MEMORIAS DEL DEPORTE

Una construcción realizada desde la Sala Mi Barrio del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre, con el apoyo de David Uribe Sánchez y su investigación Resistir jugando: Memorias colectivas del deporte como expresión de resistencia al conflicto armado en la comuna 6 – Doce de Octubre entre los años 2005-2011; producto de su tesis de Maestría en Intervención Social de la Universidad de Antioquia.

 

Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, Doce de Octubre

La construcción de los escenarios y colectivos deportivos del Doce de Octubre ha marcado el vivir de los ciudadanos y ciudadanas en general, ha sido un proceso histórico y comunitario, en el cual sus habitantes han tejido prácticas y lazos a través del deporte. Son espacios y grupos imaginados, proyectados y construidos conjuntamente por los y las habitantes, por ello sus instalaciones y configuraciones tienen las huellas de muchísimas manos que, bajo el impulso de un sueño, se reunieron en diversos convites y compartires para la realización de estos.

Cancha Doce de Octubre: Escenario de tejido social

Entre toda la comunidad, “a punta de pico y pala”, se construyó la Cancha del Doce de Octubre, escenario que hoy es el resultado de la pasión por el deporte, especialmente por el futbol, promovido por personas como Alfonso Ramírez y Jairo Ríos. Este espacio, recuerda don Alfonso, fue una de las tantas zonas verdes que dejó el Instituto de Crédito Territorial (ICT) durante la construcción del barrio; un espacio que, al pulso de convites, máquinas aplanadoras y gestión, fue tomando forma.

De ese modo, aparecieron los primeros clubes y equipos deportivos del territorio, grupos que con el paso del tiempo hicieron del futbol la mejor excusa para compartir con la familia y los vecinos.

Ambos, Alfonso Ramírez y Jairo Ríos, coinciden en que, gracias a la construcción de este espacio y el papel del deporte en la comuna, muchos jóvenes del territorio se alejaron de las drogas y la violencia.

El señor Jairo Ríos nos cuenta sobre aquellos primeros equipos de fútbol del Doce de Octubre, los torneos y cómo se llenaban las canchas.

Los señores Alfonso Ramírez y Jairo Ríos nos relatan cómo se construyó la Cancha Doce de Octubre, quiénes participaron y qué fue necesario hacer comunitariamente para poder tener este y otros escenarios deportivos.

La Raza: Más que una cancha, un escenario de resistencia

Estos son los primeros recuerdos que Froilán Zuluaga tiene de La Raza: “Eso era un peladero donde nosotros de niños jugamos fútbol. Jugábamos con porterías de hierro y yo, como toda la vida fui cerrajero, hicimos unos arquitos pequeños de metal y malla, y con eso jugamos allá”. Son las memorias del coliseo ubicado en el sector del mismo nombre y de cuyo proceso de fundación hizo parte. La construcción, recuerda Froilán, inició en 1992 y culminó en 1994, año en el que la comunidad creó una organización para la administración colectiva del escenario, conformando así el Club Deportivo La Raza.

En 1994 la comunidad organizó el primer encuentro de microfútbol, evento del que participaron habitantes de la Comuna 6 y que sirvió para reunir recursos y convocar a un convite con el que se solucionaron algunos problemas de inundaciones del espacio. A la par del encuentro, se hicieron gestiones con el recién creado INDER para obtener lámparas para la cancha y otros implementos deportivos.

En la memoria de Froilán, la transformación de la cancha en coliseo inició en 1997 y culminó a finales de 1998. Fue el primer coliseo cubierto de la comuna y de la zona noroccidental de la ciudad; todo el mundo estaba sorprendido porque nosotros en 3 años logramos tener aquí un coliseo cubierto, un escenario para diversas actividades. 

Años más tarde, específicamente en el 2004, y después de varias gestiones, se inauguró la sede social de La Raza, espacio que se abrió a distintas iniciativas colectivas y que hoy sigue siendo vital para la Comuna.

El impacto del microfútbol en La Raza

El microfútbol no solo mueve aficiones, también propicia vínculos y entornos seguros que han permitido la construcción de equipos y colectivos que giran y corren más allá del balón. En el Doce de Octubre han emergido diferentes equipos de microfútbol que han posibilitado fundamentar la escena deportiva en la Comuna 6 como una alternativa de vida y de ocio, como un entorno social donde la comunicación y la resistencia ha sido posible y en el que la igualdad y la equidad se han tomado la palabra y el juego por completo.

Guillermo García y Jeimmy Correa nos dan su punto de vista entre la relación tejida entre el deporte, la comunidad y la resistencia a la violencia en los escenarios deportivos como La Raza.

Un fútbol para todas y todos

Nuestra cultura es prejuiciosa y aún tiene una fuerte tendencia a encasillar todo, asignando roles o colores a un espectro que es más amplio que lo binario, imponiendo ciertas características para lo femenino y lo masculino; en el fútbol esta tendencia es más marcada sobre la presencia femenina, las mujeres que practican este deporte tienden a recibir comentarios destructivos sobre su sexualidad, afortunadamente en la ciudad se ha ido trabajando sobre una cultura del respeto por los diversos gustos y pasiones. Destacamos aquí la historia de Jeimmy Yaneth Correa, una joven de la comuna que ha   persistido en su sueño de mantenerse en el fútbol, convirtiéndose así en un referente de superación y resistencia ante tal pensamiento discriminatorio.

Jeimmy Yaneth Correa tiene 26 años y vive en el barrio Miramar, cuenta que su amor por el fútbol empezó en el 2006 cuando estaba en el grado séptimo del colegio y comenzó a jugar con su mejor amigo, Guillermo García, más conocido en el barrio como “Lulo”. Él era su entrenador y de él aprendió a amar a su equipo: “Las Muchis”

Jeimmy Correa nos comparte sus palabras sobre la diversidad en el fútbol, la resistencia a los prejuicios y la importancia de las mujeres en este deporte.

