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ll Encuentro de Talleres de Escritura: Narrar la cotidianidad latinoamericana

ll Encuentro de Talleres de Escritura: Narrar la cotidianidad latinoamericana Conferencia: ¿Cómo transformar la vida cotidiana en literatura?  Ángela Pradelli, escritora y profesora en letras de Argentina, Esteban Duperly, periodista y fotógrafo colombiano y Ana María Bermúdez, editora mexicana, conversaron con la escritora Janeth Posada sobre cómo transformar la cotidianidad en literatura.   Para las panelistas, la cotidianidad es un espectro que se cruza con lo inesperado, que tiene en sí misma múltiples experiencias, de las cuales se puede desprender una idea, y nacer de allí una historia. Es así, como todo lo que nos rodea tiene potencial para ser contado, ficcionado y escrito; ya que los sucesos cotidianos pueden convertirse en el punto de partida o en el punto de llegada de la escritura.   Quien escribe debe tener la suficiente sensibilidad para reconocer, en los recovecos y en las fisuras de la cotidianidad, ese “pálpito” que le señale o que le lleve a escribir una historia, pues si un acontecimiento no le suscita emoción, es mejor que renuncie a ella como idea de escritura. Así que para escribir una historia, se debe aunar la emoción primaria de una situación con el trabajo literario.   Por otro lado, señalaron al silencio como pieza fundamental para la creación, de manera que los personajes, el tiempo, el contexto y los detalles puedan hablar y tomar partido en el texto. Dejando así, que la historia misma siga su curso, y que quien escriba lo haga, no solo como quien va construyendo una historia, si no como quien va siguiendo una trama.    Finalmente, se destacaron los proyectos más sobresalientes de cada uno de las invitadas, por ejemplo; Ana Bermúdez relató cómo nació su blog Crónicas para enfrentar la Ciudad de México, Ángela Pradelli compartió su experiencia con la creación del libro colectivo Por qué llora esa mujer y Esteban Dupery habló sobre su novela Dos aguas.  Destacados En el primer día del ll Encuentro de Talleres, se destaca el taller de poesía: palabras para la tierra, a cargo de Hugo Jamioy, escritor del pueblo indígena Camëntsá del alto Putumayo; donde habló de la palabra como una entidad con espíritu, cuya fuerza va más allá de nombrar el mundo.   Para su comunidad, la palabra y el territorio son los pilares fundamentales de su cultura, pues para ellos, la palabra nace de la relación entre la gente y la tierra. Bajo esta idea, el escritor afirma que la poesía está guardada en la lengua, y que por ello, está para cada uno de nosotros en todo momento.   Por otro lado, también se destaca el taller de revisión y perfeccionamiento de textos para canciones, por parte del cantautor Carlos Alberto Palacio, más conocido como Pala. En el encuentro, el músico expuso diversos elementos a tener en cuenta a la hora de mejorar un texto que será destinado a ser canción:   A diferencia del texto poético, que debe valerse por sí mismo, la letra de una canción debe servirse de la música o estar al servicio de esta.    Evitar las rimas de cajón, es decir, toda aquella rima que resulte obvia, pues esto solo delata a un versificador limitado.    Se aconseja no rimar verbos infinitivos entre sí y buscar siempre rimas alternativas.   Poner atención a los acentos trocados, ya que estos alteran la musicalidad del verso y por tanto, la fluidez. En otras palabras, los acentos del texto deben coincidir con el acento de la música.   No hacer uso de ripios, de palabras o frases inútiles o superfluas empleadas con el solo objetivo de completar el verso o de darle la consonancia o asonancia requerida. Eludir las partes de las canciones que no dicen nada.   Para Pala, la creación musical necesita hacer un buen uso del lenguaje, para así, llevar a cabo un acto comunicativo que despierte la curiosidad, la perspicacia y las emociones de quienes escuchan, a través de una historia que pueda ser valorada desde todos sus ángulos. Conferencia: Dar el salto: de la escritura a la publicación Los escritores, Jorge Galán de El Salvador, Franco Vaccarini de Argentina,  Cuautemoc Peña de México y Lucía Donadio de Colombia, conversaron con David Gil sobre el oficio del escritor, el papel del editor y el proceso de publicación de un libro.   