Unos pocos pasos me llevan a poder prestar Obra Negra de Gonzalo Arango, el libro que recopila toda la obra de “El profeta” antioqueño. Este hombre irreverente, cautivador, sagaz y deconstructor de un tiempo que solo miraba sobre su derecha, planteó de forma artística y casi mágica unas visiones sobre el arte, la literatura y la Colombia que le tocó padecer. 

Como vidente, nos describe sucesos, nos profetiza condenas, nos narra historias de una Colombia que pareciese haberse estancada en una burbuja temporal, que aún hoy – a más de cuarenta años de su muerte – nos presenta las mismas problemáticas que en su tiempo vivió aquel autor. 

Con casi una tos literaria, como lanzando palabras que lo atragantan, Arango nos lleva a su Medellín, a su amor y odio por ella, a sus recuerdos en ella, a su mirar desde las montañas que contempla un valle que se esconde entre industrias e iglesias. En verdad Medellín, a solas contigo es quizá uno de los ensayos más emotivos que podría leer alguien que hace parte de la tisis de esta ciudad innovadora que, desde Arango, ha agregado más y más fábricas a sí misma. 

La lectura de este texto nos lleva a imaginar un Arango perdido como artista en medio de una ciudad que luchaba por ser tecnológica, económica e industrial; nos lleva a pensarnos como sujetos que respiramos ese aire que, en aquel entonces, apenas comenzaba a oler a humo, a dejar de ser oxígeno para ser smog. Es casi una profecía de esta Medellín actual, de estos panoramas tan negros para nuestros pulmones. Sin embargo, como todos los que hacemos parte de este valle, nos narra ese amor que nos imprimen estas calles, estas comunas, estos espacios comunes en los que todos hemos visto a una ciudad crecer, sea o no para nuestro agrado. Arango ama a esta Medellín que nos contagia de contaminación y de amor, todo por igual; a esta Medellín que nos permite ser sujetos culturales y, a la vez, en ese extraño conjunto, ser seres industriales e industrializados. 

Una lectura para reflexionar cuando se mira, desde cualquier ladera, a una Medellín que hemos visto cambiar. Una lectura para humanizar y humanizarnos en medio de esta Medellín graciosa. Una lectura que hace parte de los libros que habitan en nuestras bibliotecas, esperando contagiar a alguien no de un virus, sino de un momento emotivo, de una medellinense reflexión.

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