Proyecto Convivencia familiar: la biblioteca como ancla comunitaria

En el mes de enero iniciamos en la biblioteca una etapa de apertura hacia la comunidad que ha resultado muy importante para nuestra comprensión de las dinámicas territoriales. Si bien siempre hemos estado cerca a las dinámicas sociales del corregimiento, esta experiencia nos ha conectado de una forma distinta con algunos de los visitantes más frecuentes. Te contamos de qué se trata.

Algunas mamás que participan con sus esposos e hijos en la actividad Pasitos lectores, nos hicieron una invitación muy especial: decidieron conformarse como grupo de amigos de la biblioteca y querían desarrollar un proyecto que beneficiara a sus familias, para esto, nos invitaron a acompañar este proceso asesorando el proyecto e invitando a otras personas de la comunidad. Decidimos aceptar la invitación, con dudas y temor sobre la respuesta de la gente ante la intención; no veíamos fácil que vinieran a la biblioteca a hablar sobre sus problemas y entendíamos que buscar una solución y tomar acción llevaría mucho tiempo, esfuerzo y compromiso. Sin embargo, nos superpusimos a las dudas y el temor y comenzamos a invitar a las personas más cercanas a la biblioteca.

Fuimos a la casa de algunos vecinos para invitarlos de forma personal y explicarles de qué se trataba. También llamamos a otros a sus casas o celulares. El primer encuentro lo realizamos el 31 de enero, del cual participaron cinco personas. Con ellas, realizamos varios ejercicios de identificación de problemáticas y profundización de su complejidad para ubicar las causas y las consecuencias de las mismas. Ese fue el primero de muchos encuentros.

El primer encuentro.

 

 

El proceso de construcción

 

Nos dimos cuenta de que muchas problemáticas que creíamos individuales, eran realmente colectivas, así que seleccionamos aquellas que eran compartidas por todas las personas presentes en la reunión y elegimos la que nos parecía más importante y urgente en atender: La convivencia familiar.

 

La espina de pescado: una herramienta de análisis de problemas.

 

Casi todos los participantes contaron experiencias difíciles dentro de sus hogares, esto sirvió para hacer el análisis a profundidad del  problema de la convivencia familiar. En el recuadro se pueden ver con claridad las causas identificadas por el grupo y sus respectivas consecuencias:

PROBLEMA CENTRAL

Conflictos en la familia

CAUSA

CONSECUENCIAS

Mala comunicación (incompleta, grosera, a destiempo) Violencia física y psicológica, se quiebra la confianza, aleja a la familia, se dan suposiciones, se cierra el diálogo.
Celos, envidia Peleas, discordias (desacuerdos), apariencias, competencia.
Dinero (mucho o poco) Envidia, tensión, preocupación
No aceptar los errores Se agranda el problema, desacuerdos, deja la solución en manos del otro
Hijastros, hermanastros, padrastros Enemistades, preferencias
Mal manejo de las tecnologías (tv y celular) Desplazó la comunicación cara a cara, genera adicción, ya no hay espacios para compartir
Desinterés por los conflictos, no se buscan soluciones Agranda el problema, no se soluciona

 

Es muy importante destacar que durante las reuniones el grupo logró una gran conexión, y por esto los participantes tuvieron una disposición siempre positiva, sincera, participativa y con respeto por las experiencias y opiniones diversas, además de una escucha atenta. Los encuentros afianzaron las relaciones, tanto que, las conversaciones que se dieron al interior de las reuniones expusieron problemáticas muy íntimas y complejas de algunos participantes que las contaron de forma espontánea y ante estos relatos la respuesta del grupo fue la escucha activa, lo que favoreció enormemente la confianza de todos.

Entonces, realizamos varios ejercicios que nos permitieron discutir sobre cuál era la mejor manera de aportar a la solución de las dificultades de convivencia de las familias. Uno de ellos, el de la espina de pescado, arrojó que las causas comunes de la mala convivencia eran el desinterés por los conflictos, el mal uso de las tecnologías de la información, el no aceptar los errores, la envidia entre miembros de la familia y la mala comunicación (sea esta incompleta, a destiempo, grosera o interesada). Sobre esto, el grupo reflexionó y decidió nombrar a ese conjunto de causas afines bajo el nombre de Convivencia familiar.

 

Estas fueron las causas comunes a los conflictos familiares del grupo.

 

 

La gestión

 

Con estas claridades, emprendimos un trabajo de organización comunitaria como nunca habíamos vivido, y diseñamos el proyecto Convivencia familiar con el fin de fortalecer las relaciones de las familias participantes. En el proyecto propusimos que las familias estuvieran presentes en una jornada reflexiva con un taller dirigido por una profesional en familia sobre los temas destacados durante las reuniones y ya mencionados en párrafos anteriores;  luego un almuerzo compartido con la intención de reunirnos alrededor de la comida como una experiencia significativa, porque la comida une y saca lo mejor de nosotros y después, un espacio de pasatiempos con juegos de mesa que permitieran la distensión, la diversión sana y el acercamiento entre los miembros de la familia a partir de la alegría del juego; al final de la jornada las familias se llevaban esos juegos de mesa a sus casas para replicar la experiencia.

Con este objetivo claro, gestionamos los recursos necesarios con empresas locales, nos organizamos como equipo de trabajo y asumimos roles para la ejecución de este.  La experiencia del trabajo comunitario llenó de satisfacción, pues hemos tenido la oportunidad de participar activamente en un proceso que impacta directamente a las familias de nuestros usuarios y que promueve el desarrollo social al vincular a la comunidad alrededor de la reflexión sobre la convivencia y el tiempo de juego.

 

Un equipo muy comprometido.

 

Para conseguir los recursos, tocamos las puertas de la Ladrillera Altavista, la Gerencia de corregimientos, la Corporación de Acueducto y la Corporación Cultural Altavista, quienes nos brindaron su apoyo económico o en especie para llevar a cabo nuestra intención. Nos tomó muchas reuniones y acciones individuales para conseguirlo, pero al final, ¡lo logramos! Disfrutamos de la ejecución del Proyecto Convivencia Familiar el domingo 2 de junio, en el espacio de la IE Altavista, sector La Perla.

 

 

 

Los aprendizajes

 

En este proceso aprendimos, desde la biblioteca pública, que apoyar a la comunidad en su proceso de empoderamiento significa tener empatía por las situaciones personales, apertura para escuchar las opiniones e ideas, compromiso y constancia con el proceso, flexibilidad en metodologías y horarios, comprensión de las condiciones emocionales de cada participante, entendimiento y gratitud por el aporte que hace cada persona al proceso de acuerdo a lo que es y tiene. También significa para la biblioteca dejar de ser el centro de la oferta de servicios, eliminar la responsabilidad de dirigir y controlar lo que pasa, delegar responsabilidades, sentirse parte del equipo comunitario y confiar en sus miembros.

El ideal de participación de todos y todas se logra si se entiende que cada persona participa a su manera. En el grupo hay quienes analizan mucho y aportan soluciones todo el tiempo, otros tienen ideas nuevas, otros hablan justo en el momento de una coyuntura y dicen lo que a los más conversadores no se les ocurrió.

Ahora, el proceso ha sido tan gratificante que nos seguimos reuniendo con la intención de volver a ejecutar el proyecto en el mes de diciembre, invitando a otras familias a hacer parte de este nuevo grupo de Amigos de la biblioteca. Si te animas a trabajar por la convivencia familiar, puedes venir a la biblioteca y te contamos cómo vincularte.