De acuerdo con los invitados, la escritura es un ejercicio de paciencia, de humildad y de escucha. Cuando se escribe se es como un extranjero que no sabe muy bien quién es, que es confuso y pueril, que quiere que los demás le acepten y que intenta explicarse desde su extranjería.    Se debe evitar caer en el extremo de decir que “solo se escribe para sí mismo”, pues el ejercicio de escritura siempre se hace pensando en alguien más, se escribe con un lector ideal en la cabeza, porque la expresión artística siempre se hace, así sea en secreto, con la posibilidad de que alguien, en algún momento, la conozca.   Los invitados coinciden en que no se debe escribir para publicar, la escritura es un recorrido largo y no un salto abrupto, se necesita de saltos intermedios. Pensar en la publicación es tener la certeza y la conciencia de que un libro está maduro para ese momento.   Por otro lado, no es aconsejable recurrir a la autopublicación, eso implicaría saltarse el proceso editorial. Es importante reconocer la figura del editor como parte indispensable de la obra, ya que es la voz de certeza, tanto para quien escribe como para quien lee.   Finalmente, los escritores dejaron una serie de consejos y reflexiones para los nuevos escritores que quieren dar el gran salto:   Es importante meditar sobre la vocación ¿existe un deseo real de dedicarse de por vida a la escritura o se quiere ser reconocido por un libro?   La vida es la mejor maestra de la escritura. Una escritura madura es poder escribir desde una posición muy propia del mundo.   Lo realmente notable debe ser la obra, no el autor.

XIII Encuentro de Bibliotecas: Las bibliotecas y el cuidado de la vida

XIII Encuentro de Bibliotecas: Las bibliotecas y el cuidado de la vida Conferencia: Ética del cuidado El Xlll Encuentro de Bibliotecas tuvo inició con la conferencia de Joan-Carles Mèlich, filósofo de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien conversó con Diana Melisa Paredes, filósofa y doctora en Educación, sobre la ética del cuidado y las bibliotecas.   Mèlich propuso la finitud como eje central de sus planteamientos, concibiéndola como “la vida humana sometida al azar, a la historia y a las historias”. Para el filósofo, los seres humanos “son sus propias circunstancias”, y desde allí, establece la relación de la ética del cuidado con las bibliotecas, ya que esta no se da en términos de imperativos, sino de solicitudes, que dependen de las circunstancias.    Cuando llega al mundo, el ser humano no tiene otra opción que heredar una gramática, es decir; que hereda los signos, símbolos, gestos y normas que se inscriben en una moral. La moral no es equivalente a la ética, es apriorística. La ética habita la situación,  por lo que esta no se puede enseñar, se muestra, es un testimonio, pues transmite una experiencia.  En el libro Construir, habitar, pensar, (1951), Heidegger afirmó que “el rasgo fundamental del habitar es preservar y tener cuidado...” La ética del cuidado nos sitúa entonces, en la palabra deferencia, ya que esta necesita de un otro, de un encuentro. La relación ética no se funda en volver hacia sí mismo, se requiere de exterioridad, y, por ello; el cuidar se debe basar en la compacidad y en la singularidad del otro.   Las bibliotecas son un espacio que propicia encuentros éticos, son un lugar de deferencias, de multiplicidades, y como institución social apunta al cuidado de la vida de las comunidades, de la memoria, de la experiencia de la lectura y la narración. La biblioteca es una forma que tienen el ser humano de enseñar a habitar el mundo, de establecer relaciones con los demás y consigo mismo, ya que su existencia está atravesada por relatos que configuran su forma de ser ante su propia finitud.   