Año 1978. Teherán, capital de Irán. Marji, con diez años de edad, se nos presenta como una pequeña fuerte, decidida y segura. Nacida en una familia de clase media alta, nuestra protagonista está por contarnos cómo fue la transición entre el reinado del Sah de Persia y la constitución de su país como un nuevo estado islámico. Su narración se desarrolla en “Persépolis”, novela gráfica que publica en el 2000 y en la que se basa la película homónima de Vincent Paronnaud que recomendamos en esta oportunidad.

En Persépolis (2007), Marji, cuyo nombre completo es Marjane Satrapi, nos permite ser testigos de la convulsión política de su país; de la travesía interna que emprende siendo una niña, pero termina llevándola a Europa para poder sobrevivir. Un viaje atravesado por sus ideales y rebeldía, por la pregunta por su identidad y seres queridos. Su historia nos muestra con claridad el padecimiento del pueblo iraní en medio de la guerra entre Irak e Irán en los años 1980 y 1988, pues la película traza una línea de tiempo que explica el acontecimiento y parte de dicho periodo histórico marcado por nuevos preceptos sociales, políticos y religiosos.

Imagen tomada de http://encinta.utero.pe/

Desde distintas narrativas y formatos nos han contado por años cómo se ha vivido la guerra en muchos lugares del mundo y en todas las épocas, pero no muchas veces se cuenta desde la mirada infantil, desde la pérdida de inocencia, la incomprensión de un niño y la necesidad de crecer para sobrevivir con más herramientas y validaciones, y justamente eso es lo que nos permite evidenciar Marji en la cinta animada en cuestión.

Recreado en 2D, el filme se caracteriza por su manejo del blanco y negro, escala de grises y claroscuro; detalle relacionado con el manejo del tiempo en tanto la historia es un flashback.  En los primeros minutos vemos pues a la joven Marji en un aeropuerto a punto de regresar a Teherán, porta un abrigo rojo y está en un fondo de tonos azules, pero luego, cuando se sienta a esperar y a recordar lo que fue la vida en aquella ciudad, la paleta de color cambia buscando evocar cierta nostalgia y tristeza.

En adelante, cada escenario se ve envuelto en sombras, fondos negros potentes, algunos otros que parecen pintados a mano y en lápiz carboncillo, siluetas blancas y detalles muy precisos. Este manejo del claroscuro, luces y sombras, caracteriza y le da un valor diferenciador al desarrollo narrativo de la película, pues le permite jugar con todos sus personajes y escenarios de forma tal que el espectador se sumerge en la atmósfera original del cómic y sus características narrativas, olvidándose así de que está viendo una película. 

Otro aspecto fundamental del filme es la posibilidad de evidenciar el papel de la mujer en medio de la guerra, la opresión, los deseos de liberación e intentos de sobrevivir. En los primeros minutos de la película y antes de que Irán se convirtiera en un estado islámico vemos mujeres activas, comunicativas, revolucionarias, luego todo cambia y son obligadas a cubrirse el cabello, ser silenciosas, calladas, sumisas; es entonces cuando la familia de Marji decide enviarla a Europa, específicamente a Viena, un lugar lejos de la guerra y la opresión. Al llegar allí nuestra protagonista cambia completamente su manera de vivir, ahora se enfrentaba a una cultura completamente nueva, una religión distinta y experiencias que la acercarían incluso a la muerte; asunto paradójico en tanto Europa representaba la posibilidad de huir y vivir en paz, lejos de la guerra. De ese modo, Europa entonces se convierte en la salvación, pero también en la pérdida, el arrepentimiento y la necesidad de volver al lugar del que en principio huyó.

En medio de todo el desarrollo de la trama, resulta interesante ver cómo Marji sostiene conversaciones con Dios; momentos de reflexión, descubrimiento y desprendimiento. Estas conversaciones suceden en diferentes momentos de la guerra y a diferentes edades de nuestra protagonista, incluso hay momentos de su vida en donde las conversaciones con este desaparecen, pues la pérdida y el dolor son tan fuertes que la fe se esfuma. Dios está ausente para ella, la abandona. Estas conversaciones nos permiten entender también cuál fue la mirada y el sentir de esta niña de diez años frente a la guerra y cuál la evolución y el cambio que sufrió con la experiencia y el tiempo.

Esperamos disfruten de esta película que narra las experiencias vitales de una mujer real, una mujer que sobrevivió al cambio, el despojo y el crecimiento; una mujer que decidió escribirse, narrarse y exponerse al mundo. Una mujer que como muchas otras quiso dejar cuenta de aquello que vivió y que desde su experiencia como individuo logra representar la realidad de cientos de personas, de una cultura entera y de los agravios de la guerra.

Elaborada por:
María Fernanda Gaitán Rojas
Mediadora de Biblioteca

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