Líder deportivo, sujeto de resistencia

Cuando hablamos de un líder deportivo no hablamos solo de un instructor en una disciplina cualquiera; entendiéndolo en un entorno como el de la comuna 6, un líder deportivo es un gestor social, pues se convierte en una persona que lucha, a través del deporte, frente a unas realidades y unos escenarios conflictivos ante los cuales la comunidad ha buscado resistir.

Giovanny Ruiz Ospina comenzó a practicar fútbol en la Cancha El Polvorín del barrio Miramar con las Escuelas Populares del INDER. Desde allí su vida se vio marcada por el deporte, tanto que más adelante lo convirtió en su opción de estudio y proyecto de vida. En este recorrido comenzó como entrenador y fundador en la Escuela Fútbol Vida. Luego, fue entrenador en el Club Deportivo Construyendo y, posteriormente, su presidente, rol desde el cual lideró procesos de transformación a través del fútbol en los barrios Miramar, María Auxiliadora, Kennedy, Brisas de Robledo y Jorge Eliecer Gaitán.

A lo largo de su carrera Giovanny ha trabajado varias veces en el INDER. En 2014, lideró la “Escuela de Talentos”, proyecto en el que entrenaban deportistas de todas las escuelas la comuna 6. Seguidamente, en el 2016 y por cuatro años, fue Subdirector de Fomento Deportivo y Recreativo de la ciudad, una oportunidad que le permitió impactar a toda la ciudadanía a través de la actividad física, la recreación y el deporte.

Giovanny Ruíz nos enseña sobre lo que el deporte ha significado en su vida y lo que ha reconocido que implica en la sociedad y en los sujetos.

Catarsis, refugio en un tiempo desfavorable

En una ciudad como Medellín, donde la violencia, la pobreza y la escasez de oportunidades han llegado a ser un horizonte común, la catarsis se podría entender como esos espacios en los que buscamos la posibilidad de escapar de las condiciones que han flagelado tanto nuestra historia. Ante esto, ¿podría haber un mejor nombre que “Catarsis” para un grupo de personas que buscan ejercer resistencia?

Catarsis fue un grupo que nació entre los años 2003 y 2004 a partir de la agrupación de distintas bandas de rock de la comuna 6 que se reunían en el salón social de La Raza, y que hizo del arte y del deporte herramientas esenciales para resistir a la violencia, proponiendo alternativas para aquellos jóvenes de la ladera noroccidental de Medellín que buscaban otras opciones ante las múltiples violencias que los rodeaban. Las bandas que ensayaban en este espacio, ofrecían a la comunidad desde conciertos hasta clases de guitarra, batería y bajo.  Dicha dinámica duró aproximadamente cuatro años, pues el grupo vivió un receso debido a que algunos de sus integrantes se fueron del barrio.  A partir de allí, Miguel Marín, recordado como el fundador y director del colectivo, transformó Catarsis al incorporar el baloncesto como práctica deportiva e incluir algunos programas sociales, artísticos y culturales; entre ellos caminatas, tomas ambientales y proyecciones de cine. En adelante, el colectivo se llamó Deportivo Catarsis, siendo un espacio de resistencia forjador de oportunidades que posibilitó el encuentro de jóvenes entusiastas que no solo se reconocían como participantes, sino que se convirtieron en lideresas y líderes deportivos y comunitarios.

Lizeth Macías nos cuenta su experiencia en Catarsis y las contribuciones que este colectivo dejó en el Doce de Octubre y sus habitantes.

El deporte, a través de Catarsis, se convirtió en el forjador de una comunidad activa que conoce y reconoce nuevas posibilidades y alternativas para sus realidades. Catarsis fue un proceso de vida, un refugio donde el baloncesto constituyó una herramienta de empoderamiento juvenil, una resistencia completa propiciada por y para los y las jóvenes del 12 de Octubre.

Yaritza Hernández nos comparte sus percepciones sobre Catarsis como espacio de refugio y resistencia directa a las distintas violencias.

El skate, un camuflaje ante la violencia

El skate, más allá de ser un deporte, es considerado un estilo de vida; una cultura rodeada de amigos. La mayoría de los jóvenes llegan a él porque sienten curiosidad al ver a otros y, una vez en la práctica, surge su pasión; como son los casos de Diego Alejandro Cañas y Jovanny Ramírez Lopera, dos habitantes de las comunas 5 y 6 que llevan más de 15 años disfrutando de esta experiencia.

En la comuna 6 no existen espacios pensados para el skate, asunto que ha llevado a sus practicantes a adecuar algunos lugares, como la plazoleta del Parque Biblioteca, con tubos y cajones de madera. La ausencia de escenarios también ha implicado que los skaters recorran la ciudad en búsqueda de skateparks, lo cual ha derivado en el intercambio con otras personas o grupos aficionados por este deporte.

Diego Alejandro Cañas y Jovanny Ramírez nos cuentan qué es el skate y qué ha significado para ellos y su forma de habitar las comunas 5 y 6.

En palabras de Jovanny, el skate se practica “como usted se sienta cómodo (…) No hay algo predeterminado para usar”.

Frente a los años más complejos de la zona noroccidental, ambos coinciden en que ejercieron una resistencia al conflicto desde este deporte. El skate los camufló y les permitió conocer nuevos ambientes, otras formas de encontrarse y de relacionarse.

Diego Alejandro Cañas nos comparte aquello que el skate le ha dejado en su historia y cómo le ha permitido ver y sentir su barrio.

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Fecha

Ago 04 2021 - Sep 18 2021
Categoría

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