locales en medios digitales del Programa de Estímulos 2016 del Ministerio de Cultura. A través de él se desarrolla una estrategia para la visualización del trabajo de memoria y defensa del territorio, que han realizado durante más de 40 años las y los habitantes de los barrios Carpinelo 1 y 2 de la Comuna 1 – Popular de Medellín.

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Los barrios Carpinelo 1 y 2, son de reciente conformación, con respecto a otros barrios de la Comuna 1, pues son los últimos conformados. Sus habitantes son en su gran mayoría, víctimas del desplazamiento campo-ciudad e intraurbano, quienes se han visto obligados a construir sus viviendas en las partes altas de la ciudad.

Un elemento que ha caracterizado la construcción de las viviendas en este sector, es el convite, el cual es una práctica cultural ancestral, en la que los y las vecinas aúnan esfuerzos para la construcción de la vivienda del recién llegado y se adecúan las zonas comunes, los andenes, los muros de contención, entre otros espacios comunitarios.

En el convite se evidencia un diálogo de saberes permanente, pues cada quien comparte su experiencia, su saber, sus habilidades. Desde las niñas y los niños, hasta los mayores, pasando por las mujeres y las y los jóvenes, ponen su fuerza de trabajo para el mejoramiento de las viviendas y el sector en general.

Es frecuente, por la necesidad y las carencias de recursos materiales, el uso de materiales de bajo costo y muy variado tipo, desde pendones y pasacalles de campañas políticas y comerciales, hasta guacales de mercancías que llegan en contenedores, para hacer paredes, techos, puertas y ventanas.

También se aprovecha la topografía del terreno para acondicionar la vivienda: una peña para dar firmeza a la estructura, un árbol para sostenerla, un barranco para ampliarla.

Es muy importante señalar que la adecuación y adaptación del espacio se realiza de acuerdo a su bagaje cultural, casi siempre de origen campesino, siendo frecuente contar con una pequeñísima huerta para sus plantas aromáticas y medicinales y sus animales domésticos, como perros, gatos, gallinas, cerdos.

Estas prácticas solidarias y comunitarias que atraviesan la cotidianidad de estos barrios, se convierten en un patrimonio cultural intangible, necesario de recuperar, visibilizar y fortalecer, hacia la construcción y consolidación de tejido social y cultura de paz.

Algunos momentos del desarrollo del proyecto