El Proyecto

La Expedición 2018 nace de algunas inquietudes surgidas en la lectura de las relaciones que se establecen entre la biblioteca pública y sus grupos de usuarios; en procesos que implican ciertas preguntas por el desarrollo tecnológico: ¿Qué hacer? ¿Para qué? ¿Cómo hacerlo? ¿Con quiénes?

A partir de diálogos y reflexiones colectivas alrededor de estas inquietudes, se propuso entonces este proyecto como estrategia para realizar una lectura del territorio fundamentada en la memoria y la tecnología.

La propuesta consiste en promover un levantamiento, la activación de memorias colectivas alrededor de la cultura material; es decir, a través del rastreo y puesta en común de algunos fenómenos barriales de creación, adaptación y transformación de ciertos artefactos, así como los usos cotidianos que se le dan a los mismos.

Con esto buscamos abordar, intercambiar e incluso transformar imaginarios alrededor de la tecnología; promover el reconocimiento de saberes tecnológicos locales e intergeneracionales y construir un prototipo de laboratorio de experimentación tecnológica (en comunidad) para los contextos bibliotecarios; todo esto teniendo en cuenta las maneras según las cuales se hace uso de los recursos físicos y culturales locales para solucionar las problemáticas del día a día.

La Zona Noroccidental

Ubicada al Norte de Medellín, en el límite con el municipio de Bello y delimitada por la quebrada La Madera; con el Río Medellín al oriente, la quebrada La Iguaná al Sur y los corregimientos San Cristóbal y San Félix al Occidente, esta zona de la ciudad cobija las comunas 5 (Castilla) 6 (Doce de Octubre) y 7 (Robledo) cuyo número de habitantes suma un aproximado de 510.771 según cifras oficiales.

En este territorio confluyen personas procedentes de diversos lugares del departamento de Antioquia, así como del resto del país. Esto puede entenderse como el resultado de los desplazamientos ocasionados por las repetidas oleadas de violencia que han afectado al campo colombiano, así como la esperanza, la búsqueda colectiva por “un lugar mejor” o “más oportunidades” en otros contextos y en otros territorios.

Paradójicamente, gracias a esos ires y venires, esta zona se ha caracterizado por una alta presencia de grupos vecinales bien organizados, lugares en los que muchas personas han encontrado una manera de resolver las necesidades que les plantea el diario vivir.

Históricamente son bien conocidos los convites y su valor en la construcción de barrio, así como múltiples propuestas de organización social y comunitaria: bibliotecas, organizaciones sociales, madres comunitarias, Juntas de Acción Comunal, grupos de danza, música, teatro, cine, poesía y otros más que han apostado por la construcción de tejido social.

La confluencia de estos factores, a los que se suman también las carencias económicas, han transformado a sus habitantes en personas de inventiva. Hombres y mujeres que no solo se “la rebuscan” para conseguir el sustento, sino también para divertirse, para ocupar el tiempo libre y promover la creatividad de los más pequeños, logrando así compartir sus propios saberes con toda la comunidad. Fue allí donde se realizó este proyecto.

Los conceptos

  • Memoria

“La memoria no es solo la historia de barrio que acudiría por un lado a las fuentes orales y por otro, a los documentos que le permitan reconstruir el devenir de cierta comunidad en su territorio. La  memoria es también una lectura de cómo esa historia de barrio pervive en las prácticas, historias y lenguajes del presente de los habitantes: transmisión de saberes entre generaciones, el patrimonio, la creación artística y cultural, la tradición oral y los textos impresos, entre otros, las huellas en el territorio, hablan de las memorias y de los contextos y realidades que viven los pobladores” “Sin memoria no sabríamos qué hacer con los objetos” (Natalia Quiceno Toro, INER, U de A. Taller “Tejiendo memorias desde las bibliotecas populares y comunitarias” 2017).

  • Territorio

Podemos comprender mejor el territorio si lo miramos desde dos puntos de vista; por un lado, como el conjunto de las relaciones que constituyen el entramado social en un espacio local, geográficamente delimitado, y con diferencias específicas a nivel interno; por el otro, como el complejo de relaciones sociales que se establecen y se apropian con otras formas de organización territorial externas.

La materialización de estas relaciones se presenta en el territorio, lugar en el que se promueven diversas acciones políticas, sociales, económicas o culturales y que a su vez generan una condición de dominio y apropiación. En este sentido, el territorio se entiende como telón de fondo y conjunto de prácticas desarrolladas dentro de un contexto espacial.

Según Manuel Delgado, visto desde una perspectiva del espacio, el territorio puede entenderse también así: «Unida a la variable temporal, el espacio introduce toda una  problemática del movimiento. En efecto, la distancia que separa  entre sí cuerpos, objetos o áreas se supera mediante el movimiento. Esto nos remite a las modalidades sociales y culturales que todo desplazamiento en el espacio reviste: los recorridos, las trayectorias, los itinerarios y las redes que enervan el espacio convierten a este elemento de enorme plasticidad pero también en instrumentos de mediación entre grupos, individuos y topos diferentemente situados. Como lo afirma Francoise Paul-Levy, “es la lenta elaboración de las prácticas que acaba dando espacio a su contenido (1983)”»

  • Tecnología

Esta noción puede entenderse como el uso o el desarrollo de conocimientos para dar soluciones materiales a la función de un objeto; también como la manera de materializar y exteriorizar una información que configura la memoria de los seres humanos.

La tecnología implica transformaciones de lo material y al mismo tiempo la búsqueda de una función específica. Así, como tiene en cuenta la manera en la que se usa y es transformado el objeto o cosa, alude también a la cultura.

Yendo un poco más allá, tecnología y artefacto son conceptos estrechamente vinculados. Para explicar esto, citamos el texto Artefactos técnicos de Monterroza, incluido en nuestra bibliografía:

“Los artefactos técnicos son tanto objetos físicos como objetos sociales, no obstante, el aspecto social, en comparación con su naturaleza física, es el aspecto quizá menos analizado por la filosofía de la tecnología, pasando por alto que la creación de nuevos artefactos implica también la creación de nuevas prácticas sociales mediante la introducción de maneras de uso y apropiación de las nuevas tecnologías. Los artefactos técnicos tienen dos características que los hacen específicos: un uso útil y un estatus social. El uso útil parte de las propiedades físicas y de unas funcionalidades que al ser manipuladas pretender satisfacer ciertas necesidades de sus usuarios. Pero estas propiedades y funciones solo existen en un contexto social y cultural dado. En otras palabras, los artefactos no solo tienen un uso propio, derivado de sus propiedades físicas, sino que estos usos dependen de circunstancias creadas por estructuras sociales y usuarios: los artefactos técnicos son tanto objetos físicos como sociales o culturales”

  • Desobediencia tecnológica

Este concepto está estrechamente ligado a la historia cubana y en especial a los resultados de la Comisión Organizadora Nacional del Movimiento de Innovadores e Inventores, creada en 1964, así como de la posterior Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, cuyo objetivo fue encontrar soluciones al deterioro de la industria y la salida masiva de obreros y personas calificadas en temas de tecnología, quienes se llevaban el conocimiento o el saber de sus oficios.

Todo esto hace referencia al proceso llevado a cabo por las personas que pertenecieron a esta asociación, quienes comenzaron copiando piezas de maquinaria para reparar aquellas que se usaban en la industria y en la revolución. Más tarde pasarían a inventar, transformar, alterar funciones, usos y apariencias de todo tipo de objetos. En este sentido, alude también a la transferencia de recursos materiales, técnicos e ideas que estos obreros ejecutaban entre la fábrica, la casa y sus vecindades.

 

 

El Semillero de Investigación Bibliotecas zona 2

Campo Elías Roldán. Ingeniero mecánico, director de la Sociedad Julio Garavito para el estudio de la astronomía, integrante del grupo de amigos del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Doce de Octubre.

Juan Carlos Isaza. Integrante del grupo de amigos del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Doce de Octubre.

Lorena Cuadros. Secretaria, integrante del grupo de amigos del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Santander.

Gladys López. Bibliotecaria de la Biblioteca Popular Tejelo y habitante del barrio Tejelo

Clara Mejía. Antropóloga, bibliotecaria y tallerista, excoordinadora del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Belén.

Gabriel Londoño. Magister en educación y desarrollo humano, Gestor coordinador del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana y habitante del municipio de Itagüí.

Yaned Gallego. Bibliotecóloga, Gestora coordinadora del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Belén.

Manuela Saldarriaga. Profesional en filosofía y letras, Gestora social y cultural del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana y habitante del barrio La Candelaria.

Andrés Cataño. Diseñador Industrial, Mediador de cultura digital del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Boston.

Juan David Montoya. Ingeniero de procesos, Mediador de cultura digital del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla, La Quintana y habitante del barrio Buenos Aires.

Lizet Macías Arce. Historiadora, Gestora social y cultural del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre y habitante del barrio Tricentenario.

Bibliografía

  • Leroi-Gourhan, Andre. El gesto y la palabra. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1971.
  • Monterroza Ríos, Álvaro. Artefactos técnicos. Un punto de vista filosófico. Medellín, Instituto Tecnológico Metropolitano, 2011.
  • García Ferrero, Jordi. Caminar. Experiencias y prácticas formativas. Barcelona, Editorial UOC, 2014.
  • Canales Cerón, Manuel. Metodologías de investigación social. Santiago de Chile, LOM Ediciones, 2006.
  • “Desobediencia tecnológica: de la revolución al revolico” en; Worker, build your onwn machinery. Obrero, construye tu propia maquinaria, marzo 30 de 2016. Ver en el siguiente enlace:  http://www.technologicaldisobedience.com/es/category/notes/
  • Plan de Desarrollo Local / Comuna 5 Castilla. Alcaldía de Medellín, Departamento Administrativo de Planeación, 2015.
  • Plan Estratégico Comuna 6 Doce de Octubre 2017 – 2027 ¡Vivir bien! Alcaldía de Medellín, Departamento Administrativo de Planeación, Institución Universitaria ESUMER, 2017.
  • Plan de Desarrollo Local / Comuna 7 Robledo. Alcaldía de Medellín, Departamento Administrativo de Planeación, 2015.

Créditos

Biblioteca Popular Tejelo

Biblioteca Escolar Institución Educativa Jorge Eliécer Gaitán

Biblioteca Escolar Institución Educativa Juvenil Nuevo Futuro

Parque Biblioteca Gabriel García Márquez Doce de Octubre

Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla La Quintana

Semillero de Investigación Biblioteca zona dos

Pablo Pérez – Altais

Bifrontal – Creemos en el asombro

 

 

Proyecto ganador de la Beca para el desarrollo y divulgación de contenidos culturales en bibliotecas públicas del Programa Nacional de Estímulos, Ministerio de Cultura.

Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín

El Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín es un proyecto bibliotecario que se extiende a lo largo de la ciudad y sus corregimientos, llevando a la ciudadanía una oferta de programas alrededor del libre acceso a la información y las TIC, así como la lectura, la escritura, el disfrute de la cultura, la memoria y el reconocimiento de los territorios, y propiciando también una participación activa de las comunidades donde se generan diálogos, saberes, convergencias y divergencias que hacen de éste un proyecto vivo y en continuo redescubrimiento.

Además de sus programas regulares, el Sistema de Bibliotecas Públicas viene apostando desde hace varios años por metodologías de experimentación y cocreación tales como el proyecto Bibliolabs: territorios en código abierto y colaborativo.

En este proyecto los usuarios juegan un rol activo en la generación colectiva de conocimiento a través de la experimentación con la tecnología, el juego, el ensayo y error, así como la puesta en común de sus realidades, generando así nuevas maneras de aprender y de dar solución a los problemas de la vida cotidiana.

En esta apuesta por la experimentación y la cocreación comprendemos que la tecnología va más allá del ámbito de las TIC, y por esa razón buscamos vincularla con la memoria, ya que la indagación por los saberes y prácticas que perviven en las comunidades, así como los objetos que hacen parte de su cultura material y la forma como se transfieren esos conocimientos de generación en generación, son los interrogantes que han dado vida al proyecto “La Expedición 2018: memorias de la cultura tecnológica local en la zona noroccidental de Medellín”.

Yaned Andrea Gallego (Gestora coordinadora Parque Biblioteca Gabriel García Márquez Doce de Octubre – Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín)

 

Ministerio de Cultura y Biblioteca Nacional de Colombia

El proyecto “La Expedición 2018: memorias de la cultura tecnológica local en la zona noroccidental de Medellín” presentado por el grupo constituido como “Semillero de Investigación Bibliotecas zona 2” fue elegido como uno de los 4 proyectos ganadores de la Beca para el desarrollo y divulgación contenidos culturales locales en bibliotecas públicas del Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura, de entre los 86 proyectos que se recibieron a nivel nacional.

Tratándose de una propuesta orientada a la activación de memorias colectivas alrededor de la cultura material existente en el territorio, a través de la identificación de fenómenos barriales que propician la creación, adaptación y transformación de artefactos de uso cotidiano por parte de habitantes de la zona noroccidental de Medellín, el trabajo que se adelantó por un lapso de tiempo de 5 meses, permitió que el equipo del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla La Quintana y el Parque Biblioteca Gabriel García Márquez Doce de Octubre, hiciera partícipes a niños, jóvenes y adultos en un proceso de exploración del territorio desde una perspectiva sensorial que hizo posible establecer vínculos con realidades y necesidades locales, resaltando el ingenio característico de los habitantes de la zona.

Cabe destacar cómo durante el proceso de investigación y creación de los contenidos culturales locales, desde la biblioteca pública se propició el empoderamiento de los participantes al invitarlos a ser protagonistas en el proceso de apropiación de su territorio, dejando constancia de ello en un conjunto de contenidos que podrán ser consultados de manera libre en las bibliotecas públicas que lideraron el proceso y en la Biblioteca Nacional de Colombia. Razón por la que consideramos que se cumple con el objeto planteado en la Beca.

Juan Alberto Riveros Guerrero (Contratista de la Biblioteca Nacional de Colombia, encargado del acompañamiento a la Beca para el desarrollo y divulgación de contenidos culturales locales en bibliotecas públicas)

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Metodologías para fortalecer los laboratorios de experimentación tecnológica en comunidad para los contextos bibliotecarios

 

Un prototipo

“Los enfoques bajo los cuales se ha ido iluminando la innovación tecnológica en nuestro país no siempre fueron los más acertados por cuanto no se considera el contexto sociocultural de las comunidades y menos sus conocimientos y tecnologías, que históricamente han desarrollado procesos de experimentación e innovación tecnológica local”.

“Innovación tecnológica a partir del diálogo de saberes: Pautas metodológicas y experiencias”

AGRUCO Agroecología Universidad Cochabamba

 

A la hora de diseñar “Expedición 2018: Memoria de la cultura tecnológica local en la zona noroccidental de Medellín”, se involucran los intereses de todos los participantes, tanto de los institucionales como de los particulares, así como de los contratistas, amigos y aliados de la biblioteca. Esto es clave en el diseño metodológico, pues no creemos en prácticas ni en investigaciones aisladas de los intereses humanos u objetivadas hasta la asepsia social. Por el contrario, nuestra línea metodológica marca un esfuerzo por poner en diálogo el interés en la ciencia y la tecnología; la memoria social y el amor bibliotecario a la información local y a nuestro territorio, todos intereses personales presentes en cada uno de los participantes.

Así pues aparece la pregunta por lo territorial como espacio vivido y lugar donde se concreta la tensión dada entre lo universal y lo particular, pero sobre todo la tensión entre lo local y lo global dentro de una lectura política, económica y estética. El interés se centra en el espacio y el territorio desde la perspectiva de la construcción social del mismo y como lugar configurativo de procesos, signos donde confluyen sentidos, saberes y prácticas localizadas.   

La inquietud por el territorio deviene memoria; este núcleo de interés busca sacarnos del espacio nostálgico del recuerdo y llevarnos hasta la construcción de la pregunta por una memoria en la cual emergen relatos de una “desobediencia tecnológica”, con apuestas por la apropiación y la transformación tecnológica como resistencia a las apropiaciones imperantes del consumismo pasivo del “úselo y tírelo”. Acudimos pues a una memoria sensible que nos trae el recuerdo de la tecnología como rasgo de humanidad.    

Manifestamos también un interés sociocrítico que nos permita resignificar las relaciones, estéticas y prácticas en torno al mundo tecnológico tal y como se presentan en la vida cotidiana de la casa, el taller y el barrio.

Metodológicamente, el desarrollo del proyecto está articulado desde las expediciones como estrategia de investigación experiencial; su implementación como método de investigación se sustenta en una larga tradición filosófica y educativa que articula en sus recorridos el caminar y el pensar, desde los peripatéticos griegos hasta las propuestas pedagógicas contemporáneas del caminar como práctica heteroeducativa, pasando igualmente por el flâneur de Baudelaire, hasta la pedagogía urbana y la internacional situacionista (con Guy Debord) donde la deriva cobra importancia como una técnica a modo de paso, lo cual nos lleva a una inmersión en diversos ambientes, constituyendo así una experiencia lúdica, constructiva, crítica y estética, lo cual la diferencia profundamente del simple paseo recreativo del turismo clásico.      

Estas derivas se compaginan con la mirada general de la misma metodología; en ese sentido, si bien el proyecto es enunciado y ordenado por etapas tanto a nivel conceptual como administrativo, en la práctica, la ruta del proyecto sigue las errancias propias de una deriva, lo que significa entonces que siempre está en camino, así como sus participantes, partiendo de la posibilidad de integrar vivencias, experiencias y prácticas para tantear, equivocarse y rectificar.

Teniendo en cuenta lo anterior, las diversas etapas se superponen unas con otras, recorriendo desechos y caminos alternos; las estrategias se mezclan, cambian de orden, se incluyen otras que no se habían contemplado y desaparecen algunas que habían sido imaginadas, pero siempre permitiéndonos un asombro por lo hallado en el territorio recorrido y el rememorado.

Las etapas en las cuales se estructura el proyecto serán descritas rápidamente, de manera informativa, para profundizar luego en las estrategias del desarrollo metodológico.

 

Etapas

 

  1. Diagnóstico y preliminares

 

  • Recorridos diagnósticos

Se conformó un equipo base de investigación del que hicimos parte varios bibliotecarios adscritos al Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. Entre ellos, coordinadores, gestores sociales y culturales y mediadores de cultura digital.

También hicieron parte de este equipo base otros de los integrantes del grupo conformado para la presentación del proyecto, quienes son visitantes asiduos de estas bibliotecas y personas interesadas por participar en procesos de investigación.

Este equipo base realizó recorridos previos por algunos trayectos cercanos a las áreas de influencia de bibliotecas populares y comunitarias, así como de bibliotecas escolares con las cuales se tenían alianzas previas, con la intención de realizar ejercicios diagnósticos para entender con mayor claridad la intencionalidad y las posibilidades del proyecto, sobre todo al extender la invitación a los aliados, quienes finalmente fueron definidos también en relación con las posibilidades de cada territorio.

 

  • Encuadre con los aliados del proyecto

 

  • Socialización de la propuesta: Una vez ajustada la propuesta en relación con los hallazgos hechos en los recorridos previos, se invitó a 2 bibliotecarios escolares y 2 bibliotecarios comunitarios para conocer la propuesta y sumarse a ella.

 

La intención fue conformar por lo menos un grupo según cada tipología de biblioteca, y de acuerdo con las posibilidades de mediación de cada uno (esto se exploró desde antes de iniciar el proyecto). La propuesta fue establecer relaciones entre esta investigación y otras actividades o procesos que se estuvieran desarrollando con las comunidades involucradas dentro de estos contextos bibliotecarios.

 

  • Talleres internos: Aquí se llevaron a cabo diálogos sobre tecnología, territorio, desobediencia tecnológica y memoria. Al equipo base de investigación se le sumaron mediadores de las demás tipologías de bibliotecas (bibliotecarios escolares y populares, así como amigos de las bibliotecas).

 

  • La intención durante esta etapa fue realizar una serie de talleres y ejercicios que nos permitieran dialogar y lograr acuerdos conceptuales sobre lo que comprendimos, a partir de ese momento y con miras al desarrollo de esta investigación específica, por tecnología, territorio, desobediencia tecnológica y memoria.
  • Para llegar a estos consensos conceptuales realizamos ejercicios dialógicos y prácticos, esenciales para consolidar el equipo de mediadores y terminar así de ajustar la ruta y las herramientas metodológicas. Lo hicimos también para iniciar el ejercicio de sistematización del proyecto, llevado a cabo por este grupo de mediadores, teniendo en cuenta también las experiencias y contenidos construidos por los demás participantes del proceso.
  • Revisión y ajustes metodológicos y de herramientas: Una vez implementados los ejercicios con el equipo de mediadores, procedimos a revisar las herramientas de recolección de información y de apoyo para la sistematización. Estas fueron usadas en la etapa de implementación metodológica e incluían guías para desarrollar en los talleres, bitácoras y modelos de observación para los recorridos, diarios de campo, guías de entrevistas, entre otras.
  • Estas herramientas fueron sometidas a varios ajustes durante todo el proceso según las experiencias y observaciones de los participantes. Cada grupo definió la manera para realizar la implementación metodológica y los ajustes requeridos de acuerdo con las especificidades de cada contexto bibliotecario. Por ejemplo: se hace un recorrido previo, luego un taller y finalmente unas entrevistas; o se invierten los pasos, se integra alguno nuevo o se transforman definitivamente.

 

  • Esto es una parte importante en la construcción metodológica, sobre todo si se tiene en cuenta que las guías y reflexiones que se espera construir siempre deben dar a entender que todo proceso o apuesta metodológica puede transformarse de acuerdo con las necesidades específicas de cada contexto.

 

  1. Desarrollo metodológico

  1. Las herramientas: Se incluyen ejercicios de registro gráfico y diarios de campo.
  2. Talleres.
  3. Expediciones.
  4. Entrevistas.
  5. Recorridos individuales.

 

Estas son las estrategias básicas del proceso que permitieron tanto la construcción de la experiencia investigativa como el levantamiento de información. Estas serán explicadas en el apartado de estrategias metodológicas.

 

  1. Construcción de contenidos

  • Sistematización de la información: El ejercicio de sistematización propuesto comenzó en las etapas previas, ya que esto sugirió entonces realizar también una memoria metodológica y una construcción cooperativa de conocimientos en la que aparecieran las voces de todos los participantes, de manera que el resultado final permitiera así la correlación de los saberes y sentires del grupo alrededor de la tecnología y la memoria, planteada de manera sencilla para la transferencia de los aprendizajes.

Esto requirió del diseño previo de las herramientas y también de la creación de archivos compartidos entre los integrantes del grupo base.

En esta etapa se concretaron los contenidos que se debían construir a partir de la información recolectada, tanto alrededor de los objetos (la memoria tecnológica) como del desarrollo metodológico.

Para esto se definieron dentro del equipo base los integrantes responsables de hacer seguimiento y acompañar la finalización de los contenidos, teniendo en cuenta los siguientes ejes relevantes en la definición de formatos y otras características: ejercicios de mapeo colectivo, memoria metodológica, contenidos radiales y resultados de la investigación alrededor de los objetos (gráficos, descriptivos y de memoria).

No obstante, todo el proceso se realizó a través del trabajo en equipo, por lo que siempre se presentaron espacios y momentos para generar diálogos sobre los avances.

  • Encuentros para revisión de información recopilada: A partir de la ejecución de las expediciones, el grupo base comenzó a reunirse para revisar avances en la recopilación de información. Esto con el fin de seleccionar y analizar lo más relevante en términos de los ejes planteados anteriormente: cartografías, audios, metodologías y resultados.
  • Al tiempo logramos avanzar en la definición de criterios de redacción, así como formatos y plataformas finales para estos contenidos.
  • Redacción de textos: A partir de algunos ejercicios de escritura buscamos que los participantes privilegiaran, definieran y nombraran los elementos centrales, así como los hallazgos y conceptos que dieron cuerpo al texto final.
  • Revisión colectiva de textos: Luego de la redacción de contenidos, los textos fueron validados con el grupo de participantes.
  • Ediciones: El equipo base de investigación fue dividido en varios grupos para acompañar así la construcción de contenidos. Un grupo para cartografías, otro para metodología, otro para resultados de la investigación y otro para contenidos radiales.
  • Este momento incluyó el diseño y la diagramación de textos, así como la edición de audios y contenidos gráficos de acuerdo con los diferentes formatos propuestos: cápsulas radiales, plegables, cartografías, librillos digitales y DVD.

 

  1. Socialización de resultados

Se realizaron 3 encuentros para la socialización de los resultados como estrategia de retorno o devolución y agradecimiento a los participantes: bibliotecarios escolares, populares y comunitarios, públicos, estudiantes, usuarios y amigos de las bibliotecas.

 

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Estrategias metodológicas

 

Por estrategias entendemos el grupo de actividades y de herramientas diseñadas y aplicadas durante la investigación; su propósito fue facilitar la recolección de la información y el cumplimiento de los objetivos propuestos. Se describen a continuación:

 

1- Las herramientas

Conjunto de formatos elaborados en el transcurso del proyecto como instrumentos para la recolección y clasificación de la información obtenida durante las diferentes actividades y con diversos públicos. Son los siguientes:

  • Interpelación de artefactos: Diseñado para profundizar tanto en la memoria del artefacto como en su procedencia, usos, transformaciones, posibilidades de reemplazo, singularidades y significados.
  • Guía de observación en recorridos: Propuesta como herramienta para tomar notas sobre los artefactos encontrados en el camino recorrido entre un lugar y otro, ya fuera entre la casa, la escuela y la biblioteca o viceversa.
  • Se trató sobre todo de una invitación para tomar notas de nombres, componentes, formas, funciones, sensaciones, materiales, dirección y ubicación dentro del territorio..
  • Registros cartográficos: Propuestos como herramientas para ubicar in situ el lugar de hallazgo del artefacto. Consisten en representaciones cartográficas de la Zona Noroccidental de Medellín, con puntos referenciales para la ubicación del expedicionario dentro del territorio.
  • Fichas técnicas: Se trata de las herramientas que recogen las categorías básicas de cada artefacto y acompañan sus ilustraciones. En estas se detallaron descripciones estructurales, funcionales y comunicativas; así como el método de construcción y los materiales empleados. También se incluyeron otros datos relevantes como el nombre del artefacto, el nombre del creador o poseedor, así como su ocupación y lugar de residencia.
  • Diarios de campo: Herramienta fundamental para cada expedicionario. Fue concebida como un registro de experiencias, circunstancias, personajes, sucesos e impresiones propias durante los recorridos y el proceso de investigación. Vale anotar que se trató de una herramienta de registro libre.
  • Registros gráficos: Más que una herramienta, se trató sobre todo de una actividad vinculada con las demás herramientas.
  • Estos registros se desarrollaron a lo largo de los talleres, recorridos y demás ejercicios propuestos para implementar dentro del territorio, y hacen referencia a fotografías de los objetos, dibujos o esquemas; así como a ejercicios de mapeo colectivo, elaboración de bitácoras o diarios de campo.
  • Canvas de tecnología: Este instrumento fue utilizado para indagar por el concepto de tecnología a partir de las siguientes preguntas: ¿Con qué la asocio? ¿Para qué la necesito? ¿Cuándo la dejo de usar? ¿Le doy nuevos usos? ¿Cómo me afecta? y ¿Cómo se refleja el concepto en el laboratorio de experimentación tecnológica?

 

  • Canvas de memoria: Este instrumento fue utilizado para indagar por el concepto de tecnología empleando preguntas tales como: ¿Qué es? ¿Con quién se hace? ¿Cuál es el enfoque? ¿Cómo lo proyecta? ¿Con qué la hace? ¿Cómo afecta? ¿Cómo se haría? y ¿Cómo se refleja el concepto en el laboratorio de experimentación tecnológica?
  • Preguntas por el territorio: Este formato fue utilizado para proponer las siguientes preguntas: ¿Cuándo sientes que perteneces a un territorio? ¿Qué compone el territorio en tu vida? ¿En tu territorio has encontrado algún artefacto tecnológico que te haya sorprendido? ¿Qué te gusta de tu territorio cuando lo recorres?
  • De igual manera se utilizó como una forma de indagar por la relación entre la palabra territorio con las palabras memoria, tecnología y creación (según el orden de importancia).

 

  • Talleres

El taller, como técnica grupal basada en la interactividad, busca propiciar diálogos como una forma de construir conocimientos a partir de la instalación de inquietudes, generación de preguntas, argumentos y análisis; es un espacio que recurre a la memoria individual para que los participantes aporten de acuerdo a su experiencia y capacidad.

En este tipo de encuentro el tallerista debe ser totalmente consciente de su rol, actuando como mediador que sabe escuchar y no como un experto que impone sus enfoques; debe ser un mediador que respete y valore la sabiduría local y los saberes de hombres y mujeres, que promueva la complementariedad entre las sabidurías locales y los conocimientos científicos, y sobre todo, la concertación, el diálogo y el respeto mutuo.

Los talleres no son herramientas genéricas que se desarrollan bajo un formato único, indiferentes a la diversidad de públicos y contextos; por esto, cada uno de los talleres que realizamos tuvo como eje temático un contenido distinto (ver talleres en digital) así como una estructura diferencial. Sin embargo, es posible delimitar algunos elementos comunes:

  1. a) Una parte introductoria y motivacional donde se recogen las recomendaciones de todos los participantes, y al mismo tiempo se establece la finalidad del taller y el papel de cada uno durante el ejercicio. Este es un momento muy importante, pues de él depende en gran medida el nivel y la calidad participativa de los asistentes.
  2. b) Como buenos promotores de lectura, iniciamos siempre con la lectura de algún texto para introducir y predisponer al tema, brindando así la posibilidad de que se discuta y comunique lo generado por dicha lectura.

 

  1. c) Luego planteamos una acción que puede ser realizada de manera individual o a través de subgrupos. Estas acciones buscan motivar la construcción de textos, dibujos o cualquier narrativa; una representación de la realidad o ejercicios de memoria como maneras de recuperar algún saber, o incluso alguna emoción relacionada con el tema del taller.
  2. d) Posteriormente se genera un espacio para que los participantes expresen, reflexionen o interroguen frente a lo ocurrido en el momento anterior.
  3. e) Como conclusión, el taller finaliza con una pregunta sobre los aprendizajes, sensaciones y demás aportes que, con carácter evaluativo, expresen todos los participantes, incluyendo al mediador.

 

Es muy importante no olvidar asuntos logísticos como las herramientas que serán usadas para recoger la información aportada en los talleres. Es preciso organizar los materiales y el espacio con anterioridad y contar con un auxiliar encargado de recoger la información que no queda registrada, donde se incluyen  expresiones, palabras o frases sueltas.

Durante todo el proceso realizamos varios talleres sobre el diario de campo (la observación con todos los sentidos); o bien frente a la interpelación de un artefacto, la creación de bestiarios tecnológicos, líneas del tiempo o ejercicios de mapeo colectivo.

 

  1. Expediciones

Expedición: (del latín expeditio, 3. acep. acción de dar curso a una causa) excursión colectiva a un lugar con un fin deportivo, artístico o científico.

 

A diferencia de la vacuidad de las expediciones televisivas, las nuestras se fundan en las empresas de exploración científicas y geográficas, como la expedición corográfica, botánica y otras empresas geográficas que permitieron la posibilidad de asombrarnos frente al otro; ese otro de prácticas y formas diversas, fundamentales como motor del asombro y la construcción de conocimiento.

