Clavar Clavos

Por: Hugo Ruiz-

Técnico de Biblioteca

Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo, Guayabal

“Deslastrada de toda lógica, la poesía es la única forma libre de percatarse de lo que vale la pena. Depardon, Brassens, Miyazaki, Bonnard, Jarmush, Sempé, Tom Waits, Cézanne, Monty Python, Monet, Brel, Desproges, Klee, Cartier-Bresson, Springsteen, Céline, Harvey Keitel, Baudelaire, Van Gogh. La poesía lo redime todo”

Manu Larcenet-Los combates cotidianos.

Las pequeñas cosas están en todos los lugares, las pequeñas cosas son las partículas de la poesía. En Los Combates Cotidianos del historietista francés Manu Larcenet, se cuenta la historia de Marco, un fotógrafo de guerra retirado que va retratando esas pequeñas cosas con la cámara mientras su combate transcurre. Los combates están construidos con un ritmo narrativo calculado a la perfección, en los que silencios y diálogos son dosificados con absoluta maestría para conseguir que el lector pueda discurrir con sencillez por la compleja estructura de relaciones e ideas que se le plantean.

Larcenet, narra en esta obra de cuatro volúmenes, editada al español por Norma Editorial, una historia sobre lo cotidiano deteniéndose en las “cosas pequeñas”, en las miradas, en los caminos y las carreteras, en los recuerdos de la infancia y en las vivencias del presente, en la simple mirada a aquel buque que cruza el horizonte al anochecer cerca al astillero. Por medio de estas “pequeñas cosas” muestra el conflicto del individuo con su arqueología generacional y las contradicciones sociales que estas suscitan. Todo está contado a través de un guión fluido y auténtico, acompañado de un dibujo expresivo, plagado de detalle, y con gran dominio del color.

Uno de los conflictos que traza la obra son los ataques de angustia que Marco sufre en gran parte de la historia, son un fantasma que aparece y desparece para recordarle a Marco que a pesar de la retirada el combate no ha terminado. Las fotografías en la historia son otra voz narrativa que se mezcla con las viñetas centrales, su aspecto “realista” sirve como espacio de meditación y respiro a la angustia que ha teñido las páginas de un aturdido color rojo viñeta a viñeta.

Leer Los combates Cotidianos es leer una historia de viñetas en silencio, imágenes bonitas y a veces engañosas que guardan secretos cuadro a cuadro. La pérdida está presente en varias formas, la muerte de su gato Adolf, el alzhaimer de su padre, la desaparición de un viejo astillero y con este, el fin no sólo a sus recuerdos de la infancia, sino a sus raíces. Es en esta última pérdida que las pequeñas cosas cobran un valor, un reconocimiento que Marco realiza al trabajo de los hombres que dieron su vida por clavar clavos en el astillero, algo con el mismo valor que tomar fotografías en la guerra. Estas vidas al margen, las vidas de los viejos trabajadores del astillero, son los rostros de lo anónimo que retrata Marco, unos perfiles sin aparente valor, incluso Marco se pregunta por qué antes sólo se le reconocía por sus trabajos como fotógrafo de guerra.

El humor es tal vez un antídoto en la obra, un humor que bloquea los múltiples conflictos, el humor aparece a través de los chistes y comentarios del hermano de Marco dilatando la angustia, incluso en los momentos críticos. El vínculo con su hermano es un vínculo de alegría y complicidad. Este rasgo hace parte de la herencia de estilo que Larcenet trae de sus trabajos realizados para la revista Fluide Glacial.

Esta historia es apenas la punta del iceberg de la obra de Larcenet, la puerta de entrada a otras historias tan íntimas como Los Combates Cotidianos.

Este libro, y otros materiales de cómic se pueden encontrar en la comicteca del Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo.