En Medellín tenemos la palabra: La ciudad estrena Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad

El Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad es una hoja de ruta, una invitación abierta para quienes libremente acepten ejercer su derecho a leer, a escribir y a conversar. Es una nueva fase de desarrollo de la política pública de la ciudad y de su nuevo Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad.

En Medellín tenemos la palabra es un Plan ciudadano, porque es fruto de una construcción colectiva permanente en la que participan universidades; cajas de compensación familiar; fundaciones, corporaciones y otras organizaciones sociales y comunitarias; además de miles de personas que nos han acompañado en este proceso en los últimos años: padres de familia, educadores, libreros, editores independientes, escritores, gestores culturales, bibliotecarios escolares, comunitarios y populares, jóvenes y todos en representación de una ciudadanía activa, participativa, dinámica y crítica.

Y es de lectura, escritura y oralidad, porque las palabras viajan de diversas formas y a través de muchos medios y formatos. Hoy se lee más de lo que se leía hace un par de años en la ciudad, pues la ampliación del espectro de lecturas de Plan, demuestra que la única forma de leer no es con los libros.

Medellín ya tiene una política pública de lectura y escritura (Acuerdo 079 de 2010 y Decreto 0917 de 2011), que llega a la ciudadanía mediante un Plan Municipal. Este se materializa a través acciones que promueven la dinamización de la cadena del libro y fomentan el ejercicio lector en los ciudadanos. La Fiesta del Libro y la Cultura, las becas a la creación en el área de literatura e investigación, así como la inversión anual de más de 23 mil millones de pesos para el fortalecimiento del sector bibliotecario y de lectura, son muestra de esto.

En 2015 comenzó un proceso de evaluación y en 2016, se llevó a cabo uno para la reformulación de dicho Plan. El propósito era actualizar la política pública para fuera más acorde y coherente con las necesidades y deseos de la ciudad.

Dicho ejercicio, que duró casi dos años y que se caracterizó por su rigor, responsabilidad y metodología de acción participativa, estuvo acompañado por dos grupos de investigación de la Universidad de Antioquia: Didáctica y Nuevas Tecnologías de la Facultad de Educación; Información, Conocimiento y Sociedad de la Escuela Interamericana de Bibliotecología.

Esta triada, academia–ciudadanía–Secretaría de Cultura, le deja a Medellín un Plan de Lectura actualizado más cercano a las personas de a pie y más abierto para escuchar nuevas voces del sector. Además, el acompañamiento de asesores expertos en temas como indicadores y comunicación pública, permitió que este trabajo tuviese como resultado un Plan que cobijara tanto al que lee como al que disfruta de otras acciones de la palabra… Y fue así como se llegó al Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad, En Medellín tenemos la palabra. 

“Participar en la evaluación y formulación del Plan Ciudadano, nos ha dejado la convicción de que a través de la lectura, la escritura y la oralidad sí es posible que los ciudadanos construyamos una cultura de progreso, equidad y paz”, cuenta la directora del grupo de investigación de Didácticas y Nuevas Tecnologías, Doris Ramírez.

Para Amalia Londoño Duque, Secretaria de Cultura Ciudadana, “un Plan de Lectura es muy importante para una ciudad, justamente por lo que dice su nombre, porque es un plan, porque nos da ideas de cómo acercarnos a diferentes formas de lectura, no solamente los libros, porque ya estamos en una sociedad que ofrece diferentes formas de lectura y nuevos medios para comunicarnos, que también son muy valiosos y que también hay que leer. En una sociedad como la de nosotros, las lecturas del otro, las lecturas sobre sus actos, sobre sus movilizaciones y sobre cada una de las cosas que nos ofrece son importantes. Leemos actitudes, leemos palabras, leemos formas de hacer las cosas, y eso es lo que queremos hacer entender, que es un plan de lectura cotidiana, que nos ayudará en la convivencia, en la cultura ciudadana”.

Por eso, con la premisa de que las palabras funcionan porque encontramos en ellas muchas maneras de vivir mejor, el Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad trae como novedades a la oralidad, amplia el espectro de lecturas y deja claro que la única forma de leer no es a través de libros, sino que hoy en Medellín se está leyendo mucho más de lo que se leía hace algunos años, pues leer, escribir y conversar, utilizando diversos soportes y formatos, son actividades cotidianas que brindan herramientas poderosas para el despliegue de una vida individual y colectiva más plena y de una esfera pública más amplia y transparente. De este modo decir que “En Medellín tenemos la palabra” es decir que el Plan está vivo y vigente.

Guillermo Cardona, asesor temático y académico de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, al respecto de este proceso comenta: “Fue muy sorprendente verme involucrado en un equipo de trabajo tan especializado y ser testigo de cómo su rigurosidad y preparación le aportaron un nivel increíble al Plan. Fue un descubrimiento y una alegría abordar el tema de la comunicación pública en la academia, porque así fue como se puso en diálogo con la comunidad”.

“El Plan ciudadano de lectura, escritura y oralidad es una expresión de la ciudadanía. Es la unión de muchas voluntades y capacidades; es una apuesta clara por reducir las brechas sociales y fomentar la construcción permanente de ciudadanía. Soñamos con hacer de la lectura una actividad cotidiana de los habitantes de nuestra ciudad y estamos absolutamente convencidos de que si leemos, escribimos y conversamos mejor, seremos una sociedad más libre”, dijo Juan Carlos Sánchez Restrepo, subsecretario de lectura, bibliotecas y patrimonio de la Secretaría de Cultura.

“La metodología participativa abrió unos grupos de estudio y discusión que permitieron escuchar muchas voces y considero que se le dio la oportunidad a las personas para que también se manifestaran sobre aquellos temas que estaban por fuera del Plan y era necesario incluir. Esto, realmente, dio elementos para formular un plan más coherente para la ciudad y siento que eso no hubiera sucedido si no se le hubiera dado la voz a tantas personas”, dice Diana Catalina López, gestora de fomento de lectura y escritura de la Biblioteca Pública de Altavista.

Por su parte, Diana Carolina Valencia, mamá, instructora del Sena y habitante de la comuna 16, comenta que participa de las actividades de promoción de lectura con su hija en el Parque Biblioteca Belén y asiste con sus estudiantes a los Eventos del libro, especialmente a la Fiesta del Libro y la Cultura. Como la formación académica es del interés de ella, no se pierde el Encuentro Nacional de Promotores de Lectura y el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, otras acciones del Plan.

Marcial Aguirre, gestor de fomento de lectura y escritura del Parque Biblioteca España, se mueve por todo el territorio de la comuna 1, desde sus vivencias allí comentó sobre el nuevo Plan ciudadano: “El ejercicio de intercambio entre la comunidad y el promotor hace que la biblioteca se integre a la comunidad y la comunidad a la biblioteca. Se van generando vínculos y la lectura llega a diferentes lugares: las salas de la casa, las canchas… La comunidad ha abierto las puertas para que el Plan de Lectura suceda de verdad. La comunidad es una aliada”.

¡Este Plan es una realidad y el plan es que nos encontremos en la palabra!