Técnicamente, las expediciones suceden como recorridos territoriales; estos, como metodología investigativa, entrañan una pedagogía educativa que posibilita desmontar prácticas bibliotecarias que han sido importadas del universo escolar; dicotomías tales como práctica y teoría, vida cotidiana y escuela, pensamiento y acción se disuelven al caminar, ya que este ejercicio implica la dimensión corporal como posibilidad formativa. Así, el pensamiento se desescolariza y nos entrega al mismo tiempo la posibilidad de conocer y entender el territorio a través de la experiencia misma.

La propuesta metodológica de nuestro proyecto se fundamenta en los recorridos territoriales; una apuesta educativa vivencial que nos permitió transformar imaginarios y prácticas propias de los contextos bibliotecarios, lo que nos llevó a comprender, por ejemplo, que las bibliotecas y sus posibilidades no se limitan a la infraestructura física.      

 

Las rutas fueron propuestas a partir de los ejercicios previos de mapeo e identificación de personajes y espacios desencadenantes, y fueron las guías para las expediciones en los hogares y en los recorridos territoriales que pudieran llevar a la identificación de artefactos y saberes locales sobre estos.

La realización de expediciones en el hogar, espacio cercano y conocido por cada uno, pretendía propiciar la identificación de artefactos de uso cotidiano así como la reflexión sobre la relación entre las personas y la tecnología, y al mismo tiempo el estrecho vínculo entre la tecnología y la memoria.

Los recorridos por el territorio ampliaron nuestra perspectiva y nos permitieron realizar un trabajo de intercambio, no sólo entre los participantes del proyecto, sino también entre varias generaciones que encontramos a lo largo de nuestra búsqueda.

En cada ruta, tanto en el hogar como en los espacios abiertos, llevamos con nosotros las herramientas de observación propuestas: la bitácora o el diario de campo, las guías de observación, cámaras fotográficas, grabadoras de audio, entre otras.

La organización logística de los recorridos fue clave para concretar este tipo de metodología. Aquí podrán encontrar algunos tips para su realización.

 

  1. Entrevistas

 

La entrevista se define como una conversación propuesta con un fin determinado, distinto al simple hecho de conversar; es un instrumento técnico que adopta la forma de un diálogo coloquial, cuya flexibilidad y dinamismo permite recabar datos, elaborar y reelaborar preguntas, así como profundizar en los análisis e interpretaciones de sus contenidos.

En comparación con otra herramienta como el cuestionario, la entrevista se destaca porque hace posible que se aclaren dudas durante el proceso de registro, asegurando así respuestas más útiles y claras, y al mismo tiempo, regresar sobre temas ya abordados. Para la propuesta de La Expedición, significó el complemento de otras estrategias ya mencionadas, con la ventaja de permitir muchos más detalles a la hora de tomar registros.

 

La entrevista tiene las siguientes características:

  • Obtiene información relacionada con un tema determinado.
  • Recaba información precisa.
  • Indaga por los significados específicos que los informantes atribuyen a los temas en cuestión.
  • Exige al entrevistador una actitud activa durante el desarrollo de la entrevista.
  • Permite que el entrevistador sea también un intérprete,  y por ende, genera una comprensión profunda del discurso del entrevistado.

 

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Algunos tips

  1. Flexibilidad y dinamismo

Tanto para las herramientas de recolección de información como para la realización de rutas en territorio, entrevistas y talleres, es importante permitir que quienes participan alimenten las propuestas. Por eso, es necesario mantenerse atentos y tomar nota de las observaciones que ellos hacen, así como estar dispuesto a aplicar cambios sobre la marcha, pues algunas veces la respuesta de los públicos lo exige.

Siempre es recomendable tener cierta capacidad de improvisación.

 

  1. Conocer los públicos

Sabemos que los usuarios de nuestras bibliotecas son diversos: culturas, edades, géneros, ocupaciones, niveles educativos, habilidades, saberes e intereses revelan una profunda multiplicidad. En este sentido, es importante saber a qué públicos nos vamos a dirigir, no solo para que las estrategias funcionen lo mejor posible, sino también para establecer relaciones de respeto y confianza con ellos.

 

  1. Pedagogía

El saber pedagógico es fundamental en la mediación que realizamos con las personas y los grupos humanos con los que trabajamos. Básicamente, consiste en saber qué hacemos, cuándo lo hacemos, cómo lo hacemos, por qué y para qué.

Tener claro todo esto permite construir una intencionalidad conjunta con los participantes, y al mismo tiempo, le permite al mediador mantener claridad sobre su rol ante el grupo y frente al proceso.

 

  1. En campo

Caminar es una invitación a tener los sentidos abiertos, dejarse seducir por el paisaje y los elementos de lo urbano y lo rural. Así pueden tomarse datos para el diálogo y la reflexión y al mismo tiempo actualizar información que se tenía sobre un lugar. Es la base para el uso de las herramientas, para escribir sobre la experiencia, personajes, situaciones, objetos y demás.

Cuando se camina en grupo es importante que los caminantes permanezcan cerca, y al mismo tiempo que tengan claras las rutas, las paradas y los lugares de encuentro.

Los encargados de la expedición deben tener los datos de contacto de los participantes, como número de celular. Esto mejora la comunicación y facilita la reacción ante cualquier novedad.

 

  1. Sistematización

Hay varios aspectos importantes al momento de organizar o clasificar la información que se recoge en una investigación, estos atraviesan todo el desarrollo de la misma:

  • Al inicio, implica el establecimiento de unas categorías de recolección de información, las cuales deben dar cuenta de las temáticas y los objetivos de la investigación.
  • En el proceso, las mismas categorías permiten la selección de las herramientas o formatos a diseñar, utilizar y modificar.
  • Para la creación, es necesario tener claros los temas, categorías, objetivos, así como los formatos de contenido. Esto permite jugar con el tratamiento de la información, así como con la manera de entregarla.

Metodologías para fortalecer los laboratorios de experimentación tecnológica en comunidad para los contextos bibliotecarios

 Hallazgos

En el apartado del prototipo dimos cuenta de la estrategia investigativa en la cual se reunieron las herramientas metodológicas, consideradas necesarias, para la creación colaborativa de un laboratorio de experimentación tecnológica en bibliotecas públicas. En este, presentamos los hallazgos de la aplicación de cada metodología desde la mirada de los diferentes públicos que participaron de las actividades, así como desde el diálogo con los talleristas y sus apreciaciones frente a lo sucedido durante la investigación.

Al conversar sobre estos hallazgos nos dimos cuenta de que la mejor manera de presentarlos consistía en reproducir la forma en la que está planteado el proyecto, es decir, a partir de sus etapas e incluyendo además lo realizado en cada una; a la manera de un paralelo que pudiera establecerse entre ambos contenidos y compartiendo para todos el detrás de escena, es decir, aquello que hay de vivencial en proyectos de esta naturaleza.

Dejamos entonces algunas reflexiones, así como la invitación a aplicar la estrategia, quitarle, ponerle, modificarla, o en cualquier caso activarla, dejándola siempre abierta al diálogo tanto con sus realizadores como con sus participantes.

Etapa 1: Diagnóstico y preliminares

 

  • Recorrido en el barrio Moravia

El recorrido previo por Moravia tuvo por objeto poner a prueba algunas herramientas y formatos, así como los recorridos mismos. Al realizarlo comprendimos la necesidad de crear un protocolo, es decir, unas recomendaciones mínimas para su desarrollo, ya que durante el trayecto nos vimos afectados físicamente por la oleada de calor.

Moravia es una zona formada alrededor de un antiguo vertedero de basuras. Sin embargo, actualmente es un lugar rico en intervenciones urbanas, entre las que se cuentan varias propuestas estéticas y tecnológicas, y donde se puede observar también una mezcla de poblaciones afrodescendientes así como propiamente paisas; muchos de ellos llegaron al sector como consecuencia de algún tipo de desplazamiento violento.

Este contexto nos permitió valorar mejor las herramientas y proponer la construcción de bitácoras que fueran más allá de los formatos y las fichas técnicas; igualmente, nos ayudó a poner en cuestión temas tan relevantes como la infraestructura urbana, un asunto importante si se quiere comprender el uso y las modificaciones que los ciudadanos hacen de un espacio, así como sus implicaciones sobre la memoria. Es decir, lugares donde se concretan costumbres y modos de apropiación social del entorno para dar solución técnica a ciertos problemas territoriales: la tenencia del territorio mismo o la gobernanza y los modos oficiales de ocupar el espacio, versus la necesidad de habitarlo y rentabilizarlo por parte de la ciudadanía para garantizar  su sobrevivencia.

Luego de conversar con muchos vendedores ambulantes, y al preguntarles tanto por sus carretillas “engalladas” como por su construcción, nos informaron que no son ellos quienes las fabrican, sino que existen en el barrio algunas personas dedicadas exclusivamente a su construcción; ellos solamente las “engallan” o las embellecen, apropiándose de ellas como si se tratara de un territorio que se marca estéticamente para uso propio o para ser “lucido” ante los demás. Mostraban con tanto orgullo su trabajo, que toda la situación nos llevó a pensar en la necesidad de recoger estos testimonios mediante algún modelo de entrevista.

Este descubrimiento nos alertó sobre algo que no habíamos considerado antes: muchos de los artefactos encontrados no serían necesariamente construcciones o invenciones de sus poseedores; algunos podrían ser comprados, encontrados o simplemente heredados. Por supuesto, sería necesario rastrear hasta encontrar su constructores, lo que nos abría un margen de análisis que hasta ese momento no sabíamos si podríamos asumir en el desarrollo del proyecto.

Finalizando el recorrido, en uno de los trayectos de regreso, nos encontramos con un artefacto que nos llenó el corazón; se trataba de una venta de comidas, cocinadas por una anciana de origen chocoano. La estructura era un fogón ambulante que podía desplazarse a lo largo del bulevar y solo consistía en el desecho de un coche para bebés, lo que le permitía ser empujado y desplazado. Toda la estructura se encontraba atravesada diagonalmente por la parrilla trasera de una nevera, lo cual servía igualmente para soportar su propio peso; sobre la misma se apoyaba una lata que contenía, posiblemente, aceite de cocina; esta tenía una perforación en la base por la cual se introducía combustible, carbón y madera; sobre una perforación superior se apoyaba otra reja metálica (probablemente recogida de alguna demolición) que servía como parrilla, y que se unía a la base por medio de unas cuerdas de tela flexible, como un dragón coronado de mazorcas y carnes en chuzo. Nuestro Frankenstein medellinense.

 

  • Diálogo con aliados (incluye la socialización de la propuesta)

 

Para el diálogo con los aliados fue necesario replantear las fechas de encuentro, ya que en dos ocasiones no fue posible coordinar con todos los participantes. Organizar los  cronogramas es un tema complejo, pero uno debe ser consciente que el trabajo colectivo y horizontal atraviesa por estas situaciones.

 

Nuestros encuentros se iniciaron con la lectura del relato “Las preocupaciones de un padre de familia”, de Franz Kafka, como un manera de activar el asombro ante los artefactos. Luego de conversar sobre el texto, pasamos al ejercicio “Línea del tiempo”. Este consistía en preguntar por los abuelos o por algún otro ser querido, para luego solicitar que fuera asociado con un objeto que pudiera caracterizar a la persona elegida; en un segundo momento cada participante habló sobre sus recuerdos y asociaciones. De esta forma fueron emergiendo máquinas de moler, abuelas querendonas, gabardinas viejas, sombreros, frenos de caballo, abuelos, tíos, primos, amigos de infancia, así como prácticas y oficios ya olvidados, que de alguna forma fueron la razón y la motivación para que los participantes escogieran sus oficios y gustos de vida.

 

En este tipo de talleres emergieron también sentimientos fuertes que conmocionaron a algunos participantes, llevándolos al silencio o al llanto. En estos casos asumimos una actitud respetuosa, permitiendo que el participante recuperara la calma, brindándole apoyo y permitiéndole decidir si quería continuar con el proceso.

Más tarde pasamos a organizar, por fechas, los dibujos de los artefactos que fueran posibles asociar con la persona elegida. Esto nos permitió realizar una revisión de la transformación tecnológica en un período aproximado de 110 años, teniendo en cuenta que contábamos con la participación de personas jóvenes y adultos.

En el momento del encuentro socializamos los detalles de la propuesta, desde su estructura hasta sus conceptos más básicos. Durante esta fase es importante ser claros y enfáticos frente a las implicaciones de la participación, así como frente a los compromisos y el manejo presupuestal, pues resulta necesario especificar que el aporte del estímulo del Ministerio de Cultura recae exclusivamente en el desarrollo de la propuesta, y que no implica honorarios ni compra de artefactos de oficina.

Con respecto a las revisión de las herramientas metodológicas este es un ejercicio absolutamente necesario, ya que implica una apropiación del proyecto y al mismo tiempo una validación de las mismas, sobre todo si se quiere trabajar desde una propuesta de creación colectiva.

Para esto resulta clave contar un integrante del grupo que pueda tomar notas detalladas de las observaciones y diálogos dados entre los participantes, esto con el fin de que no se pierdan y puedan ser integradas al nuevo diseño.

Entre las primeras observaciones encontramos un cambio del lenguaje, pues el primer diseño contenía palabras técnicas que se sentían impersonales y no daban claridad sobre la información solicitada, sobre todo pensando que los formatos y las herramientas debían ser aplicados a públicos diversos tanto en su formación, como en su edad y origen cultural.

Los bibliotecarios escolares y populares fueron vitales. Gracias a su conocimiento del público, el territorio y sus dinámicas fue posible modificar y simplificar formatos y estrategias.

Tanto las interpelaciones de los artefactos como las estrategias para la activación de la memoria fueron puestos a prueba con este grupo (bastante diverso) de habitantes de la Zona Noroccidental de Medellín.

 

Etapa 2: Desarrollo metodológico

 

  • Las herramientas

 

 

  • Interpelación de artefactos

 

Esta herramienta se diseñó con el objetivo de que los participantes del proyecto pudieran establecer un diálogo con los objetos y cuestionarse por la memoria de los mismos. En el transcurso de la exploración se presentaron dos variaciones: una versión inicial aplicada con el grupo de aliados, y una segunda versión, empleada con el grupo de estudiantes de la Institución Educativa Jorge Eliécer Gaitán.

Para el primer grupo, el énfasis estaba relacionado con el tipo de público, pues se trataba de adultos vinculados con bibliotecas públicas, populares y escolares que compartían algunos elementos, tales como la procedencia campesina de sus padres y abuelos. Aquí las preguntas realizadas estuvieron dirigidas a la conservación del artefacto, el valor sentimental, su equivalente moderno, qué tan común era su presencia en el contexto recordado, así como su uso, relación con el grupo familiar e importancia para la vida de su dueño original.

El segundo grupo estuvo enfocado en un público escolar, jóvenes entre los 14 y 17 años de edad, escolarizados y habitantes de la frontera entre la Comuna Cinco (Castilla) y Seis (Doce de Octubre). Resaltamos este último detalle ya que permitió un diálogo frente a la circulación de los artefactos y a las diferencias o semejanzas entre un territorio y otro. Las preguntas abordadas con ellos, además de la relación entre el artefacto y la persona importante, giraron en torno al reemplazo del objeto por uno moderno, si es común o no, si tiene un uso práctico, decorativo o es propio del recuerdo, y si se considera como “típico” de algún lugar.

Vale resaltar que estos formatos fueron bien recibidos por parte de los participantes de los talleres, quienes diligenciaron todos los campos. Las preguntas fueron comprendidas, lo que indica su claridad, y el campo para la elaboración de un registro gráfico del artefacto u objeto recordado también permitió más claridad sobre la información dada.

 

 

  • Guía de observación en recorridos

 

Las guías para observación en territorio se propusieron como manera de acompañar una estrategia que no funcionó muy bien: los recorridos individuales.

Cuando presentamos esta estrategia a los participantes, la propusimos como un ejercicio para realizar al finalizar el taller; algunos estudiantes lo tomaron como “tarea” y manifestaron no estar interesados en realizarlo. Sin embargo, algunos otros si realizaron el ejercicio propuesto.

Por su parte, el grupo de usuarios de la Biblioteca Popular Tejelo manifestó que no lo haría, por lo tanto no les entregamos el documento.

Sin embargo, todo esto nos lleva a pensar que si el ejercicio no se realiza al interior del taller es muy probable que no se concrete, y por lo tanto, una buena parte de la información requerida podría no recuperarse, como ocurriría con el hallazgo de artefactos al interior de sus hogares.

Por otra parte, los integrantes del semillero de investigación, que son usuarios de los Parques Biblioteca, realizaron el ejercicio en las expediciones de las cuales pudieron participar.

Según los resultados, uno de ellos no comprendió la tabla propuesta, dejando los espacios en blanco. Es posible que este instrumento deba revisarse y recibir ajustes pertinentes, o que sea necesario mejorar la estrategia de presentación a los grupos para quitarle el sentido de “carga” con el que algunos lo relacionaron.

 

 

  • Registros cartográficos

 

El objetivo consistió en identificar y al mismo tiempo señalar el territorio en el cual se realizó la investigación, especialmente, recolectar insumos para nutrir la cartografía, señalando los recorridos, búsquedas y lugares de hallazgo. Su presentación en los talleres con comunidad estuvo enfocada en que fuese vista como una forma de interpretar mapas y cartografías, así como una manera de recoger información que permitiera comprender mejor el territorio en términos de sus características físicas, fronteras y elementos socioculturales.

Para esto tomamos el croquis de la Zona Noroccidental y se delimitaron las tres comunas que lo conforman, también ubicamos puntos referenciales con el fin de facilitar el trazado de las rutas personales, sin necesidad de plasmar la rejilla de las calles y carreras de los barrios. El resultado se dió en una escala muy pequeña, puesto que en el caso de los estudiantes de la Institución Jorge Eliécer Gaitán, sus casas están muy cerca de su lugar de estudio, haciendo que sus recorridos cotidianos sean cortos. Aún así, la práctica fue clara.

El ejercicio con los jóvenes permitió lecturas colectivas sobre gustos, sitios privilegiados o mayormente frecuentados, oficios locales, así como su conocimiento sobre el territorio habitado y la ciudad misma. Allí pudimos introducir el tema de identificación de necesidades a través de la observación personal.

 

 

  • Fichas técnicas

 

Esta es la propuesta para hacer una lectura más detallada de los artefactos, teniendo como punto de partida u orientación las dimensiones culturales de los objetos, propuesta por el profesor Andre Leroi-Gourhan. Estas son: la dimensión sintáctica, de forma o estructura; la dimensión pragmática, de función o utilidad; y la comunicativa o del significado.

Si bien esta herramienta fue de gran utilidad al momento de la recolección de datos sobre los artefactos, todavía resulta necesario refinarla, pues en algunos momentos da la impresión de repetir información, así como de restar tiempo a otras acciones, invirtiéndolo en la sistematización de los datos.  

 

 

  • Registros gráficos

 

Este fue un elemento transversal dentro de la investigación, pues se integró a las herramientas diseñadas para recopilar información y se resaltó como un aspecto importante en los grupos con los cuales se realizaron expediciones. Lo utilizamos como un complemento para los diarios de campo, ya que nos posibilitó la elaboración de gráficos, dibujos y esquemas, reforzando así los apuntes hechos por cada caminante.

 

 

  • Diarios de campo

 

Con este instrumento invitamos a los participantes del proyecto a capturar, de forma permanente, datos sobre el lugar habitado y los lugares visitados. Esto con la intención de generar, entre otros, amor por la escritura, y de paso, presentar otra forma de escribir. En el diario de campo entregado agregamos la siguiente información:

Un diario de campo es un registro de experiencias, circunstancias, personajes, sucesos e impresiones propias que se toman durante un proceso de investigación, sea largo o corto. Para realizarlo, te sugerimos tener en cuenta:

  1. Lo experiencial. Somos seres sensibles; esto quiere decir que percibimos el mundo a través de los sentidos. Vista, oído, olfato y tacto nos acompañan en nuestras experiencias con el mundo. Así que esta es una invitación a tomar notas y registros teniendo en cuenta cada uno de ellos.
  1. Lo técnico. ¿Qué es lo que estoy observando? ¿Cómo y de qué está hecho? ¿Para qué se usa o qué significado tiene en el lugar que se encuentra? ¿Me es útil para lo que investigo? ¿Cómo puedo analizarlo? ¿Cuál investigador o investigadora podría orientarme con ello? Estas y otras preguntas, ideas e intereses podrás registrarlas aquí. La idea es que tomes nota y te resulte más fácil recordarlo después.

Esta es una invitación a disfrutar del caminar, el observar y registrar con confianza aquello que nos llama la atención en nuestro habitar la ciudad.

Y ampliando aquí sus virtudes, apuntamos lo siguiente sobre el registro, pues el numeral 3 no hace parte del reporte impreso:

 

  1. El registro: La importancia de las bitácoras y los diarios de campo consiste en dejar un registro del momento, las circunstancias y las emociones que están presentes en nosotros. En estos mecanismos de registro es posible recurrir no solo a la escritura, sino también a los dibujos, esquemas y fotografías con el fin de obtener datos fundamentales para sistematizar la información generada con las estrategias metodológicas descritas.

Es recomendable construir una bitácora, una libreta que se pueda entregar a todos los participantes desde el comienzo del proceso investigativo. Estas cobran relevancia como componente gráfico al momento de realizar un informe o publicar resultados.      

