Entonces entendí por qué atrae París a los torturados, a los alucinados, a los maníacos del amor.

Henry Miller

El amor…¡Ay! El amor, que durante siglos ha sido objeto de estudio de la filosofía y el psicoanálisis, siendo diseccionado como emoción, intentando desentrañar las razones de los éxtasis y pesares que produce. Siendo loado y puesto en un pedestal, el pedestal del misterio y el enigma indescifrable, por parte de artistas y poetas; pero lo cierto es que sea desde la añoranza y la romantización de la emoción o desde la ciencia, es algo que a todos atañe, afecta y conmueve. El amor en la literatura y las artes, así como en la vida cotidiana, está plagado de lugares comunes, clichés y convenciones y eso, por supuesto, no está mal, pues como humanos hemos encontrado en ello una manera de hacerlo más cercano o universal, por ello nuestro cometido hoy es acercarnos a uno de esos lugares comunes que desde el mundo occidental se ha relacionado con el amor: París, a partir de la perspectiva de la literatura en el cine y desde el deleite visual con la ciudad misma.

París, Je t’aime: Como si de una orgía (cinematográfica) se tratara, la película nos presenta la emoción del amor, en relación con esta ciudad, a través de la mirada de 18 directores de distintas nacionalidades, dentro de los que resaltan Isabel Coixet, los magníficos Joel y Ethan Coen, Alfonso Cuarón y Gus Van Sant. ¿Es París la ciudad del amor, por antonomasia?

Año: 2006

Duración: 119 min.

País: Francia
Productora: Coproducción Francia-Liechtenstein-Suiza

Midnight in Paris: De la mano del melómano y obsesivo Woody Allen observaremos otra cara de la llamada “ciudad del amor” o “ciudad luz”, una más cercana a la bohemia literaria de principios del siglo XX, repleta de magia y ensoñación, sensaciones también asociadas al amor.

Año: 2011

Duración: 96 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Woody Allen

Productora: Coproducción Estados Unidos-España-Francia

La invitación es a que exploremos esos lugares comunes foráneos, para entender los propios, y de paso salir del confort de las narrativas convencionales, en las que a veces nos vemos sumidos.

Diana Carolina Paniagua Ramírez

Gestora de fomento de lectura y escritura

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