Imaginen que en 1999 el hombre hubiera logrado su primera expedición a Marte, pues bien, esto es lo que se imaginaba Ray Bradbury en los años 50 cuando se publicó este libro. Creía que para el año 2000 en el planeta tierra íbamos a tener la tecnología suficiente para llevar una expedición completa a explorar territorio marciano.

Confieso que no fue mi primer acercamiento a la obra, de hecho, ya había leído algunos capítulos de manera aleatoria, pues la misma da la posibilidad de hacerlo encontrando en cada uno de ellos una historia completa. Lo cierto es que, al leerlo en orden cronológico, es más apasionante descubrir los guiños que hace el autor a personajes de capítulos anteriores y las pistas que deja para poder entender mejor.

Algo que me pareció muy particular es que la obra, aun siendo futurista, remite mucho a los Estados Unidos de la época en que fue escrita, primero por la música, que es una constante desde el inicio; segundo, por las escenas típicas de ese entonces como el racismo, el machismo, que representa a la mujer hacendosa que se ocupa del hogar, la comida estadounidense, la arquitectura de los pueblos que llegan a construir a Marte, y las expresiones típicas de la época.

Lo maravilloso de este libro es la manera como Bradbury dota a los marcianos de capacidades telepáticas con las que les permite hacer contacto con los terrícolas, capacidad que les anuncia el eco de su llegada a Marte y que va llenando poco a poco el planeta como si de un virus se tratara, un virus que los hace cantar en inglés y soñar con hombres altos de cabellos rubios y ojos azules.

La idea que siempre he tenido de la vida en otros planetas es que, de encontrarse la posibilidad de habitarlos, vamos a encontrarlos desolados y dispuestos para un nuevo comienzo, pero lo que hace Bradbury es mostrar a los marcianos como personajes hostiles que buscan defender su territorio, de hecho, en un capítulo hace esta analogía:

—[…] Permitan que les haga una pregunta: ¿Cómo se sentirían si fuesen marcianos y viniera alguien y se pusiera a devastar el planeta? —Yo sé muy bien cómo me sentiría —respondió Cherokee—. Llevo en mis venas sangre cherokee. Mi abuelo me contó muchas cosas del Territorio de Oklahoma. Si hay algún marciano por los alrededores, yo estoy con él.

Esta pregunta la hace un expedicionario tras explorar el planeta, ahora vacío, y descubrir que su cultura es tan rica y diferente a la nuestra.

Con lo anterior el autor supone, de alguna manera, lo que la raza humana podría hacerle a otro planeta con su ignorancia, xenofobia y fanatismo. Tal vez si Bradbury hubiera escrito en esta época le cambiaría varias cosas a las versiones terrícolas, pero creo que mantendría al pueblo marciano tal y como lo describe.

Por último, y dejando de lado el hecho de las escenas de los años cincuenta a las que remite el autor, creo que es una obra muy completa, realista, vigente, y con una profundidad que en momentos es tan psicológica que necesitas hacer una pausa antes de continuar con el siguiente capítulo.

Libro recomendado:

Título: Crónicas marcianas
Autor: Ray Bradbury
Editorial: Grupo Planeta
ISBN: 9788445000960

Libro electrónico EPUB
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Jennifer Múnera Pineda

Mediadora de Biblioteca– PBDO

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