Mèlich cierra la conferencia con el siguiente interrogante ¿cómo se cuida desde un punto de vista ético, teniendo en cuenta que si se define, se norma o se establece un protocolo para ello, dejaría de ser un cuidado ético, y pasaría a ser moral? Una ética del cuidado en relación con las bibliotecas, nos llama a cuidar la ambigüedad y la incertidumbre de los relatos que habitan en esta, es entender que no existen verdades firmes, que la incertidumbre es un paso a la transformación, y que debemos aprender a habitar aquello que no dominamos y que nos supera. Conferencia: Bibliotecas que cuidan: nuevos escenarios y servicios para acompañar las comunidades En el segundo día del XIII Encuentro de Bibliotecas, Jeimy Esperanza Hernández, coordinadora de Lectura y Bibliotecas CERLACL; Sandra Suescún, coordinadora de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas; Isabel Cristina Bernal, bibliotecóloga y magíster en Educación y Hernando Lopera, director del Departamento de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia, conversaron con el comunicador social y periodista, Carlos Ignacio Cardona, sobre las estrategias generadas en época de pandemia por las bibliotecas, para cuidar y mantener el sentido de la cultura en las comunidades.   Los panelistas destacaron los siguientes puntos evidenciados en la pandemia, como parte del proceso social y cultural de las bibliotecas:   Se generaron modelos de comunicación híbridos para mantener el lazo entre las comunidades y las bibliotecas. Se destaca la alfabetización digital, en bibliotecas populares y rurales.   Se originaron diversas apuestas e iniciativas, que permitieron que las personas no se desvincularan de los procesos culturales.   La incertidumbre a causa de la crisis sanitaria, propició la transformación y adaptación de las bibliotecas, donde se resalta el fortalecimiento del trabajo en red entre los bibliotecarios y la comunidad, crucial para generar impactos importantes en los territorios y en las personas.   Se ha impulsado el activismo bibliotecario, es decir que los bibliotecólogos se han vinculado a procesos de formación, de reflexión y participación, que permite el fortalecimiento de sus capacidades y un impacto positivo en las comunidades.   A nivel global, las bibliotecas lograron transformarse rápidamente, contando con colecciones digitales, servicios bibliotecarios en línea, contenidos virtuales y entre otras iniciativas.   Las bibliotecas han demostrado su gran capacidad de creación, fortaleciendo así su misión social y afianzándose como polo de desarrollo comunitarios.   Un desafío que tienen las bibliotecas es combinar su oferta con las agendas sociales que surgen en los territorios. Para que, desde la información, el conocimiento y la cultura, se fomente el empoderamiento de las personas como sujetos críticos, aportando así, a la consolidación de sociedades más democráticas.   Las bibliotecas deben pensar en la singularidad del vínculo que tienen con el territorio y la comunidad, para generar experiencias significativas en el marco de la pandemia.   Para los invitados, el gran reto de las bibliotecas es profundizar en la construcción de comunidad y de colectividad, para propiciar la posibilidad de pensarnos con el otro y para el otro, desde la noción del cuidado. La biblioteca tiene en sus manos herramientas fundamentales como la palabra, el lenguaje, la memoria, el encuentro; para intervenir en las comunidades desde la idea de construir una comunidad basada en el cuidado.   Conferencia: Biblioteca y solidaridades emergentes “Por el cuidado de la vida y la búsqueda de la justicia social”   En el tercer día del XII Encuentro de Bibliotecas, Yicel Nayrobis Giraldo, Doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud y bibliotecóloga de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia; habló sobre la concepción de la solidaridad en relación con las bibliotecas y sus dimensiones. Así pues, Giraldo planteó cuatro escenarios para pensar el término solidaridad:   La solidaridad como acción, no como valor, que se aplica con otros y va orientada al fortalecimiento de los vínculos sociales, que implica dar, recibir y retribuir.   La solidaridad orientada a superar la injusticia en todas sus manifestaciones, y a combatir

Ciudadanías, cultura e información: desenfoques en tiempo de pandemia

Ciudadanías, cultura e información: desenfoques en tiempo de pandemia El mundo, año 2020…  En los medios masivos de comunicación se habla de la inminente expansión de un virus. Es un momento inédito de la historia de la humanidad. Nunca antes hubo un confinamiento tan globalizado. Los humanos se han visto abocados a habitar la cotidianidad al interior de sus casas. Las relaciones familiares, con amigos, con parejas, las celebraciones religiosas, los eventos artísticos, las festividades típicas de ciudad, han sido interrumpidas, la participación política no halla espacios, las maneras de consumir información son cuestionadas.  Esto le ha exigido a la humanidad pensar en nuevas maneras de estar, de juntarse, de explorar de forma creativa herramientas que ya conocía como las plataformas y medios digitales. Volcadas a calles virtuales, las personas transitan por un “no lugar”, los afectos viajan por fibras ópticas, las ideas se transmiten por el cableado y el relacionamiento pende del hilo de una red social y de la capacidad de conexión que cada uno tenga.  Este “no lugar” de las prácticas cotidianas, laborales, académicas, de ocio y de encuentro, son un llamado a revisar y comprender los procesos de “virtualización” como algo que va más allá de lo digital. Esta falla en el sistema, lejos de ser el sello del fin del mundo, ha marcado un horizonte de oportunidad: como la búsqueda recurrente y creativa de soluciones, como la posibilidad de cuestionar la realidad y hacerla dinámica, entendiendo además lo digital no solo como el medio por el cual estas prácticas y saberes se globalizan, sino también, como las redes y conexiones que se generan en este proceso.  Conceptos como ciudadanía, espacio público y cultura pierden su verdadero sentido, y bajo estas condiciones, hombres y mujeres deberán conservar la potencia del diálogo para encontrarse, debatir y repensar nuevas formas de habitar el mundo.  Tu misión, si deseas aceptarla es sumarte a este diálogo, compartir tu sentir, tus reflexiones y percepciones, y juntos ajustar nuestros puntos de vista ante este desenfoque a través de tres temáticas:  Ciudadanía y cultura. Prácticas socioculturales: entre la empatía y la paranoia.  Ciudadanía y espacio público: un paso a la esfera de la virtualidad.  Información, conocimiento y Ciudadanía. Tránsitos por territorios digitales en tiempos de infodemia  Para construir, debatir o encontrar respuestas puedes participar en las Comunidades de aprendizaje, diseñadas para 30 participantes y con inscripción previa a través de www.bibliotecasmedellin.gov.co  1. Ciudadanía y cultura. Prácticas socioculturales: entre la empatía y la paranoia.      Los encuentros con el otro arrojan una paradoja frente a la empatía humana: mientras en el mercado, en el transporte público se aborda con paranoia, emergen múltiples iniciativas solidarias que buscan acallar las dolencias de los más afectados. ¿Cómo se transformarán las relaciones sociales postrauma de una pandemia?  16 de junio de 5:00 p. m. a 7:00 p. m.  2. Ciudadanía y espacio público: un paso a la esfera de la virtualidad.   ¿Se puede hablar de un espacio público virtual? Conversaremos sobre las dimensiones que adquiere la participación y la construcción ciudadana a partir del uso de las nuevas tecnologías.  23 de junio de 5:00 p. m. a 7:00 p. m.  3. Información, conocimiento y ciudadanía. Tránsitos por territorios digitales en tiempos de infodemia        Reflexionemos en torno a las transformaciones en relación con la información, el conocimiento, los saberes y la ciudadanía en una realidad mediada por la virtualidad.  30 de junio de 5:00 p. m. a 7:00 p. m.  *Este espacio requiere inscripción previa. Si lo tuyo son las conversaciones abiertas y las reflexiones de diferentes personajes te invitamos a los Diálogos de saberes:    1. Ciudadanía y cultura. Prácticas socioculturales: entre la empatía y la paranoia.  Reflexiones sobre ciudadanía y cultura.   Invitados: Jorge Blandón de la Corporación Cultural Nuestra Gente y Alexandra Agudelo de Experiencias Vivas Universidad Autónoma Latinoamericana, UNAULA.   Modera: Ana María Zuluaga Ramírez Articuladora Social y Cultural del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín.   20 de junio 2. Ciudadanía y espacio público: un paso a la esfera de la virtualidad.  Conversamos sobre espacio público y ciudadanía.  Invitados: Emilio Piazzini, antropólogo, Universidad de Antioquia y Luis Fernando Arbeláez, arquitecto, Universidad Nacional de Colombia sede Medellín.  27 de junio  3. Información, conocimiento y ciudadanía. Tránsitos por territorios digitales en tiempos de infodemia  ¿Cómo se ve el panorama  de la información durante la contingencia?  Invitados: Carolina Botero, abogada. Directora Fundación Karisma y Jaime Bornacelly, bibliotecólogo y politólogo.   4 de julio Para finalizar este encuentro, te invitamos a participar del panel:  Repensarse la ciudad. Reflexiones desde la administración pública después del Covid-19.     Invitados:  Diego Fernando Franco, subdirector de Planeación. Alcaldía de Medellín.  María Antonia Pérez, subsecretaria de Ciudadanía Cultural. Alcaldía de Medellín  Juan Sebastián González, subsecretario de Tecnología y Gestión de la Información. Alcaldía de Medellín  Modera: Shirley Zuluaga, directora Biblioteca Pública Piloto  y Ana María Zuluaga, articuladora de Gestión Social y Cultural del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín.  8 de julio  

Primer Encuentro de Talleres de Escritura de Medellín

Texturas Inéditas El pasado 7 de septiembre, se llevó a cabo en MOVA, Centro de Innovación del Maestro, El I Encuentro de talleres de escritura de Medellín bajo la premisa Texturas inéditas: Texturas hace alusión a la diversidad de textos y creaciones en distintos géneros; inéditas, se refiere al trabajo de quienes participan en talleres de escritura y aún no publican sus creaciones, o ya están cruzando la frontera de la timidez para publicar… Así que texturas inéditas es el reconocimiento y la valoración del trabajo creativo de quienes ven en la escritura una vocación y una forma de vida. Este fue un espacio de encuentro dedicado en un primer momento, a construir y aprender de cómo escribir y por qué escribir para publicar. Descubrimos una caja de herramientas donde los talleristas invitados nos dieron técnicas para afinar la pluma en diferentes géneros. Estuvieron distribuidos así: Novela. Matías Celedón (Chile) Cuento. José Ardila (Colombia) Poesía. Inés Posada (Colombia) Crónica. Carla Giraldo Duque (Colombia) Guion. Andrés Burgos (Colombia) Ensayo. Mariana Oliver (México) Literatura infantil. Andrea Serna (Colombia) Edición de libros independientes. Alejandro Herrán (Colombia) Creación literaria. Yenny León y Juan David Jaramillo (Colombia) Experiencias de escritura en espacios no convencionales: centros penitenciarios. Marcela Luján, Eliana Maldonado, y Andrés Delgado (Colombia). En cada taller tuvimos la oportunidad de afianzar las herramientas dadas con un pequeño ejercicio práctico. Cada participante narró con su voz interior, creatividad y destreza. De la mano de los talleristas, Yenny León y Juan David Jaramillo, afinamos la pluma con ejercicios de creación literaria, que van de lo sencillo a lo complejo, para sacarle punta a la imaginación. Los gestores de lectura y escritores del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, Marcela Luján, Eliana Maldonado, y Andrés Delgado, compartieron  metodologías para desarrollar talleres de escritura en centros penitenciarios, espacios no convencionales con muchas historias por contar. Por último, ¿Por qué escribir para publicar? Lanzamiento del libro Letras al ruedo. Antología de talleres de escritura. Invitados: Diana Paniagua, Ana María Tobón y Alexandra Pareja. Moderó: Juan