VII Encuentro internacional de Bibliotecas Populares y Comunitarias

Por: Karry Acuña

El pasado jueves 21 y viernes 22 de abril se llevó a cabo en Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, 12 de Octubre el VII Encuentro de Bibliotecas Populares y Comunitarias, un espacio para la conversación y el diálogo sobre la gestión, creación, organización y funcionamiento de las diferentes bibliotecas, tanto populares y comunitarias en Iberoamérica. Este tipo de proyectos se diferencia de una biblioteca pública, universitaria o escolar pues no están adscritas a una dependencia y su espíritu es el conjunto de voluntades de agentes que buscan unas transformaciones.

Una de las ideas tratadas durante el encuentro fue el papel del voluntario en estas iniciativas, comprendiendo a voluntario como un sujeto que su proyecto de vida gira en torno al servicio sin esperar remuneración económica a cambio. Este sujeto lleva a cabo funciones que van desde la gestión social, cultural, hasta la disposición de recursos como el tiempo, las habilidades, bienes, servicios y demás.

A raíz de estas discusiones surge un interrogante ¿debe buscarse la manera de retribuir económicamente al voluntario, aunque sea para saldar sus necesidades básicas? Por una parte, podría pensarse que sí, pues la labor del voluntario siempre se ve reflejada en el bien de cierta comunidad y si se le liberase de la preocupación de los recursos para sobrevivir podría dedicarse de lleno a su quehacer, pero, por otro lado, se llega a la conclusión que dicha remuneración económica desdibuja la figura de lo que es un voluntario, lo que no quiere decir que por no ser remunerado se desvalorice su función pues la recompensa está en la satisfacción de crear lazos, construir en comunidad y generar un tejido social.

Otra reflexión interesante que surgió dentro del encuentro fue la que se dio con la exposición de proyecto Bibliojuglar con su iniciativa Leeremos en el bosque mientras que… que propone expandir el concepto de lectura a una experimentación sensorial que nos permite conectarnos con la naturaleza, nuestro entorno y los procesos vitales. Las actividades de esta biblioteca itinerante se llevan a cabo en espacios verdes como cerros tutelares, parques naturales y demás. Esta decisión de salirse de las cuatro paredes está fundamentada desde el campo de la criminología en una hipótesis que determina que la sensación encierro, ya sea físico o mental lleva al individuo a conductas desviadas y en otra idea desde la investigación neurológica que confirma que la inmersión en el entorno mejora la recordación.

El encuentro de bibliotecas populares y comunitarias tiene un valor especial, pues permite compartir experiencias exitosas que contribuyen a iniciativas que apenas están surgiendo o su fundamentación está en marcha. Por otra parte, este tipo de encuentros se vuelven realmente necesarios, pues la sostenibilidad de estos proyectos comunitarios depende casi que exclusivamente de las ideas y las alianzas que allí se generen, pues, a pesar de que sean una demanda pública directa, se les percibe como iniciativas privadas.