Queridos lectores marcianos:

Apropósito de la lectura de Crónicas marcianas de Ray Bradbury

El 12 de octubre de 1492se parte la historia de la humanidad. Algo mucho más grande que el Nazareno apareció en el camino: El Nuevo Mundo. Pero parte la historia en dos, por un motivo particular: desde el punto de vista de lo europeo. La conquista de América afianzó monarquías y sistemas políticos de Europa para el mundo, así mismo permitió posicionar dicho continente como estandarte de la cultura mundial.

Pero ¿por qué hablar de la conquista de América y de Europa cuando estamos leyendo Crónicas marcianas de Ray Bradbury? Las alas artificiales envueltas en llamas de Ícaro, muestra el antiguo sueño humano de traspasarlos límites de su morada terrenal, de rasguñar otros mundos. Ese quizás fue el primigenio impulso de Colón, el primigenio impulso del humano de orbitar el espacio exterior.

Pensémoslo ¿Qué tiene Bradbury para decirnos hoy en el siglo XXI con sus Crónicas marcianas? Mas cuando el 18 de febrero el 2021llega a este planeta el Perseverance con la pregunta ¿hay vida en el resto del sistema solar? La respuesta es: si bien el libro publicado en 1950 se leyó y lo seguimos leyendo como ciencia ficción, no deja de retratar un comportamiento demasiado humano, comportamiento al que podemos acceder en las Crónicas de Indias, las crónicas que se escribieron durante la barbarie de la conquista por parte de los europeos en el territorio que ellos mismos nominaron de múltiples maneras: Nuevo Mundo, Las Indias Occidentales, América.

Jugando con la metáfora que hace en “2001 odisea del espacio” Stanley Kubrick, del hueso animal que lanza al cielo el primer homo habilis después de blandirlo para matar a un semejante, este, el hueso, se transforma en la nave espacial que sosegada flota en la nata cósmica mientras suena el Danubio Azul. Así las carabelas del terror que atravesaron la gran mar, se metamorfosean, se metaforizan en esas naves que van llegando al marte de las Crónicas marcianas.

Así, el silencio que hay en las Crónicas marcianas de cómo la última expedición, la única exitosa, desoló al suelo marciano de sus habitantes, para trasplantarla vida terrestre, no importa. Esa historia no hay que pedírsela a Bradbury por dos cosas:

1. El recurso literario de “espacios de indeterminación”, es un homenaje que hacen los escritores virtuosos a suslectores, que les proponen completar la historia, es decir, los hacen partícipes, los retan involucrándolos a ser lectores activos.

 

2. Esa historia ya la sabemos y la encontramos en las Crónicas de Indias y no solo en esas, sino en todos los relatos dóndeun grupo humano predominante, invade, somete y aniquila a otro.

Con el ánimo de inquietar, y dejar en la punta de la retina de ustedes el deseo de indagar en la obra de Bradbury, les quiero mencionar solo dos aspectos más en esta relación:

1. El parecido entre ambas nominaciones no es gratuito: Crónicas Marcianas y Crónicas de Indias. Con esto se apelaauna narración cronológica, secuencial y “verídica” pues el cronista o la crónica parte de lo observado, de lo verificable que se valida en la escritura.

 

2. Con ese recurso de “Crónica”, los invasores no solo contaron lo que veían –exuberante, fantástico, atroz-también inventariaban al rey y al papa. Eso marca la historia y el destino de todo un continente, de todo un millar de humanos, de toda una invasión y sometimiento justificados, desde la escritura: “el vencedor cuenta la historia, el vencido hace literatura”. Sí, Crónicas marcianas hace alusión directa a los textos, pero creo también, haceuna alusión metafórica de ese deseo ingobernable, indomable del humano.

Desde la biblioteca los pensamos: Valentina Gómez Agudelo Marciana y Juan Pablo Henríquez Indiano.

Quedamos en la dulce espera de volvernos a ver.

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