Parce, cucha, farra y otras: ¿qué significan?

El idioma se enriquece en la calle, en las conversaciones de la esquina, en los viejos cafés, en el desorden del centro, en la locura de los comercios. De todo ese despelote nace cultura y, con esta, palabras. Voy a contarles qué dice el Diccionario de la lengua española, el que en general llamamos RAE (por Real Academia Española), sin duda el más consultado desde que internet es internet y el más prestigioso, porque la RAE ya tiene más de 300 años.

1.Parce y parcero pueden ser candidatas serias a las más usadas, al menos desde la generación del 70-80 hacia acá. Parcero es amigo y parce también. La diferencia es que nunca decimos “un parce me invitó”, sino “un parcero me invitó”. Miren lo que dice el Diccionario: “parce” era una cédula, un documento que los maestros de gramática daban a sus alumnos como un premio, cuando hacían mérito naturalmente. Esa cédula les servía para que les perdonara el severo maestro algún error que cometieran después.

Y también es el nombre de una oración que se cantaba en los oficios de difuntos, es decir, en los funerales. “Parce” está relacionada con “perdón”, porque viene del verbo latino parcĕre (perdonar).

Pero esta historia no tiene relación con nuestro “parce”, que es un recorte de “parcero”. Parcero no está en el Diccionario, pero sí está “aparcero”. La aparcería es un trato entre el dueño de una finca y quien la cuida o cultiva. Así que son aparceros el dueño y el campesino que tienen este trato. También la concubina, la mujer que convive con un hombre sin casarse (lo que hoy la ley llama unión libre), era llamada “aparcera”.

2.Chanda es una palabra del quechua, una lengua de los incas. Chanda puede ser un perro criollo, es decir, sin “raza fina ni pedigrí”, o algo que no nos agrada (¡qué chanda de camisa!). En el Diccionario aparece como “sarna”. Un perro puede sufrir sarna, pero no uno de raza y pedigrí, bien amado por sus dueños, sino el callejero, el “canequero”. Es casi natural la relación entre desagradable y chanda / sarna.

3.Cucha es madre o señora de 40 para arriba. Cuando la usamos para reemplazar “mamá”, tiene cariño. Cuando la usamos para referirnos a otra señora por ahí, suena despectivo o medio despectivo. La cucha es la yacija, dice el Diccionario, de un perro. Yacija es una cama pobre o una sepultura.

4.Emperifollarse es arreglarse, acicalarse (maquillaje y peinado), vestirse “elegantemente”. Así aparece en el Diccionario. Emperifollarse es la suma de “en” y “perifollo”. Los perifollos son los adornos exagerados, mañés, de mal gusto (siempre subjetivo), que usa una mujer en la ropa y el peinado.

5.Farra es la fiesta de los jóvenes, usada hace no mucho aquí, en Medellín. Y efectivamente, el Diccionario dice que es una juerga o una jarana, en nuestras palabras, una tremenda parranda. Pero es una palabra ya gastada: hace mucho se usa y viene, parece, de una palabra árabe que se escribía ferḥa y significaba fiesta.

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Juan David Villa Rodríguez

Corrector de estilo

Columnista de El Mundo

Bloguero de El Heraldo

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