La importancia de la música en días de pandemia

En un año atípico como el 2020, las canciones se han convertido en mantras protectores de la búsqueda del equilibrio humano.

La manida frase, “la vida sin música es un error”, del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, ha tomado un significado renovado en días de covid-19.

El encierro ciudadano, el temor al contagio y las dificultades económicas en el mundo propias de la desaceleración económica a causa de la pandemia, estas y otras variables, han afectado la vida y sus cotidianidades, trayendo consigo trastornos psíquicos y físicos para muchos habitantes en el mundo.

Según reportes de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, “durante el tiempo transcurrido de la pandemia en Colombia las mujeres, los adultos jóvenes entre los 18 y los 29 años y las personas con bajos ingresos son quienes más han visto afectada su salud mental. El 35% de la población ha presentado síntomas de depresión, el 31% somáticos, el 29% de ansiedad y el 21% de soledad”.

Tras esas  y otras dificultades que traducen las cifras, es plausible como el arte y las prácticas culturales han servido de refugio y remanso para toda la sociedad, accediendo a esta oferta por medio de servicios de Internet -aunque, valga aclarar-, “tan solo un 58,7 por ciento de la población mundial tiene acceso”, según reportes de la Unión Internacional de Comunicaciones (UIT), entregados por el diario La Vanguardia.

En el caso de Medellín, los grupos se las han ingeniado para que la música siga sonando, tanto en conciertos abiertos como en otros con cobro y que han intentado establecer como forma de financiamiento ante la crisis económica; eventos como Altavoz Fest y actividades como la Agenda Artística de la Secretaría de Cultura, además de recitales como el Disturbio Fest (entre muchos más), todos procuran por llevar la música a través de las pantallas.

En el caso del Centro de Documentación Musical El Jordán, también hemos propuesto acciones como las Selecciones El Jordán en la cuenta oficial de Spotify del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín y audiciones de música libre de sellos como Monofónicos, sumado a charlas con invitados como el guitarrista Iván Darío Cano radicado en España, la directora de Latina Stereo, Viviana Álvarez; Isabel Valencia de Wonderfox desde Los Angeles, Estados Unidos, entre muchos otros artistas, gestores y periodistas nacionales e internacionales.

Hay un sentido vital en esta vivencia de la música desde el contexto digital y es el esfuerzo por no perder el ritual con las canciones, sus historias y la trascendencia en la vida; es decir, esos coros que cantados con vehemencia permiten el juego humano, imaginar el concierto, recordar un amor, liberar la mente, zafarse de la carga de estas épocas.  Lo dijo hace un par de días la bajista Gloria Mesa en una reciente entrevista: “la música es fundamental en estas épocas porque llega a muchas personas que la necesitan, por ejemplo, a muchos que están enfermos en casa”.

La música siempre ha estado ahí, firme, presta a ser escuchada. Por eso, en días de tensión y desasosiego global, hay que retornarle afecto y emoción en el acto de la escucha, de manera que su esencia siga siendo una terapia sanadora, una experiencia vital.

En conclusión y como lo dijo con sencillez en días pasados el músico británico Damon Albarn de Gorillaz, «necesitamos la experiencia cultural para vivir».