 

 

  • Canvas de tecnología y memoria

 

Cuando presentamos esta propuesta al grupo de personas encargadas del componente de cultura digital y tecnología en el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, escogimos como estrategia la aplicación de un modelo canvas para abordar los conceptos de memoria y tecnología. Los ítems que la propuesta trae originalmente fueron reemplazados por otros, mucho más ajustados a la realidad de proyectos o acciones socioculturales propias de las bibliotecas públicas. Así, asignamos entonces un número a las preguntas para que fueran respondidas en ese orden. Esto no afectó significativamente las respuestas y facilitó la comprensión de los múltiples factores que se ponen en diálogo cuando se abordan estos temas con la comunidad.

Preguntas por su significado, enfoque, manera de hacer, con qué y con quienes, así como la misma vivencia personal con el concepto, fueron muy valiosas al momento de reflexionar en torno al para qué se trabajan estos temas en bibliotecas públicas, y especialmente, para dialogar sobre la relación que sostienen entre sí y sus labores habituales.

 

 

  • Preguntas por el territorio

 

Aplicado también con el grupo mencionado en el ítem anterior, este instrumento incluyó preguntas que permitieran profundizar en la relación de cada uno de los participantes con su interpretación del concepto, y especialmente acerca de sus sensibilidades frente al mismo. La pertenencia, la composición, su relación con la memoria, la tecnología y la creación, así como los afectos y las “cosas raras” halladas en la cotidianidad, fueron el tema de conversación.

Este instrumento privilegió la recolección de información conceptual con el objetivo de contrastar, compilar y recoger un texto que diera cuenta del concepto de territorio.

Aunque no fue posible finalizar el ejercicio, la información compilada resultó de gran utilidad para clarificar cómo este grupo entiende el concepto, y al mismo tiempo, cómo lo relaciona con su quehacer.

 

  • Talleres

Los talleres fueron una herramienta metodológica muy significativa, incluso más  allá de lo esperado; sobre todo porque no se presentaron exclusivamente como un espacio de discusión y conceptualización, sino también como una posibilidad para dar a conocer la naturaleza del proyecto, así como la existencia de los estímulos para bibliotecas, y al mismo tiempo como un momento para compartir metodologías y trabajar mano a mano con los aliados en el territorio.   

Aquí presentamos los resultados. Estos fueron recogidos por los integrantes del semillero de investigación en sus propios diarios de campo; en ellos se menciona también lo importante que fue el ejercicio.

 

 

  • Taller cartográfico – Biblioteca Escolar Jorge Eliécer Gaitán

 

El taller cartográfico parece anunciado por una topografía que nos cuesta, un ascenso complejo desde el Parque Biblioteca hasta la I.E. Jorge Eliecer Gaitán. Allí nos recibe una biblioteca escolar sumamente amplia, con un grupo de jóvenes inquietos y nada tímidos. Para este taller nos acompañaron dos participantes del grupo de amigos de la biblioteca y del grupo base del proyecto. Iniciamos socializando el proyecto del estímulo otorgado y  luego realizamos un ejercicio que facilitaba la ubicación geoespacial, utilizando algunos elementos básicos de referenciación astronómica y geográfica, para que los jóvenes pudieran abordar el trabajo sobre los mapas y estos fueran referentes de su propio territorio.

La primera enseñanza fue para nosotros, pues las rutas dibujadas sobre el mapa nos mostraron la dificultad que representaba la escala del mapa en relación con la escala en que vivían el territorio la mayoría de los jóvenes, pues muchos de ellos residían y se movilizaban muy cerca de la institución educativa, y el mapa estaba pensado para una cartografía de la zona. También descubrimos la necesidad de señalar otros puntos de referencia mucho más locales, que facilitaran una ubicación más sensorial para los participantes.

La mayoría de ellos reseñaron temas del orden gastronómico, como ventas de comidas rápidas y puestos de comida que se mueven por el territorio; sin embargo, las conversaciones de los escolares demostraron la comprensión que tenían frente a los conceptos de los cuales hablamos.

Con este grupo se presentaron muchos retrasos en la entrega de la información que debían recoger en el territorio. Esta fue una gran dificultad, sobre todo porque los calendarios escolares se veían modificados permanentemente por días festivos, además de muchos otros compromisos académicos prioritarios.

Una conclusión importante es que en el trabajo con los escolares se hace necesario que este tipo de propuestas se vinculen al desarrollo académico de alguna asignatura. Esto evitaría los tropiezos señalados.

Por otro lado, el encuentro con los jóvenes fue muy grato, ya que encontramos en ellos mucha energía y capacidad de asombro frente a los procesos propuestos.                     

 

 

  • Bestiarios tecnológicos: Laboratorios de experimentación tecnológica S.B.P.M. y Biblioteca Popular Tejelo

Este formato de taller lo realizamos con dos grupos de personas: Los usuarios jóvenes de la Biblioteca Popular Tejelo y los integrantes de los grupos de experimentación tecnológica de la Biblioteca Pública Fernando Gómez Martínez y el Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre. Para ilustrar sus resultados resaltamos aquí el de Tejelo, también a la luz de un diario de campo.

La temporada de lluvias arrecia, el día nace con un brillante sol que rápidamente desaparece y desde la base sube un vapor lento que va tapando la visual, una cortina gaseosa, una cobija blanca y perezosa nos cierra el panorama. Con ojos somnolientos el día se niega a despertar.

La lluvia de la tarde nos recuerda que esta misma expedición se había programado para una semana atrás; jueves de lluvia será, como diría César Vallejo. Nuevamente el agua cae con fuerza, casi con rabia, y el temor de tener que cancelar la salida crece entre el grupo expedicionario. Recorremos tres barrios desde la Biblioteca Tomás Carrasquilla (La Quintana) hasta el Doce de Octubre, recogemos a dos bibliotecarios compañeros del proyecto, una compañera se baja del carro para que podamos viajar completos y espera bajo la lluvia un buen rato por el regreso del carro.

Esta zona tiene la mayor cantidad de bibliotecas comunitarias y populares de la ciudad (22) de las cuales están activas 19. Las investigaciones apuntan a que estas bibliotecas se crean ligadas al nacimiento mismo de estos barrios y han tenido una historia de vida que se desarrolla con los mismos avatares de sus habitantes, así, en su biografía  encontramos los convites, donde vecino a vecino y domingo a domingo lucharon por construir las casas, calles, acueductos, crear escuelas y bibliotecas al calor de teologías de la liberación y corrientes educativas populares. Después afrontaron con arte, música, alegría, lectura y deporte las décadas más duras de violencia, que tenía como foco a los jóvenes de la zona. Al recorrerlas, al visitarlas, siento su olor a libros viejos cargados de una vida apolillada, algunas decoradas con estéticas de una gloria que fue. Cualquiera diría – a primera vista – que estas bibliotecas se hubieran detenido en el tiempo, lo que de alguna manera las convierte en un lugar interesante para un proyecto que se pregunta por la tecnología, que “aparentemente” brilla por la ausencia en su espacio y programas.

Recorremos barrio abajo con una lluvia a chorros que vas más rápida que nuestro carro. La biblioteca está ubicada en la Junta de Acción Comunal, en el segundo piso. Allá, justamente en el balcón, vemos a Gloria, una mestiza rebelde, políticamente incorrecta, de sonrisa amplia como sus caderas y cabello ensortijado. Gloria, una defensora de los derechos humanos que encontró en la biblioteca popular el lugar para sus causas, nos saluda con su mano brindándonos una alegre bienvenida. Subimos rápidamente las escaleras del lado derecho del edificio, tratando de salvar las cosas y proteger la gripe de esta lluvia que no para.

Al entrar la magia comienza y la esperanza retorna. Ya hay sentados alrededor de largas mesas unos 14 jóvenes entre chicas y chicos, con una adolescencia desgastada y una juventud rampante. Se hacen los de la vista gorda, no interrumpen su dinámica, leen y conversan, ríen fuertemente, no responden el saludo y furtivamente miran con cierto desconcierto todos los materiales que vamos disponiendo sobre las mesas. Una sumatoria de desechos tecnológicos, herramientas, artefactos eléctricos y electrónicos viejos, telas, hilos, etc.

Esperamos un buen rato para comenzar, pues Gladys, la responsable de la biblioteca, dice que vale la pena esperar porque podrían llegar alrededor de 6 o 7 jóvenes más. Ella, una mujer adulta, da la imagen de alguien que tiene un nuevo aire en la vida, deja la sensación de haber salido al mundo de lo público recientemente; Hanna Arendt diría que esta biblioteca es su Natalidad, con la fuerza de quien cree poder cambiarlo todo y la reposada sabiduría de una experiencia construida en silencio por más de 50 años. Con manos de artista le dio vida a la Biblioteca Tejelo, marcó su camino, -el de ella y el de la biblioteca – con proyectos de memoria barrial.

Un día -me cuenta – buscando dónde hacer una tarea escolar con su hijo adolescente,  pasó cerca de la biblioteca y preguntó en la Junta de Acción Comunal si podía hacer allí su trabajo escolar y un señor le responde que la biblioteca llevaba buen tiempo cerrada, pero que si quería le entregaba las llaves, es más – dice el señor- si quiere se encarga de abrirla y ser la bibliotecaria; ante tamaña propuesta, el asombro de Gladis solo le dio tiempo para recibir las llaves, cuando reaccionó ya se encontraba ejecutando un taller de origami en compañía de su hijo y un proyecto de memoria barrial con una beca de la Secretaría de Cultura Ciudadana.

 

La espera es reconfortada con unos tintos que aparecen humeantes en medio de la sala y, como en una búsqueda de equilibrio cósmico, disminuye el contenido de los pocillos y aumenta el número de jóvenes. – Ya estamos, comencemos. Buenas tardes jóvenes, saluden pues, – dice Gladis- estamos con los amigos de las bibliotecas que nos van a contar de qué se trata este encuentro.

Rápidamente nos presentamos todos,  jóvenes y adultos. Luego, con la precisión de quien conoce al dedillo el proyecto, Lizet presenta la propuesta, enfatiza en el concepto de desobediencia tecnológica y el interés empieza a aparecer en medio de la timidez, las tomaduras de pelo y el matoneo fraternal de  aquellos a quienes la amistad les protege de todo mal y peligro. Les proponemos recordar las claves de la clasificación taxonómica, compartimos una lectura donde se explican reino, orden, grupo, familia, especie, etc. Sigue un poco de desconcierto, aún no intuyen para donde va esto, ¿es tecnología o biología?, el pretexto funciona, se activa el pensamiento y propongo pensar la tecnología en clave de alguna clasificación inventada por ellos, que responda a su lógica y no a clasificaciones preexistentes.

