El vértigo del viaje
Andrés Delgado

En el cuento Continuidad de los parques, el protagonista del relato se sienta en el sofá de una cabaña, en medio de un bosque, para leer una novela que tiene comenzada desde hace días. Leyendo queda atrapado en las líneas de la ficción, y no vamos a caer en el spoiler, pero podemos decir que este señor se vuelve otro, un doble, un espejismo. Deja de ser un lector para convertirse en un personaje.

Continuidad de los parques, un relato de Julio Cortázar, recrea no solo el tema del “doble”, tantas veces tratado en literatura, sino también la frontera engañosa entre lo que es cierto y lo que es imaginado, ese límite entre lo que se vive y lo que se relata, esa relación entre la vida y el lenguaje que Borges tantas veces nombró.

El vértigo del viaje se inscribe en esa tradición literaria que recrea la frontera entre la realidad y la ficción. En efecto, el narrador va y viene entre la crónica y la invención, entre el periodismo y la fantasía, entre el diario de viaje, la novela negra, el ensayo, la crítica literaria y los inventarios de escritores ficticios.

El lector constantemente está preguntándose: ¿esto es cierto? O se lo está inventando. Como dijimos, el narrador va y viene entre lo que vive y lo que imagina sin que los lectores tengan la plena seguridad del plano en el que se sitúa el relato.

En definitiva, la novela El vértigo del viaje recrea el fracaso del lenguaje por nombrar la realidad, burlándose de esa obsesión por la objetividad e imparcialidad, cuando lo único que siempre nombramos son ficciones.

Encuentra el libro en el siguiente enlace: https://bibliotecasmedellin.gov.co/medellin-y-barcelona-se-encuentran-en-las-palabras/