¿Qué te preguntarías si fueras el primer ser humano de la tierra? Samuel Langhorne Clemens, reconocido por el seudónimo de Mark Twain, escritor estadounidense, nos expone éstas y otras preguntas en su libro Los diarios de Adán y Eva (1906). Este autor, en una obra que se caracteriza por una escritura fluida, profunda, cargada de humor e ironía, nos propone una perspectiva sobre cómo comienza la historia de la humanidad desde los dos primeros seres: Adán y Eva; allí contemplaremos las sensaciones, las preguntas, la extrañeza, el cómo nombrar las cosas que no se han nombrado antes, además de los enigmas de la procreación, de la existencia y la pregunta por el bien y el mal.

Si bien esta obra, hija de un autor propio del siglo XIX, tiende a estereotipar los roles de hombres y mujeres, logra dar giros e invertir el papel del hombre de la creación cristiana que categoriza y brinda orden a las cosas; por su parte, es Eva quien otorga nombre a todo, tanto a los animales como a los fenómenos de la naturaleza:

La criatura nueva nombra todo lo que aparece, antes de que yo pueda protestar. Y siempre ofrece el mismo pretexto: parece eso. Está el dodo, por ejemplo. La criatura dice que en cuanto uno le da un vistazo “parece un dodo”. Sin duda el animal tendrá que quedarse con ese nombre. Me fatiga discutir sobre el asunto y tampoco sirve de nada. ¡Dodo! No se parece a un dodo más que yo. (Twain, 2010)

Estamos ante un personaje femenino en un contacto espontáneo con la naturaleza, una observadora que explora, que nombra, que cuestiona, que analiza, que, con poca modestia, podría afirmarse que funda el lenguaje y los estudios gramaticales:

Si este reptil es un hombre, ¿no es un eso, verdad? ¿Eso no sería gramatical, verdad? Creo que sería un él. Eso creo. En ese caso uno lo analizaría gramaticalmente así: nominativo, él; dativo, para él; posesivo, de él. Bueno, lo consideraré un hombre y lo llamaré él hasta que resulte ser alguna otra cosa. Esto será más útil que tener tantas incertidumbres. (Twain, 2010)

Es importante resaltar el uso del lenguaje de ambos personajes, Adán desde una observación de los fenómenos, tiende a ser concreto y trata de comprobar sus hipótesis con hechos, Eva es reflexiva y extensa en sus apreciaciones, en ocasiones poética e inteligente, en otras arbitraria. Adán pasa de utilizar un lenguaje en primera persona hasta adoptar las palabras nos y nosotros, Eva por su parte descubre en ambos su carácter como hombres, mujeres, pero mucho más allá, está en la posibilidad de reconocerse como experimentos: “Porque me siento como un experimento, me siento exactamente como un experimento; sería imposible para una persona sentirse más un experimento que yo (…)” (Twain, 2010)

Finalmente, Los diarios de Adán y Eva, que se inspira en el Génesis de los relatos bíblicos, propone un giro un tanto filosófico, que antes que mostrarnos la gracia de Dios, nos sumerge en la pregunta por la existencia, por la razón de ser de las cosas, por la arbitrariedad del lenguaje, por los instintos, entre otros cuestionamientos que, sin duda, serían más justificados si fuésemos los primeros seres en existir en la tierra.

Titulo: Los diarios de Adán y Eva

Autor: Mark Twain

Editorial: Libros del zorro rojo, 2010, Barcelona

Si te animas a disfrutar de esta lectura, jocosa y a la vez irónica, puedes descargar el libro de manera legal y gratuita en los siguientes enlaces:

https://www.elejandria.com/libro/diario-de-adan-y-eva/mark-twain/1369

https://freeditorial.com/en/books/diarios-de-adan-y-eva

Elizabeth Jaramillo P.

Mediadora de lectura – PBDO

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