Por grupos organizan propuestas clasificatorias, realizan el ejercicio discutiendo, se interrogan, se ríen, otros van con cara de “ni idea”, unos posan con cara de científicos y otros de artistas; mientras esto pasa no dejo de pensar en el trabajo de Jorge Luis Borges donde dice haber encontrado en cierta enciclopedia china, que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos, en unas páginas casi perdidas y olvidadas, una clasificación donde los animales son divididos en:

(a)pertenecientes al Emperador (b) embalsamados (c) amaestrados (d) lechones (e) sirenas

(f) fabulosos (g) perros sueltos (h) incluidos en esta clasificación (i) que se agitan como locos

(j) innumerables (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello (l) etcétera (m) que acaban de romper el jarrón (n) que de lejos parecen moscas.

 

Esto es casi un espejismo del cual soy sacado por una pregunta “¿Señor, qué fue primero, el paleolítico o el neolítico? es que nuestra clasificación es sobre tecnologías que usaban materiales naturales, herramientas del pasado y cómo se transforman pero cumplen la misma función que ahora”. De manera seguida pasamos a compartir lo realizado por todos los grupos, casi todos clasifican por uso y tipo de necesidad que cubre, algunos por períodos históricos, algunos por materiales, pero de manera general hacen énfasis en que la tecnología es un “útil” y que se debe clasificar por la función prestada. Posteriormente les comparto por los mismos grupos el libro Animalario universal del profesor Revillod.

La propuesta es jugar a la desobediencia con el mundo animal, explorar las más extravagantes posibilidades de combinación entre familias y especies, en una búsqueda intencionada de mover el orden desde el cual volvemos cotidiana nuestra relación con el mundo de la vida. Los seres fantásticos, uno a uno, aparecen:

Primero el cor-pindo-canto, un ruidoso pajarraco de irisadas escamas de los fondos abisales:

Luego de especificar sus características, el ecosistema donde vive y otros datos que facilita el libro, aparece el siguiente más fantástico, llamado ca-fan-tro: un resistente camélido de majestuoso porte de las costas arenosas:

Son tres grupos de siete, se demoran largamente en una discusión mediada por el asombro y la risa. Cada posibilidad les abre una ventana a un universo que rompe el cotidiano, monótono y viejo mundo que les heredamos.

Por último aparece el Ti-ma-guro: un feroz animal de vida subterránea del desierto de Sonora:

Luego pasamos al momento de la construcción de los Bestiarios tecnológicos, ejercicio que plantea varios retos, como la creación colectiva, la conversación y el diálogo propositivo. La indicación es retomar las clasificaciones de tecnología que anteriormente crearon y el ejercicio de animalarios para concretar en una creación el concepto de desobediencia tecnológica.

Así aparece “Zorbot alias el mechas”, un robot multifuncional con el cuerpo de Michael Jackson, pero que su único objetivo es estético. También la “Estación Holográfica” que es un geolocalizador que permite levantar mapas holográficos del lugar elegido y a distancia. Por último encontramos “El ojo del cerdo”, una obra artística moderna de orden moral, que propone una reflexión en torno a un mundo cada vez más poblado por cerdos destructores del mundo en el cual un cerdo, mediante un complejo procedimiento, se conecta a la internet para cobrar venganza.

Para cerrar el encuentro, después de dejar instalada la exposición de las creaciones, entregamos a los participantes los diversos formatos para quienes desean ser expedicionarios y realizar búsquedas de tecnologías en el barrio, la cuadra o su casa. Al finalizar, algunos chicos reflexionan sobre el hecho de que nunca habían sido invitados a reflexionar acerca de un tema tan importante como la tecnología, además de encontrar divertido el taller”.

 

Hallazgos

La metodología de este taller debe conservar su naturaleza, la de una acción que se inicia  y se cierra en un tiempo definido. Las acciones que quedaron como compromiso posterior al taller no tuvieron mucha respuesta, lo que hizo que perdiéramos demasiado tiempo en el proyecto; para que un taller te arroje la información que esperas, debes introducir en él la herramienta que detone el tema y no dejar para después ninguna actividad o compromiso. Por otro lado, cada grupo requiere un taller en específico. Los talleres genéricos invisibilizan a los participantes, desaprovechando su riqueza y diversidad, y además niegan la especificidad de los contextos territoriales y sus saberes localizados.  

 

 

  • Equipo de cultura digital S.B.P.M

El taller genera bastantes inquietudes, teniendo en cuenta que el grupo hace parte del mismo sistema de bibliotecas, y que además son quienes generalmente desarrollan la mediación tecnológica en la perspectiva de cultura digital.

Es un día agitado, pues todos los participantes deben entregar una serie de informes administrativos y suponemos que esto pueda ser un distractor fuerte de nuestro ejercicio. Se presenta un poco de demora al comenzar pero finalmente iniciamos, aunque con algunos minutos de retraso. Trabajamos unos canvas adaptados a los temas que deseamos discutir, se realizan de manera rápida para captar lo mejor posible las primeras ideas que llegan a la cabeza, y posteriormente conversamos sobre la Internacional Situacionista, la psicogeografía y la deriva como método para comprender un territorio. Un participante socializa su conocimiento amplio sobre el tema, luego damos paso a un recorrido por el entorno de la biblioteca y pasamos a realizar una corpografía, ejercicio en el cual representamos el cuerpo como territorio y el territorio como un cuerpo para plasmar los hallazgos del recorrido. Los participantes que se caracterizan por un nivel crítico bien formado, manifiestan su gusto por el taller y las metodologías aplicadas. Para cerrar el desarrollo de las herramientas realizamos una “Linea del tiempo” frente a la relación con personas afectivamente cercanas y los artefactos seleccionados por los participantes; finalmente pasamos a la evaluación del encuentro, de la cual sacamos estas conclusiones de un conversatorio final:   

  1. A partir de la experiencia vivida en el taller, los participantes se interrogan sobre la naturaleza de los procesos de experimentación tecnológica realizados en las bibliotecas del sistema municipal. Una de las observaciones de la metodología gira entorno a la flexibilidad que aporta nuestra propuesta, vinculada al ejercicio de caminar y a la deriva dentro de la investigación, ya que “tantear, equivocarse y rectificar” son elementos que permiten el abordaje de los problemas tecnológicos planteados por la comunidad, tanto por parte de los usuarios como de las mismas bibliotecas y bibliotecarios. Además, ponen de manifiesto la dificultad que se presenta en los laboratorios del S.B.P.M. pues parecen diseñados con un plan de trabajo cuyos contenidos han sido delineados previamente. Sin embargo, rescatan de las prácticas de laboratorio la posibilidad del acceso y aprendizaje que brindan a los participantes, así como de unos modelos experimentales ya probados y la apertura que significa a estos modelos tecnológicos imperantes, que de todas maneras ya hacen parte del andamiaje técnico, cultural y económico del contexto social actual.
  1. Plantean la posibilidad de transformar sus prácticas de formación en tecnología frente a los usuarios, introduciendo temas como la memoria y el territorio en los laboratorios, a partir del trabajo articulado con otras disciplinas que hacen parte de diversas líneas bibliotecarias, como la gestión social y cultural, la lectura y la escritura, etc.
  1. Se realiza la observación frente a la necesidad de comprender, desde la diversidad etaria, de qué manera se modifican las preguntas por el territorio y la memoria, ya que los jóvenes tienen una experiencia distinta a la de los adultos, sobre todo frente al tema del desarrollo y la participación en la construcción del territorio.
  1. Destacan la posibilidad de replicar el taller para abordar sus temáticas en otras bibliotecas y unidades de información, y también como alternativa para trabajar la memoria frente a otras metodologías, mucho más centradas en la cultura libresca de las bibliotecas, con el propósito de instalar preguntas que posibiliten a los participantes de sus programas una manera de cuestionar e indagar por sus vidas y contextos.
  1. Desde el diálogo plantean el reconocimiento de la tecnología en las bibliotecas, no como un fin, sino como un medio para la transformación social y cultural, así como la posibilidad de continuar explorando las múltiples relaciones con la memoria y los contextos sociales, incluso a partir de las muchas experiencias que han realizado otras unidades de información del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín alrededor de la memoria.

 

  • Expediciones:

Las expediciones las realizamos en el momento en el que, gracias a los talleres o a las referencias de algún habitante, logramos encontrar un artefacto de nuestro interés. Esto como una manera de no perdernos en múltiples recorridos por el territorio sin antes tener una mínima certeza de encontrar algo. Sin embargo, las expediciones por sí mismas no son garantía de éxito, y en esto también consiste el ejercicio de “tantear, equivocarse y rectificar”.

Para ilustrar uno de nuestros recorridos, y privilegiando nuevamente el papel del diario de campo, resaltamos el trayectos realizado en la frontera entre los barrios Florencia (Medellín) y Barrio Nuevo (Bello), donde nos encontramos con el señor Guillermo Vanegas.

 

Expedición ruta de Barrio Nuevo:

“El día es una mezcla de lluvia y sol, como suele ser esta época del año sobre las altas laderas del Noroccidente de la llamada capital de la Montaña. El dato está en una tarjeta de cerrajería, como la de muchísimas de la zona 2 de Medellín, “Cerrajería Vanegas”. Google maps medianamente nos guía por la enmarañada y desconectada seguidilla de barrios, que más parece una colcha de retazos tejida ladrillo a ladrillo, obrero a obrero y mujer a mujer, desplazado a desplazado, que en domingos a punta de convites fueron poblando río arriba hasta llegar a las nubes del cerro El Picacho.


¿Barrio Nuevo? si, en Barrio Nuevo vive él. Se darán cuenta cuando lleguen porque el paisaje del barrio cambia de una, parece ya el municipio de Bello – nos dice la persona que nos recomendó visitar a Don Guillermo -.

Después de un pequeño trancón vemos aparecer el barrio y sentimos un ambiente diferente, así supimos que estábamos cerca.  Entramos en una calle amplia con casas con apariencia de haber sido diseñadas por el Instituto de Crédito Territorial para consolidar un barrio obrero, como era común en el Noroccidente, cercano a grandes empresas textiles de la región.

La calle está vacía y al frente se ve un hombre alto luchando con una motocicleta, debe ser don Guillermo – nos dice Manuela – pero no parece que estuviera esperando a nadie. Se comunica con nosotros Dora Helena, una integrante del grupo base que llevaba buen rato dando vueltas por las casas del sector; le repito la dirección y la última indicación: “la cerrajería no es un local comercial, es en la casa del señor”. – ¡Buenas tardes! ¿Don Guillermo? Venimos del Parque Biblioteca… Y… – ¡Sí, claro! ¡Bienvenidos! ¡Entren! Son las palabras de él. Al sentarnos en la sala, como de la nada, salta “Bruna” en un efusivo saludo. Se trata de una perra negra, muy peluda y con un gran tamaño y peso, todo presagia un grato encuentro.


