(…) porque un cuento, en última instancia, se mueve en ese plano del hombre donde la vida y la expresión escrita de esa vida libran una batalla fraternal, si se me permite el término; y el resultado de esa batalla es el cuento mismo, una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia.

Algunos aspectos del cuento, Julio Cortázar (1971)

Abordar los cuentos de la literatura colombiana no es más que, como la mayoría de la literatura, reconocer una parte de la historia, leer es conocer y reconocer realidades del mundo. Incluso, en el cuento que nos convoca el día de hoy, es abordar una parte de la historia más dolorosa de nuestro país.

El cuento, aunque difícil de definir y encasillar, es un género al que muchos escritores se han querido acercar, pero que no todos logran expresar con gran maestría, cabe solo mencionar La continuidad de los parques de Cortázar, Algo muy grave va a suceder en este pueblo y Solo vine a hablar por teléfono de Gabriel García Márquez, Beatriz, la polución de Mario Benedetti o Exilio de Edmund Hamilton; cuentos que captan nuestra atención desde las primeras líneas, que, parafraseando al argentino Julio Cortázar, culminan en un secuestro momentáneo del lector.

Lo anterior se expresa en el cuento Espuma y nada más de Hernando Téllez, bogotano, ensayista, periodista, político, diplomático y crítico literario, quien nos introduce en un ambiente peculiar, tan cargado de tensión, pero a la vez con un tiempo de lo narrado tan corto, que en el periodo de una afeitada nos sumerge en un conflicto interno, entre lo moral y lo ético, entre el ejercicio de profesión y los ideales políticos, mezclados con recuerdos de fusilamiento, tortura y persecución. Es la época de Violencia (bautizada con mayúscula), que inicia hacia finales de la década del cuarenta y culmina en la década del sesenta; una parte de la historia de Colombia que afectó en su gran mayoría a la población rural, que se vio sometida a tomar partido político para defender su vida, un fenómeno que dividió al país, un país donde matar se convirtió en un oficio.

Todos estos conflictos se encuentran representados en el personaje del barbero, un revolucionario clandestino, que, desde su monólogo interno, no solo tiene en su poder la posibilidad de matar con su navaja al general Torres, quien llega a él por una afeitada y es el responsable principal de la tortura y asesinato de muchos de los suyos; sino que, además, nos hace un recorrido por hechos que han marcado la historia del país colombiano en la guerra bipartidista, que cobró la vida de gran cantidad de personas en Colombia. A Téllez sólo le basta la creación de dos personajes para mostrar la realidad de un país y las huellas que la Violencia ha dejado en su historia:

El hombre cerró los ojos con un gesto de fatiga y esperó así la fresca caricia del jabón. Jamás lo había tenido tan cerca de mí. El día en que ordenó que el pueblo desfilara por el patio de la escuela para ver a los cuatro rebeldes allí colgados, me crucé con él un instante. Pero el espectáculo de los cuerpos mutilados me impedía fijarme en el rostro del hombre que lo dirigía todo y que ahora iba a tomar en mis manos. (Téllez, 2003)

Te invitamos, desde los clubes de lectura de nuestro Parque biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre, a dejarte secuestrar por este cuento, que, con seguridad, su ambiente de tensión y majestuoso final te dejarán sin palabras. ¿El barbero será capaz de asesinar al capitán Torres con su navaja, mientras éste se encuentra a ojos cerrados e indefenso? ¿Podrá este barbero colombiano parecerse al emblemático personaje Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet? O ¿Será solo espuma y nada más? Te invitamos a sacar tus propias conclusiones con la lectura de este cuento.

Libro recomendado:

Autor: Hernando Téllez

Editorial: Norma

Edición: 2 ed.

Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2003

Cara y Cruz

Elizabeth Jaramillo P.

Mediadora de lectura – PBDO

0