Palabras históricas en un país sin memoria [Recomendado literario]

“Esta casa aborrece la maldad, ama la paz, castiga los delitos, conserva los derechos y honra la virtud”                                                                                                                                                                                                                                                          

(La siempreviva)                                                                           

 

Un amplio número de libros hacen referencia a la historia de Colombia: unos se ciñen a los hechos; otros mezclan la realidad con la ficción; algunos más toman la idea de un suceso y lo convierten en algo ajeno a la verdad. Sin embargo poco de esos escritos impacta como debería ser a un país que se interesa por el olvido más que por mantener la historia como algo vivo, que permita reflexionar y tomar posturas críticas que sirvan para hacer transformaciones de fondo… pero, a alguien no le interesa que eso ocurra y, por tal razón, hace creer que  es un hecho histórico el partido de fútbol de la selección Colombia con la selección de Francia y que el triunfo de la tricolor es una hazaña que muestra las transformaciones inmediatas del país… Olvidan los comentaristas deportivos que un hecho se convierte en histórico cuando en el tiempo –cien años a largo plazo, cincuenta años a mediano plazo–, permite ver las transformaciones sociales, políticas y por qué no, las económicas.

La siempreviva es una obra de teatro del dramaturgo bogotano Miguel Torres, que aborda una de las historias dolorosas del país ocurrida hace 32 años. Si bien reconstruye detalladamente lo que sucedió el 6 de noviembre de 1985, la ficción la complementa y convierte en una excelente obra para leer, ver, conmoverse y reflexionar.

El teatro reconstruye, con poco, la memoria. El elemento más significativo es que hace que los muertos vuelvan a vivir y los desaparecidos se hagan presentes en el cuerpo de una actriz o de un actor, que se lo presta para que diga algo que le faltó decir, para que lo sientan un instante más.

La siempreviva se puede leer en voz alta y a varias voces en los grupos de amigos, en los clubes de lectura, en las familias que discuten por el candidato indicado para ser elegido presidente o en el ejercicio académico de la universidad. Es un error considerar que solo debe ser representada, pues esa lectura ayuda a comprender algo de los intereses de unos pocos que quieren que no se piense, que no se reflexione, que el partido de fútbol ocupe todos los espacios y que vivir bien sea algo difuso, para que esa sea la búsqueda de cada individuo, ajeno a lo realmente político: el encuentro con el otro.

Miguel Torres, en esta obra de siete personajes, revive la toma del Palacio de Justicia con Julieta Marín, una joven estudiante de Derecho que hace un reemplazo en la cafetería del Palacio de Justicia y trabaja un día de más, en el que el M-19 hace su incursión con las cifras de muertos y desaparecidos que ya conoce el país y el mundo entero.

La vida de Julieta transcurre en una de las casas de La Candelaria, muy cerca de la Plaza de Bolívar donde queda el Palacio de Justicia. Allí, junto con su madre, Lucía, Humberto, su hermano, los vecinos, Sergio y Victoria, que se debaten entre lo económico y los celos, don Carlos y el abogado Espitia, buscan sobrevivir en el país más democrático de América, pero descubren que de democrático tiene poco.

Esta obra es un homenaje a la verdadera Cristina Guarín, que desapareció ese día, y a todos los otros que no regresaron a sus casas; pero sobretodo, es la forma de buscar la verdad, esa que se hace esquiva porque las mentiras vuelven los cuerpos y las conciencias livianas, porque es mejor ser fanático y cegarse que ser crítico de lo que hay alrededor para cambiarlo; porque es mejor seguir olvidando y evitar el dolor, que tener memoria y construir un lugar para vivir en paz.

Miguel Torres nació en Bogotá en 1942, es director de teatro, fundador del grupo El Local en 1970, autor de las novelas Cerco de amor, El crimen del siglo y Páginas quemadas.

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Título: La siempreviva

Autor: Miguel Torres

Editorial: Tragaluz Editores

Colección: Deus ex machina

Año: 2010

ISBN: 978-958-8562-16-2

Clasificación: C862/T6936

¿Quién hace este recomendado?

Nelson Fredy Pérez Galeano

Historiador de la  Universidad  Nacional. Es Actor  y director de teatro.  Desde 2001 se ha dedicado  a  la  Promoción  de la Lectura en diferentes instituciones de la ciudad. Actualmente  es  Promotor de Lectura en la Casa de la Lectura Infantil y la Biblioteca Pública Comfenalco Héctor González Mejía.

Escritos suyos han aparecido en las revistas: Teatro, Ateatro, Nuevas hojas de Lectura,  en el suplemento El Colombianito del Colombiano, en el libro Dar  de  leer: Lectura  en  la primera  infancia, Historias que no son cuento: Experiencias de fomento de lectura y escritura en Medellín y en las memorias de los Encuentros  Nacionales  de  Promotores  de Lectura.  Creador del programa Teatro en la Oscuridad y coordinador los programas de lectura para personas con  discapacidad  en la Casa  de  la Lectura Infantil y en la Biblioteca Héctor  González  Mejía.