De manera inmediata saltan a la vista los detalles estéticos modelados en madera y sobre todo en metal, que son la mejor presentación de Don Guillermo y su relación con los metales, entablada desde hace 35 años y un poco más. La casa es un lugar amplio, limpio, con un decorado preciso. Cada objeto en el lugar exacto, escogido de manera pensada y sensible – En esta estamos hace tres meses nada más, nos dice Don Guillermo, porque la otra casa que estaba por picacho, la derribaron para darle paso al metrocable – Nos tocó, pero nos tumbaron. Me dieron menos plata de la que prometieron. Lo dice con un poco de nostalgia y la resignación de quien sabe lo que es negociar una casa hecha por las propias manos y a su propio gusto.

Don Guillermo ataca como quien tiene la premura de soltar un relato atrancado en la garganta, pero al mismo tiempo, como quien tiene la tranquilidad que dan la edad y la madurez del oficio. Uno a uno van surgiendo los artefactos que le permiten ir narrando su biografía, marcando momentos significativos con los objetos, como los que construyó cuando trabajaba en una fábrica de vitrinas y decidió iniciar su propio negocio de cerrajería. También los que construyó para su primer hijo, su primer nieto, las rejas con bujías con las cuales cercó su primera casa, etc.               

Luego de un rico café que nos brinda la esposa de Don Guillermo,  ella nos cuenta que le gustan mucho las creaciones de su esposo, pero que no quiere llenarse de objetos, por lo que los rota y turna por periodos en su sala, comedor, etc.

 

Subimos a la terraza donde tiene su taller de cerrajería. La primera imagen que lentamente se va revelando al subir las escaleras es una balanza que en su brazo contiene una matera, cual Atlas que soporta el peso de la tierra; no de quien pone la tierra en venta, sino de quien  valora su sentido y el de la vida que posibilita.

De entrada esta imagen marcará la poética de quien ha conquistado el favor de los metales, de alguien que, dejándose seducir por las formas que sugieren los objetos metálicos entrados en desuso, hace una reconfiguración estética, devolviéndole una funcionalidad poética al existir del objeto y de paso a su creador.

Ya casi cae la tarde, vamos barrio abajo y el amplio paisaje deja ver, bajo el sol de los venados, un gigante arco iris que confirma la belleza de la experiencia con don Guillermo.

 

 

Hallazgos:  Tantear, equivocarse y rectificar

Tantear: A partir del desarrollo de los talleres y en medio del diálogo con personas conocidas, recolectamos los casos más emblemáticos, aquellos que llegaron por referencia de personas con quienes se socializó el proyecto de manera particular, pues los talleres aportaron poco para la selección de artefactos. Así, los recorridos individuales que surgirían con los participantes en los talleres no se dieron, sin embargo, la investigación cubrió un territorio considerable a partir de las expediciones realizadas por varios integrantes del grupo base.

Equivocarse: Al pensar que los talleres eran el mejor mecanismo para la selección de artefactos en las expediciones, y a pesar de que estos talleres aportaron muchos elementos valiosos, no fueron los más significativo en este sentido. Igualmente, las mismas expediciones presentaron algunas dificultades, ya que resultaban en momentos en los que no todos los expedicionarios tenían la disponibilidad, pues estas estaban sujetas a la disponibilidad de los creadores de los artefactos.

Algunas expediciones no generaron productos, aunque las personas visitadas y entrevistadas eran creadores, como es el caso de  Carlos Ríos, químico de formación, el cual desarrollaba interesantes procesos creativos con material plástico reutilizado y con una mirada independiente y particular del papel de la academia y la ciencia en el territorio, pero que a pesar de sus apuestas no encajaba dentro de los marcos del proyecto, en tanto que los procesos de Don Carlos hacían parte del orden de lo Industrial.

Rectificar: Volver al proyecto, leer los objetivos y reconocer los fundamentos e intencionalidades es muy importante para un ejercicio con tantas actividades, sobre todo porque se pueden olvidar fácilmente los elementos que lo fundamentan, y esto puede significar realizar talleres, recorridos y levantar información que no será utilizada o que solo desvía la mirada del objetivo de la propuesta.   

           

 

  • Entrevistas

Las entrevistas con grabación son un recurso muy importante, ya que permiten recoger las expresiones y entonaciones exactas, que generalmente son difíciles de recoger en bitácoras y diarios de campo. De igual manera, resultan muy útiles si se tiene planeado realizar alguna difusión radial, en redes sociales o en algún podcast. La dificultades de estas grabaciones radican en su gran capacidad para generar información que resulta inútil si no se transcribe.

Las entrevistas requieren de un guión básico, de lo contrario, el entrevistado puede divagar demasiado sin referirse al tema que lo convoca, así sea una entrevista a profundidad.

Otra dificultad que encontramos al momento de realizar entrevistas con grabadora fue la escasa posibilidad de controlar el sonido ambiente, teniendo en cuenta que en las expediciones se pasó mucho tiempo en espacios urbanos abiertos, también es frecuente que los participantes se sientan intimidados por la grabadora, lo que implica dar el suficiente tiempo para que la presencia del equipo sea normalizada.

Recomendación importante: Bajo ninguna circunstancia se debe grabar a los participantes sin su conocimiento o consentimiento. Además de tratarse de una falta grave contra la privacidad, podría acarrear demandas legales contra los miembros del equipo o la organización que representan.

 

 

Etapa 3: Construcción de contenidos

 

Una de las mayores dificultades consiste en calcular el volumen de información según los múltiples formatos donde se produce. La mayor parte de esta información se genera en forma digital: audios, videos, fotografías, diseños digitales. Sin embargo, aquella que se encuentra en formatos analógicos pasa también por un proceso de digitalización.

 

Toda esta información requiere además de un detallado ejercicio de organización. Para esto es necesario diseñar una estructura de archivos donde se pueda consignar dicha información incluso antes de empezar a recolectar los datos producidos, sobre todo porque con el paso del tiempo se hace difícil recordar qué es o a quién pertenece, y se corre el riesgo de perderla por algún motivo técnico o humano.

En este sentido, la sistematización de lo recolectado cobra vital importancia en tanto va dando un orden y permite identificar los aportes de los datos a las temáticas, los contenidos y las mismas metodologías, llevando a imaginar, incluso, la forma de los textos, las  ilustraciones, fotografías, registros sonoros y demás.

Con respecto a la redacción colectiva del texto, consideramos que siempre será un reto permitir la multiplicidad de voces en textos cortos, y que aún así merece el esfuerzo, especialmente cuando se construye en comunidad y con aliados.

Cuando se piensa en crear una publicación es importante definir los presupuestos, intenciones y formatos en relación con el producto final, así como tener en cuenta la experiencia del lector al enfrentarse al texto. Para esto es necesario buscar un formato llamativo, práctico, dinámico y económico. Los fanzines son una herramienta de publicación flexible y de bajo costo; las páginas web y los blogs son también espacios de publicación que permiten explorar herramientas y formatos para dinamizar el contenido y extender la información. Es importante tener en cuenta que para cada formato existen diferentes estrategias de diagramación que permiten acercar el contenido al usuario final.

Para las publicaciones impresas es muy importante tener en cuenta el tamaño y la forma de la tipografía, que sea clara y en un tamaño no menor a 10 puntos, así como renglones que no excedan las 11 palabras; incluir algunas imágenes o fotografías seleccionadas que estén relacionadas con el contenido y permitan un descanso visual al lector, así como equilibrar los bloques de texto de acuerdo al formato. Estas claves en la diagramación hacen que la publicación sea más dinámica y llamativa.

Cuando se van a crear publicaciones digitales es importante pensar en párrafos cortos, con imágenes, audios, vídeos y otro tipo de contenido que apoye lo que se está contando, creando una narrativa visual que le permita al lector tener una idea general de lo que está publicado, y que en un primer vistazo pueda enfocarse en la sección que le interesa al momento de la consulta; es importante tener en cuenta que los contenidos digitales son espacios en los que transitamos de acuerdo a las necesidades, esto los diferencia de los contenidos impresos.

Para nuestra investigación decidimos tomar los dos formatos; el impreso, con un paquete de fanzines que contienen dos cuadernillos, uno con el inventario de objetos y otro con la propuesta metodológica; un afiche que incluye la cartografía, la presentación del proyecto en un fanzine aparte  y el contexto del proyecto con el territorio en otro.

El formato digital lo alojamos en los micrositios de las bibliotecas que hacen parte del proyecto, junto con todo el contenido que generamos e incluyendo las cápsulas radiales, los formatos, experiencias, metodologías y fotografías que recolectamos durante el tiempo de ejecución; para lograrlo nos apoyamos en herramientas de alojamiento y publicación como Issuu, en donde publicamos los productos impresos; Soundcloud, donde alojamos las contenidos sonoros y Flickr, que resguarda las fotografías.

Y es aquí, en lo digital, donde enlazamos los diferentes productos para dar forma a esta publicación.

 

Como ha sido propuesto y asumido desde el inicio de este proyecto, la investigación social implica flexibilidad, adaptabilidad y ciertos niveles de improvisación que ponen a prueba cualquier instrumento, metodología o contenido que se proponga. Por eso, aquí pasamos de cartillas a folletines, o de cartografías independientes a unas más integradas; pusimos en diálogo la fotografía con la ilustración, el diario de campo con la entrevista y también los registros gráficos con esquemas en excel. Se trató sobre todo de un laboratorio propio en el cual lo propuesto mutó frente a lo entregado.

 

Etapa 4. Socialización de resultados

 

Muchas comunidades manifiestan un cierto cansancio frente a la actitud de muchos académicos, investigadores y funcionarios que realizan visitas para levantar información para sus proyectos, pero de los cuales desconocen los resultados. Por esto, la socialización de no debe convertirse en un evento social o un  acto de comunicación mediática para lucir logos y justificar la inversión. Terminar esta instrumentalización de las comunidades debe ser una prioridad nuestra, sobre todo con un proyecto de creación colectiva con la comunidad; Únicamente realizando la socialización de los resultados podemos garantizar un retorno a los participantes y una gestión social del conocimiento.

Algo que se debe mejorar es la cantidad de socializaciones. Esto con el fin de generar procesos educativos para otros bibliotecarios de la ciudad, y también como una manera de lograr un mayor impacto dentro de la comunidad.

Para esta investigación se proyectaron tres momentos de socialización: dos con parte de la comunidad y los participantes, y otro con la comunidad bibliotecaria, entre ellos algunos extranjeros que manifiestaron interés por conocer los procesos bibliotecarios de la ciudad.

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