El monstruo que hay en nosotros [Reseña]

La soledad es tal vez la cuna en donde crecen los monstruos. Cuentan que el poeta Lord Byron, junto con algunos amigos, se encierra en el verano de 1816 en un castillo. El asunto es que por un inusual fenómeno atmosférico en ese momento, el verano se demora en llegar y el invierno se prolonga. Así que en un juego curioso, el poeta les propone a sus amigos escribir historias de miedo. Entre los amigos asistentes se encontraba Mary Shelley, quien hila y construye el borrador y una de las primeras versiones de lo que más tarde sería uno de los científicos más famosos de la literatura: Víctor Frankenstein.

Esa idea fue el germen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico, en donde un estudiante de ciencia, que Shelley construye en ese verano que nunca llegó, tendría una gran obsesión con el principio vital: ¿Qué le da vida a hombre y cómo podría lograrse la inmortalidad? La misma Mary Shelley más adelante perderá dos de sus hijos, y es posible que esa pérdida haya configurado las ideas de Víctor Frankenstein con relación a la muerte.

Ese juego generó una de las novelas más leídas en su tiempo, que cuestiona la ciencia y la humanidad, que se pregunta sobre los adelantos en el conocimiento científico: ¿Será que nos hace mejores seres humanos o hacen mejor al mundo?

Víctor Frankenstein ejemplifica a un científico que sobrepone su deseo sobre la razón, en otras palabras, crea un monstruo a partir de su obsesión por la idea de la inmortalidad, por su intención de ir más allá de lo que la ciencia habría podido lograr. Pero su invención, un mero capricho existencial ¿Será?, lo lleva al extremo de la locura. Invisibilizado por su obsesión, Víctor no piensa en las consecuencias de sus actos. Y es que todo hijo necesita a un padre (o eso dicen), así el hijo sea un monstruo.

Mary Shelley, en la soledad de un castillo, lograr crear el monstruo que la va a acompañar el resto de su vida, así como Víctor, perdido en su deseo, logra crear el monstruo que lo va a confrontar con la necesidad de amar. Los monstruos que crearon terminan cuestionando la condición humana, eso que somos: genio, locura, alegría o tristeza, siempre en contradicción.

Frankentein o el moderno Prometeo es sin duda una novela vigente. El genio del terror Stephen King, tiene esta novela como una de sus favoritas y dice que Frankenstein es una novela que todos deberíamos leer ¿por qué? por todo lo anterior, pero también porque el monstruo, ese que tanto cuestionamos, termina siendo un espejo de nosotros mismos. ¿Qué tal si lo alimentamos un poquito en este octubre para que deje florecer en nosotros lo mejor del arte?

¿Quién escribe esta reseña?

John William Jaramillo T.

Promotor de lectura Biblioteca Pública Piloto

Aprendí de mi esposa que los libros hay que vivirlos. La conocí porque le presté un libro de poemas de Pedro Salinas. Los libros son un puente para conocer a otros. Soy un poco esto y lo otro, pero sobre todo un puente para que otros vivan los libros, se enamoren, sientan rabia o miedo, tristeza, pero sobre todo amor, porque es lo único que te permite ser un niño siempre. Me gusta mi gata, viajar porque siempre hay algo nuevo, el vino los fines de semana, mis dos hijas y que pronto voy a ser abuelo de mi nieta: Isabela.

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