Lo que se dijo de Don Ernesto

Por: Andrés Delgado Peña, Gestor de Fomento de Lectura y Escritura.

Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín

De don Ernesto Sábato se dijeron muchas cosas: que fue hosco, antipático, infiel y vanidoso como una mujer tomándose selfies en yates para subir a Instragram. También se cuenta que se declaró ateo, pero volvió a ser creyente en el año 90, para casarse por la iglesia, con Matilde Kusminsky, quien ya era su esposa y luego volvió a ser el ateo de siempre. Se cuenta también que odiaba a Borges, que en 1961 cuando se publicó Sobre héroes y tumbas un sticker con tufo de marketing decía: “Sábato, el rival de Borges”. Al preguntarle al mismo Borges, qué pensaba del tema lo que dijo fue: “Qué curioso, a mí nunca se me hubiera ocurrido decir: Borges el rival de Sábato.”

Se dicen muchas cosas pero lo cierto es que era un genio. Nació en Rojas, provincia de Buenos Aires en 1911. Estudió ciencia-físico-matemáticas en su país y en Francia. A los 22 años, durante un viaje a Bruselas, tuvo una de sus primeras crisis políticas al decepcionarse del proceso stalinista soviético. En 1938, cuando sumaba 27 años, Ernesto Sábato ya tenía un título como doctor y trabajó en el prestigioso laboratorio de los Curie para estudiar la radiación y las partículas materiales que se propagan a través del espacio.

En Francia estuvo en contacto con los surrealistas quienes, menos mal, le torcieron la vida y la visión del mundo. Le enseñaron a penetrar en los territorios más oscuros del arte apoyándose en el lenguaje del inconsciente y en los métodos del psicoanálisis. El contacto con los surrealistas es vital en la vida de Sábato.

Comenzó a plantearse uno de los postulados básicos de su obra: el que el arte es una mediación entre lo racional, los sentimientos y la intuición. Sábato fue un positivista convertido al humanismo. De regreso a su país, dictó cátedra en la universidad Nacional de Buenos Aires y muy pronto se hartó de la ciencia. Abandonó su profesión y se dedicó a la literatura.

En adelante, mantuvo una inteligente distancia de los movimientos políticos de su país, convirtiéndose en un crítico implacable de los errores y las atrocidades que se cometían, a la vez que sus libros se traducían en numerosos idiomas y ganaba prestigio y fama internacional. Entre los premios que ganó y que alimentaron su vanidad, destacaron el Premio Cervantes, en 1985 en España y recibió el grado de Caballero de la Legión de Honor en Francia. En 2010, con noventa y nueve años, se dijo que no se moría porque estaba esperando a que le dieran el nobel.

En una película que le grabó su hijo, Sábato dice: “Me considero una persona ni muy buena ni muy mala. Una persona en el fondo solitaria, propensa a las depresiones más profundas. No soy una persona muy recomendable”.

Don Ernesto ya había sido elogiado por otros crack de la literatura como Graham Green y Albert Camus y se dijo que era el gran cultor de la novela psicológica contemporánea, aunque por la misma época fue que Bioy Casares, gran amigo de Borges, escribió: “Es curioso el caso de Sábato: ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma como una obra copiosa”.

De Sábato se dijeron muchas cosas, pero lo cierto es que fue es un capo de la literatura universal. Murió en su casa Santos Lugares, en 2011, a la edad de 100 años. Y claro, no pueden faltar las citas del hombre, que, de existir en esta época, sería un gomoso del twitter, pues en vida, tenía a la mano un aforismo, una máxima, para joderle al otro la vida, o para aclarársela.

“La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados”.

“La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.”

“La memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza”.

“Es el otro el que siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos es porque otros nos han ido salvando la vida, incesantemente”.

“¿No seremos también nosotros un libro que alguien lee? ¿Y no será nuestro tiempo el tiempo de la lectura?”

“Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica.”

“¿Hasta qué punto se puede decir que la mirada de un ser humano es algo físico?… La  mirada es un elemento espiritual”

“Si alguna vez sospecho que me has engañado, te mataré como a un perro…”.

“Qué implacable, qué fría, qué inmunda bestia puede haber agazapada en el corazón de la mujer más frágil”.

“Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.”  

“…y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.”

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Título: El Túnel
Autor: Ernesto Sabato
Editor: Booket
Edición: 2012
Descripción: 128 p.
ISBN:  9789584229052
Clasificación DEWEY : A863 S113tu5
Tema(s): Esta novela de amor, celos y desesperanza narra en primera persona la historia del pintor Juan Pablo Castel y su obsesión con la joven María Iribarne.

Título: Sobre héroes y tumbas
Autor: Ernesto Sabato
Editor: Seix Barral
Edición: Barcelona, 2007
Descripción: 477 p.
ISBN: 9788432207723
Clasificación DEWEY : A863 S113sob3
Tema(s): La singular autobiografía interior del psiquiatra suizo C.G.Jung, donde confluyen su perturbador testamento vital y la radiografía de su peripecia del espíritu.