Guillermo Romero. Un libro que celebra las actividades y espacios que nacen en las bibliotecas alrededor de las letras, demuestra que estos son lugares de puertas abiertas que dan voz a los autores que de manera anónima comparten algo de ellos mismos y le dan vida al Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. Galería Fotográfica Conversatorio: ¿Cómo nos hacemos escritores? Esta pregunta dio nombre a la charla que iniciaría la segunda parte del Encuentro de Talleres de Escritura, Texturas Inéditas. Esta conversación que tuvo como invitados a Andrea Serna (Colombia), Jose Ardila (Colombia), Matías Celedón (Chile) y en la moderación a Cristian Romero (Colombia), todos enamorados de la literatura y la lectura, con experiencia en creación literaria, publicaciones, periodismo y docencia. Se desenvolvió en un primer momento en una conversación donde todos aportaron algo de su vida y sus vivencias en el mundo de las letras. Mientras avanzó, se escucharon frases y comentarios como “La lectura es un espacio personal e íntimo”, “No hace falta escribir formalmente para llamarse escritor”, “existe una artesanía detrás de la escritura”, “La escritura es la mejor mediadora de prejuicios”. ¿Cómo enfrentarse consigo mismo? ¿Cuáles fueron esos prejuicios a los que se enfrentaron al escribir? Andrea nos dice que creía que para escribir bien, para escribir literatura, había que escribir inteligentemente, quienes escribían artículos científicos y demás piezas escritas con apartes “inteligentes” eran verdaderos escritores. Por su parte Jose dice que la literatura es un proceso personal de aprendizaje por lo que no existen copias de estilos, es un proceso individual y personal. Matías habla de que para llamarse escritor no es necesario lanzar best sellers e irse de gira a promocionar su obra, un verdadero escritor es quien cumple su proceso individual, siente pasión y compromiso por su trabajo. Finalmente se llega a la conclusión de que se hace necesario alejarse de los prejuicios y los estereotipos a la hora de escribir para poder ejercer de manera correcta y dedicada el ejercicio de ser escritor. ¿Y qué hay sobre la novela y el guion? Es importante tener la escritura no como el oficio del que se va  a vivir porque poner esa barrera implica sumergirse en negociaciones que tal vez el autor no esté dispuesto a hacer, especialmente lo que tiene que ver  con la intención, la voz y el estilo. Por ejemplo, escribir para televisión implica ser rápido y ágil a la hora de responder, porque se está enfrentando con una historia que tal vez amerita brevedad en los lapsos de continuación de dicha obra. Existen particularidades en cada género. Jose nos dice que es más difícil escribir una novela que un guion, para él lo equivalente a escribir una novela es la película. La escritura es un oficio que requiere un rigor, requiere pulir ciertas habilidades y trabajar en ellas. ¿Qué tanto necesitan de los otros para crear personajes? ¿Cómo es el proceso? Para los invitados se hace importante ver en el otro su personaje, alguien que conozcan o no o simplemente imaginen, aunque lo que escriban no se parezca en nada a sus vidas, a veces se hace necesario darles un nombre a esos referentes. Por otro lado, en el caso de Matías influyó en su experiencia y ejercicio la sociedad en la que estaba inmerso, culturalmente hablando el entorno es determinante. Los personajes de sus obras citan decisiones morales y la memoria emotiva del autor. ¿Cómo son esos primeros lectores que se enfrentan con sus obras? En el caso de Andrea y de “adiós oscurita”, le entregó su obra en primera instancia a una niña, pues necesitaba una voz que le hablara no desde lo técnico sino desde la emotividad por la intención y dirección de la misma, después de esa primera entrega, tomó decisiones sobre el borrador. Hablando de Matías, él dice que es celoso con sus creaciones, pues dice que quien escribe puede equivocarse sobre la marcha y le parece importante protegerse de falsas adulaciones, aprecia las verdaderas opiniones de amigos cercanos